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ABC JUEVES 8 12 2005 Opinión 5 MEDITACIONES CORRILLOS A recepción del Día de la Constitución en el viejo caserón de la Carrera de San Jerónimo dejó algunos corrillos nutritivos, como el que formaban un par de políticos veteranos y algunos miembros de altas magistraturas del Estado comentando los tirabuzones semánticos en los que ahora anda enredado el presidente del Gobierno y que- -temen- -quiera incluir en la multirreforma constitucional que tiene en la cabeza. Como siga con las ocurrencias, no vamos a terminar ni en tres legislaturas afirmaba uno de los contertulios, descontento con el manoseo de artículos de apariencia inane, pero que a Zapatero se le antojan como un oprobio insuperable. Quiere convertir la Constitución en el DRAE. Cualquier jueves se presenta en la Academia ironizaba otro. Debe ser un asunto extratégico como él escribió le contestaba el primero entre risas maliciosas. MARCO AURELIO L LEER Y PENSAR EL LIBRO DE FEDERICO TRILLO ARON, UN LIBERAL RESISTENTE COORDINADO POR JOSÉ M. LASSALLE FAES Madrid 2005 10 euros Elogio y actualidad de un gran liberal En el París de los años 60, escenario de los enfrentamientos dialécticos entre Raymond Aron y Jean Paul Sartre, se puso de moda entre la intelectualidad progresista la frase de que más vale estar equivocado con Sartre que en lo cierto con Aron. Unas décadas más tarde, los seguidores de Sartre han sido testigos del desplome estrepitoso de muchas de sus ideas en Occidente, mientras que las de Aron tienen cada vez más fuerza. Raymond Aron fue un militante anti totalitario a lo largo de toda su vida; ante todo fue un intelectual comprometido con los valores de Occidente por encima de las modas ideológicas y defendió en su extensa obra no sólo el ideario liberal, sino también ideas hoy particularmente vigentes como el europeísmo y la relación trasatlántica. Cuando se cumplen cien años de su nacimiento conviene releer su obra, donde se encontrarán muchas claves para entender el momento en que vivimos. Aron nunca tuvo mucho predicamento en España, por esta razón es muy bienvenida esta obra coordinada por un político tan comprometido con el liberalismo como es José María Lasalle, en la que una serie de destacados expertos analizan diversos aspectos de la vida y obra del gran intelectual francés. JULIO CRESPO MACLENNAN L libro de Federico Trillo, Memoria de entreguerras merece atención de todo lector de asuntos verdaderamente internacionales. Este no es un reclamo comercial. El esfuerzo por mantener la memoria, por explicar qué pasó y cómo pasó, es posible precisamente por estos testimonios. Hasta finales del siglo XVIII la no memoria equivalía a un riesgo, de salir de la historia, de ser absorbido por el agujero negro del no haber sido. En el siglo XXI la avalancha de noticias crea tal ruido informativo que es difícil seleccionar verdaderos hechos en medio de la ensordecedora cacofonía. Las 350 páginas de Trillo tratan con inteligencia, ironía y retranca varios episodios de los años 2000 a 2004, entre otros, la invasión de Irak, que costó el gobierno al Partido Popular. No estamos ante una decisión colegiada, sino ante la opción interesada y finalmente errónea de un hombre solo, poco versado en historia, poco intuitivo, quizá obsesionado por sus fanDARÍO tasmas interiores. Con algunas veladuVALCÁRCEL ras, destaca un hecho. La persona, con diferencia, de mayor talla y mejor visión, Rodrigo Rato, señaló inequívocamente el error que José María Aznar estaba a punto de cometer y cometió. No fueron valorados dos factores esenciales: el exceso de sometimiento a la Casa Blanca de entonces, la del primer mandato de George W. Bush; y la puñalada (voluntaria) asestada a la Unión Europea, que falló. La Comunidad es una aliada de EE. UU. No desea ser un satélite americano. Aznar erró al plantear su opción como antieuropea. Alemania, Francia, Benelux y también Gran Bretaña. Italia, España, Polonia, los nórdicos necesitan a la Unión para ser aliados (respetables) de Washington. Ese paso desplazó a la derecha española del gobierno. Un gobierno que tuvo grandes aciertos en su primer mandato, 1996- 2000, dirigido por el mismo presidente, responsable de una certera gestión. Lo decidido en marzo de 2003 y la obsecuencia que rodeó aquella reverencia ante Bush, se entreven en algunas páginas del libro de Trillo, E escrito sin embargo con pleno respeto a la persona de Aznar. Aquel ataque de vanidad, se une a un sorprendente descubrimiento: Estados Unidos es la primera potencia delmundo. No se entendió que una cosa era Bush jr. una personalidad opuesta a su padre, y paralela sin embargo a la de Aznar (paralela, sí, a pesar de las apariencias: ambospartidarios del secreto) Los americanosno se distinguenpor el respeto hacia aquellos que les dan la razón con excesivo entusiasmo. Bush jr. buscaba aliados a cualquier precio (viaje del mes pasado a Mongolia) y esto debió entenderse. Dejemos las evidencias. Trillo aporta datos objetivos y observaciones de alto interés. Trillo es un político de la derecha: eso hace particularmente digno de respeto su caso. Una tipología pasional como la suya contó como secretariode Estado, esto es su viceministro, a uno de los hombres de mejor formación jurídica, más reposado juicio y mejor experiencia política, el abogado del estado Fernando Diez Moreno. Quizá la presencia discreta de esta buena cabeza lograra avances, no solo jurídicos, en el ministerio de Defensa. El libro de Trillo es el de un político, no el de un escritor. Es interesante bucear en algunas de sus páginas, leer y releer. Hay anotaciones sobre el corporativismo de una parte del estamento militar español que coinciden con las notas de un gran historiador y militar profesional, Antony Beevor La Guerra Civil Española ed. Crítica, 2005) El libro de Trillo incluye capítulos de excepcional interés, como escapadas de su mano, reveladoras (pág. 51, también pág. 343) La bibliografía sobre la España de estos 30 años y su inesperada evolución democrática ocupa ya un espacio más que respetable en las bibliotecas, incluida la Library of Congress. Los grandes clásicos, desde Azaña a Sainz Rodríguez, alternan ahora con nuevos clásicos: Raymond Carr, Santos Juliá, Hugh Thomas, Paul Preston, Stanley Payne, Charles Powell, dominada por historiadores británicos. El libro de Trillo revela claves poco o nada conocidas sobre un período crítico: el año que va de marzo de 2003 a marzo de 2004.