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ABC JUEVES 8 12 2005 Internacional 27 ELECCIONES LEGISLATIVAS EN EGIPTO Los islamistas, la oposición sin partido L. DE VEGA EL CAIRO. Alá u- Akbar (Alá es el más grande) Este era el grito que se podía escuchar anoche en la sede de los Hermanos Musulmanes del Cairo al confirmar que uno de los suyos había logrado escaño en la tercera y definitiva ronda. A lo largo de la pasada madrugada estaba previsto que se conociera de forma casi definitiva el nuevo mapa parlamentario del país del Nilo. Aunque el oficialista Partido Nacional Democrático (PND) seguirá acaparando la gran mayoría de los 454 escaños de la Cámara, el ascenso de la Hermandad puede hacer replantearse a Mubarak, aliado imprescindible de los Estados Unidos en la región, su estrategia de control al islamismo político y su imparable ascenso. Los Hermanos Musulmanes, que deben presentar a sus candidatos como independientes al no tener capacidad legal de formar partido, contaban con 17 representantes en la disuelta Cámara. En las dos primeras vueltas de estas elecciones ya habían obtenido 76. Falta el resultado definitivo de las votaciones de esta semana para saber cuántos escaños tendrán el que será seguro el grupo más fuerte de la oposición al que se haya enfrentado jamás el rais egipcio. Y todo a pesar de la presencia policial en las calles, que impidió ayer de forma casi generalizada que los islamistas pudieran depositar sus papeletas. Policías antidisturbios impedían ayer a los votantes el acceso a un colegio electoral en la localidad de Sidi Gazi Miles de egipcios, sobre todo los seguidores de la Hermandad, se jugaron ayer el cuello al tratar de superar el cerco policial que les impedía llegar hasta las urnas. Al menos seis de ellos murieron tiroteados en el intento Para los Hermanos Musulmanes es el voto o la vida TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA. ENVIADO ESPECIAL SIDI GAZI (EGIPTO) La última jornada de las elecciones para renovar el Parlamento transcurrió ayer en Egipto con todas las anomalías previstas en el guión. Miles de agentes antidisturbios y seguidores del oficialista Partido Nacional Democrático (PND) del presidente Hosni Mubarak trataron de impedir que los Hermanos Musulmanes siguieran aumentando su número de escaños, ya multiplicados por cinco sólo en las dos primeras rondas. Sidi Gazi, unos 200 kilómetros al norte de El Cairo, en pleno delta del Nilo, echaba ayer chispas. Decenas y decenas de policías antidisturbios rodeaban los colegios electorales. Los de los hombres y los de las mujeres. Una muchedumbre se agolpaba en las calles sin asfaltar gritando contra el PND y el régimen de Mubarak. Se acercaban desafiantes a las hileras de agentes, que rodeaban con celo los edificios en los que se supone que se encontraban las urnas y las papeletas. A las 11.30 de la mañana saltó por los aires el primero de los botes de humo. La respuesta no se hizo esperar. Una lluvia de piedras empezó a llegar desde todas partes. Los agentes se hicieron fuertes a base de gases lacrimógenos. La población corría para ponerse a salvo pero la brisa, gran aliada de los poli- cías, también hizo de las suyas llevando el vomitivo humo hasta el último de los callejones. Una decena de camiones con refuerzos esperaban la orden de cooperar si fuera necesario en las tareas del cerco a los lugares de voto. Los vecinos se echaban a las calles cada vez en mayor número con más alterados. Esta es la democracia que quiere Mubarak gritaba un hombre con la carcasa de un bote de humo en la mano. Una furgoneta blanca con matrícula de taxi empezó entonces a ser señalada. ¡Son delincuentes, delincuentes! decían algunos. Los traen de la cárcel para que causen problemas en la jornada electoral con la promesa de aligerarles las penas comentaban a este corresponsal. En el vehículo, un grupo de mujeres y algunos bebés se tapaban la cara. Parecían aterrorizados. Decenas de personas los rodearon, los zarandearon y golpearon los cristales, que no tardaron en saltar. tieron tomar fotos de la brutal paliza. Sólo unos cuantos hombres lograron poner orden minutos después y trasladarlas, entre insultos y más golpes del vecindario, a un edificio próximo. Es frecuente que traigan a gente de fuera para provocar explicó un hombre. Mohamed Shaker es el candidato que se presenta en Sidi Gazi como independiente por los Hermanos Musulmanes, que están tolerados pero no legalizados como fuerza política. Su rostro era ayer visible sólo en los carteles, distribuidos por paredes y automóviles. Pasado el mediodía, la estrategia de impedir votar a los islamistas, mayoría abrumadora, surtía efecto. Apenas unas cuantas personas mostraban la señal de la tinta en sus dedos que les acreditaba como votantes. Un centenar de mujeres se abalanzó sobre los agentes que les impedían llegar al colegio electoral. Nadie logró pasar. Sólo una entre ellas tenía la ansia- da marca de tinta. Todas las demás levantaban sus manos mientras gritaban en contra del Gobierno. En otras poblaciones del delta la situación fue aún peor. En Damieta, al caer la tarde ya eran dos los muertos por impactos de proyectiles de la Policía. En Shakiya, donde los seguidores del PND, respaldados por los agentes, hicieron frente con piedras, palos y cuchillos a los islamistas, hubo otro muerto. Así lo confirmaron fuentes de la Hermandad a ABC, que añadieron que la cifra de heridos ascendía a 760, así como centenares de detenidos. Más muertos Fuentes policiales informaban, horas más tarde, de que eran seis los muertos por disparos. El grupo islamista no descartaba, por su parte, que a lo largo de la noche la cifra de muertos se elevara a una decena. Los líderes de la Hermandad se mostraban anoche cautos porque saben que el Gobierno ha logrado frenar con los incidentes de ayer su ascendente carrera en el Parlamento. Por eso, al cierre de esta edición no esperaban obtener más allá de quince o veinte representantes en la tercera vuelta, muy lejos de los 76 logrados en las dos primeras. Lincharon a unas mujeres El conductor de la furgoneta arrancó para intentar poner a salvo a las mujeres. No hubo forma, unos metros más allá las sacaron por los pelos y la masa comenzó a lincharlas en el suelo. Patadas y puñetazos sin piedad. No permi- Esta es la democracia que quiere Mubarak gritaba un hombre con la carcasa de un bote de humo en la mano