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10 JUEVES 8 12 2005 ABC Nacional ERC responde a Zapatero con una lista de agravios sobre la política del Gobierno hacia Cataluña CiU pone precio a su apoyo al PSOE: un buen Estatuto y entrar en el Ejecutivo b Los republicanos acusan al presi- Los reproches republicanos dente del Ejecutivo de no salir al paso del boicot a los productos catalanes y de no desmarcarse lo suficiente del centralismo del PP MARÍA JESÚS CAÑIZARES BARCELONA. Primero fueron los coqueteos con Convergència i Unió (CiU) Después, los reproches a Esquerra Republicana. El tiempo dirá si las tensas relaciones entre PSOE y ERC tienen visos de ruptura o se trata de una mera escenificación. Lo cierto es que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no pudo decirlo más claro: no le gustan determinadas actitudes de ERC, actualmente socia del PSOE en los gobiernos catalán y español. Mientras tanto, CiU espera ser la próxima pareja de baile de los socialistas. El acercamiento entre ambos, reforzado por la oferta directa que el líder nacionalista, Artur Mas, hizo en Londres la semana pasada, ha envalentonado a Zapatero, quien advirtió a ERC que el Gobierno no es de coalición y expresó en voz alta lo que es un clamor en buena parte del PSOE: que los republicanos son un socio incómodo y que hay que tender puentes a otras formaciones como CiU, que representan a un nacionalismo moderado con el que los socialistas ya gobernaron en el pasado. Pero los republicanos no están dispuestos a ser abandonados tan fácilmente y aunque ahora es inimaginable un escenario de ruptura, la hipótesis de un fracaso estatutario en el Congreso es cada vez más valorada por la dirección de ERC, convencida de que la presión del PP obligará al PSOE a rediseñar su estrategia y a desnaturalizar el proyecto catalán. Esta circunstancia obligaría a los republicanos a pedir la retirada del Estatuto o, lo que es lo mismo, a romper el tripartito catalán, pues es poco probable que el presidente catalán, Pasqual Maragall, se atreva a enfrentarse al PSOE secundando esa iniciativa. Notorias son las discrepancias que en la dirección de ERC genera la posible estrategia sobre el Estatuto. La formación está dividida entre aquellos que saborean las mieles del poder y, por tanto, apuestan por mantener el tripartito, y quienes consideran que el partido ha realizado ya demasiadas concesiones, precisamente en materia estatutaria. El fácil recurso a la equidistancia es el que, de momento, exhi- La inercia de la estructura del Estado Los republicanos echaron en cara al PSOE su inercia en la estructura del Estado y de los ministerios es decir, que apenas se haya modificado el modelo de gestión definido por el PP en la anterior legislatura. de determinados barones socialistas contrarios al Estatuto catalán y no haber sabido frenar a tiempo los efectos del boicot a los productos catalanes. Los republicanos quieren quitar importancia a las palabras de Zapatero, quien, según recuerdan, nunca les prometió fidelidad exclusiva. No queremos tener ministros decía ayer Puigcercós. El individualismo no es bueno Retraso en la denuncia del boicot La tardanza en poner freno a los efectos del boicot a los productos catalanes es otra acusación de ERC al Gobierno de Zapatero. Tampoco le gusta la baja ejecución de los Presupuestos. Excesos del PSOE sobre el Estatuto Centralismo virtual fue la expresión utilizada por Puigcercós para definir las consecuencias de los excesos de algunos dirigentes del PSOE, del que el Estatuto, según el dirigente republicano, podría ser víctima. ben los portavoces independentistas. Ejemplo de ello fue la comparecencia que protagonizó ayer el secretario general de ERC, Joan Puigcercós, convocada de urgencia para replicar a Zapatero. El dirigente republicano aseguró, por un lado, que los acuerdos con el PSOE no tienen, de momento, fecha de caducidad. Pero, por otro, que hay actitudes de los socialistas que tampoco le satisfacen. A saber: la actitud timorata de Zapatero respecto a los excesos Quienes sí quieren formar parte del Gobierno son los nacionalistas de CiU. Y lo dicen sin tapujos. La oferta de Artur Mas comporta un toma y daca, siempre con vistas a una nueva legislatura: un buen Estatuto y la entrada en el Gobierno español. Los republicanos asisten con preocupación, pero también con curiosidad, a ese giro de 180 grados que ha dado el panorama político, pues hace unos meses era CiU la que acusaba a ERC de sucumbir a los postulados edulcorados de los socialistas en materia autonómica, mientras que ahora son los republicanos los que reprochan a Artur Mas incipientes cesiones en el texto estatutario a cambio de un futuro pacto de gobierno. El individualismo no es bueno para Cataluña dijo Puigcercós, tras pedir a CiU que no negocie por su cuenta el nuevo Estatuto. Para CiU, las inquietudes de ERC y las declaraciones de Zapatero tienen un mismo origen: un pacto tripartito en Cataluña contra natura Los nacionalistas insisten en poner el acento en el modelo de moderación y responsabilidad que Jordi Pujol personificó en su mejor época. Una especie de reedición de la operación Roca que en su momento no prosperó pero que los socialistas contemplan como una fór- mula de coalición mucho más llevadera que la de los republicanos. Entiendo el nerviosismo de ERC, pero en política, las cosas son así dijo el secretario general de CiU, Josep Duran Lleida, quien pidió a los republicanos que no metan a los nacionalistas en medio de las desavenencias que puedan tener con el PSOE. La visión de los nacionalistas es clara: en un momento en que se necesita una máxima serenidad, el presidente del Gobierno está bailando con quien menos la aporta. Zapatero está condenado a agotar o a precipitar una nueva legislatura de la mano de ERC asegura el portavoz parlamentario de CiU, Felip Puig, quien acusa al PP de provocar una crispación en España que está retroalimentada por ERC Para muestra, la manifestación convocada el martes por las juventudes republicanas contra la Constitución. Sevilla admite que pactar con CiU daría tranquilidad a Maragall ABC MADRID. El Gobierno volvió a reivindicar ayer su autonomía frente a hipotecas nacionalistas para dejar claro que no está ni más lejos ni más cerca de lo que quiere tanto de ERC, su actual socio de gobierno, como de CiU. En la línea de lo afirmado anteayer por José Luis Rodríguez Zapatero, el titular de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, sostuvo que los socialistas no quieren marcar distancias con ERC más allá de la evidencia de que hay cosas que no comparten con los republicanos y que, por tanto, no es previsible a corto plazo una ruptura de la alianza. Pero en su afán por mimar también a CiU, Sevilla admitió en Antena 3 que si se produjera un acuerdo de gobierno con CiU, el dato objetivo sería que Pasqual Maragall tendría en Cataluña la tranquilidad de una mayor solidez de la Generalitat Sevilla mantuvo que le desagrada que ERC haya fomentado, por ejemplo, actos públicos como los dedicados a romper páginas de la Constitución, pero eso no quiere decir que el PSOE esté marcando distancias con ERC. Hay unas cosas que hoy nos unen para gobernar y muchísimas que nos separan En idéntico sentido, José Montilla, titular de Industria y primer secretario del PSC, adujo que lo dicho por Zapatero no es sino la especificación de una realidad No estamos gobernando en coalición con ninguna formación política. Hay apoyos parlamentarios preferenciales con aquellas formaciones que dieron apoyo en el proceso de investidura del presidente dijo.