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ABC MIÉRCOLES 7 12 2005 Madrid 33 Divididos en grupos, salen a las calles tres días en semana y revisan el estado de las vías y el mobiliario Las deficiencias que detectan se resumen en informes que elevan a los responsables de solucionarlas pacial y salud. Todo ello está encaminado a prepararles para poder desempeñar una actividad profesional en el futuro. Casi 700 recorridos En sus rutas, detectaban y tomaban nota de todo tipo de incidencias. Precisamente actuaban en grupo porque está científicamente demostrado que, para evitar la pérdida de objetividad, más de una persona debe observar el mismo fenómeno indican los responsables del programa. Cada distrito se dividió en barrios. Los recorridos se reflejaron en un mapa, en el que figuraban las calles que había que inspeccionar marcadas en color y detalladas una por una, para evitar posibles confusiones. Los recorridos- -en total, 699- -duran alrededor de tres horas. Cada grupo lleva unas fichas en las que deben realizar una evaluación de varios factores como la higiene y limpieza de la calle: si había basura, papeleras llenas, contenedores suficientes, máquinas para la recogida de excrementos o el estado del alcantarillado. Un grupo de urbanitas posa, junto con sus tutores, antes de iniciar la jornada de control y evaluación de vías Grupos de voluntarios con alguna deficiencia se ocupan de controlar la calidad de la limpieza, el alumbrado, el mobiliario o la señalización en el centro de la ciudad. Son los urbanitas y el segundo grupo ya está trabajando Los ángeles de la guarda de las calles del corazón de Madrid TEXTO: SARA MEDIALDEA FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Son como ángeles de la guarda de las calles, encargados de controlar y vigilar el buen estado de las aceras, la limpieza correcta y un alumbrado adecuado. Los comanda la Oficina de Centro. Se les conoce como Observadores Urbanos o, más coloquialmente, urbanitas y han finalizado su primer encargo de forma muy satisfactoria. Tanto, que ya se está repitiendo la experiencia con un segundo grupo. La idea surgió de la Concejalía de Economía, que dirige Miguel Ángel Villanueva y es la encargada de la Oficina de Centro. Consiste en organizar un grupo de trabajo que vigile el estado de las calles y pueda hacer llegar al Ayuntamiento información de primera mano sobre la higiene y limpieza en el centro, el alumbrado en los espacios públicos, las condiciones e idoneidad del mobiliario urbano, las señales y el pavimento, si se observan rastros de vandalismo, exceso de ruidos... Incluso se les encarga contabilizar las actividades económicas que se desarrollan en locales o espacios públicos. Roturas, zanjas, alumbrado... También les corresponde vigilar el alumbrado: la situación de las farolas, si las arquetas presentan una apariencia correcta... Otro punto de control es el relativo al agua: tanto la rotura de fuentes, como los tapones en las alcantarillas, el estado de las bocas de riego o la aparición de filtraciones. Pero, además, los urbanitas tienen entre sus objetivos los de inspeccionar con mucha atención el mobiliario urbano: ver si los bolardos están correctos, si bancos y vallas presentan un estado aceptable, la situación del mobiliario que soporta publicidad, cómo están las placas de señalización o los columpios y las marquesinas de autobuses. Y, cómo no, hay que fijarse en las aceras, calzadas y socavones, ver cómo está el pavimento, las condiciones de las plantas y los árboles, y las fachadas de los edificios: si están limpias, si presentan grietas, etcétera. Sin olvidarse de los graffiteros y sus obras La lista de incidencias recogidas a lo largo de la jornada se convierte en informes que acaban en los despachos municipales de quienes depende la reparación de desperfectos o las renovaciones oportunas. La experiencia, día a día, ha quedado plasmada en los Cuadernos de bitácora elaborados por los responsables de la Oficina de Centro. Varios observadores urbanos controlan el estado de una farola también se ha incorporado al proyecto la Universidad Autónoma. Se trata de facilitar a estas personas formación y habilidades para desempeñar un trabajo que les permita ganarse la vida. A cambio, ellos aportan grandes dosis de ilusión y una ilimitada capacidad de observación aplicada, en este caso, al cuidado de las calles madrileñas. El primer programa se ha desarrollado durante casi un año, y en él han participado 32 personas. Veinte de ellos tenían alguna discapacidad intelectual, y les acompañaban diez licenciados- -médicos, psicólogos, pedagogos- -que actúan como sus tutores. Ahora, hay un segundo grupo que ya se encuentra recorriendo las calles, repitiendo la experiencia que tan buenos resultados ha dado. Trabajo de campo Formaron diez equipos, con un tutor en cada uno, y se echaron a las calles: a las de Centro, Arganzuela, Retiro, Salamanca y Chamberí. Lunes, miércoles y jueves hacían trabajo de campo. Este completo programa se completaba los martes y viernes, cuando recibían formación en aulas didácticas, para entrenar sus habilidades sociales, aprender informática, orientación es- Convenio a cuatro bandas Los urbanitas surgen de un convenio entre la Agencia Municipal para el Empleo y la Federación de Organizaciones a Favor de las Personas con Discapacidad Intelectual de Madrid. Cuentan con una subvención de la Consejería de Empleo de la Comunidad, y