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ABC JUEVES 8 12 2005 Internacional 25 Un sheriff aéreo mata en Miami a un pasajero que dijo llevar una bomba La mujer del sospechoso gritó a los agentes: No disparen, es un enfermo mental la escala en Miami de un avión de American Airlines, ha sido identificado como Rigoberto Alpizar, estadounidense de 44 años de edad ABC MIAMI. Un sheriff aéreo -agente federal encargado de la seguridad en los vuelos norteamericanos- -mató ayer de un disparo a un pasajero que afirmó tener una bomba en su equipaje de mano, mientras su esposa gritaba que no le disparasen porque era un enfermo mental. El avión, un Boeing 757 que realizaba el vuelo 924 de la compañía American Airlines, procedía de Medellín (Colombia) y hacía una escala en Miami antes de proseguir rumbo a Orlando, también en el Estado de Florida. Ya había aterrizado en el aeropuerto de Miami, a las 17,16 horas, y se encontraba inmovilizado ante la puerta 42 del terminal D para proceder al desembarque de pasajeros, cuando se produjo el incidente. Según la versión policial, un hombre identificado más tarde como Rigoberto Alpizar, ciudadano estadounidense de 44 años de edad, despertó las sospechas de dos agentes federales por su extraño comportamiento. Brian Doyle, portavoz del Departamento de Seguridad de EE. UU. afirmó que uno de los dos agenb El individuo, abatido durante tes encubiertos persiguió al sujeto, logró que se detuviera y le ordenó que se tendiera en el suelo, pero no obedeció la orden e intentó llevar su mano a la bolsa de equipaje que portaba, por lo que el sheriff le disparó hiriéndole de muerte. Poco después falleció, según confirmó la Policía de Miami. Las autoridades aseguraron que Alpizar amenazó con llevar una bomba en su equipaje. No aclararon, sin embargo, si consideraban el incidente un acto terrorista. Lo cierto es que tras la inspección posterior no fue hallado artefacto explosivo alguno. Mary Gardner, una pasajera del avión, declaró a través de su teléfono móvil a algunas cadenas de televisión y emisoras de radio locales que vio cómo un hombre corría frenéticamente por el pasillo del avión hacia la salida Fuerzas de seguridad rodeaban el avión en el que fue abatido el sospechoso, Rigoberto Alpizar, que aparece en la imagen superior FOTOS AP Y REUTERS Se movía de forma extraña, gesticulaba hacia un lado y otro con los brazos, corría como desesperado Gardner añadió que la mujer parecía anglófona, era rubia y se mostraba histérica tras los disparos Conforme a las declaraciones de otros pasajeros, Alpizar se movía de forma muy extraña, gesticulaba hacia un lado y otro con los brazos, corría como desesperado También coincidieron en que su mujer gritaba: No le hagan nada, no es dueño de sus actos Entre tres y cinco disparos Inmediatamente después, cuando Alpizar había alcanzado ya el finger (pasarela cubierta extensible) de salida del aparato, Gardner, que no podía ver la escena, dijo haber escuchado entre tres y cinco disparos y cómo la esposa del sospechoso gritaba a los agentes: No disparen a mi esposo, es un enfermo mental y no ha tomado su medicina Al parecer, la mujer de Alpizar aseguró que su marido era bipolar -trastorno de la personalidad caracterizado por episodios maníaco depresivos que requiere de medicación- Nada sospechoso Los 133 pasajeros del avión permanecían al cierre de esta edición en el aeropuerto, a disposición de las autoridades para prestar declaración. Mientras tanto, las fuerzas de elite de la Policía norteamericana habían rodeado y aislado de inmediato el avión, que procedieron a inspeccionar en detalle con perros rastreadores sin hallar nada sospechoso. El tráfico habitual del aeropuerto sólo se vio interrumpido durante unos minutos Ésta es la primera vez en la que ha actuado empleando su arma uno de los agentes federales de seguridad que el Gobierno estadounidense obligó a disponer en todos los vuelos norteamericanos. Una medida, adoptada tras los atentados del 11- S en Nueva York y Washington, que en su tiempo fue muy controvertida, y criticada incluso por algunos gobiernos europeos que se negaron a obligar a las líneas aéreas de sus países a poner agentes de seguridad a bordo de sus aviones. Las reglas de enfrentamiento que rigen la respuesta de un agente de seguridad aérea en caso de amenaza son muy expeditivas. Ofrecen un amplio margen de actuación y no dejan lugar a la duda a la hora de señalar que la amenaza debe ser neutralizada