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ABC MIÉRCOLES 7 12 2005 Nacional 21 Un informe avisó hace un año del peligro en el paso a nivel del siniestro de Alicante Calificaba al cruce con el grado A por carecer de guarda y estar en núcleo urbano b Bullas, localidad de residencia de Encuentra el cadáver de su esposa con un golpe en la cabeza en un chalet coruñés ÉRIKA MONTAÑÉS LA CORUÑA, SANTIAGO. La Guardia Civil de Pontevedra no descarta ningún móvil y mantiene abiertas todas las hipótesis en relación con la muerte, a última hora del pasado lunes, de María Elena Calzadilla Eugui, una mujer de 40 años de edad cuyo cadáver, que presentaba un fuerte golpe en la cabeza, fue encontrado por su marido en un chalet de La Coruña. La mujer, vecina de Vigo, se había trasladado el mismo lunes a su segunda vivienda, un chalet vacacional situado en la zona de A Guieira, en el municipio coruñés de Porto do Son. Según el testimonio de su marido, Ernesto M. B. de 38 años de edad, María Elena había viajado hasta el chalet con la única intención de recoger unos enseres personales. Sin embargo, alertado por la tardanza de su esposa, Ernesto la telefoneó varias veces al móvil, pero no encontró respuesta. Ante la imposibilidad de comunicarse con su esposa y siempre según la versión oficial de la investigación, Ernesto decidió desplazarse en su vehículo particular desde el domicilio familiar, localizado en la ciudad olívica, hasta el chalet de A Guieira. Al llegar, se encontró una desagradable sorpresa. Su mujer, que presentaba un fuerte golpe en la cabeza, yacía muerta en el suelo en medio de un gran charco de sangre. Según la Guardia Civil, un cristal de la vivienda estaba roto y había sido golpeado por algún objeto, lo que hace pensar que el móvil del crimen podría ser el robo. Sin embargo, a falta del dictamen de la autopsia, la Benemérita no cierra descarta ninguna hipótesis. uno de los fallecidos, y Copas, de otros tres, viven horas de dolor por la muerte de sus cuatro vecinos, gente trabajadora y humilde B. S. G. H. ALICANTE MURCIA. El sindicato Solidaridad Obrera- Coalición Ferroviaria de Alicante alertó hace algo más de un año, a través de un exhaustivo informe, de la elevada peligrosidad del paso a nivel que fue escenario a última hora del lunes del trágico accidente que costó la vida a cuatro trabajadores murcianos a la altura del barrio alicantino de Agua Amarga. La línea Alicante- Murcia acoge doce de las intersecciones donde menos seguridad existe para los turismos y las personas. El informe de la citada organización revela que sólo entre el barrio alicantino de San Gabriel y la pedanía ilicitana de Torrellano existen cinco pasos a nivel considerados A o de muy alta peligrosidad porque no tienen guardería, sino sólo señales fijas. El situado donde se produjo el accidente es uno de ellos. Se trata de un cruce imbuido dentro de un núcleo de población con escasa visibilidad para los automóviles, que tienen que aproximarse mucho a la vía para poder advertir si viene algún tren, con el consiguiente riesgo. Dolor por las víctimas El fatal accidente ha dejado conmocionados a los vecinos de Bullas y La Copa. He perdido un buen hombre, y mis hijos un buen padre El lamento de Josefa Fernández, la mujer de Antonio García, uno de los fallecidos de La Copa de Bullas, casi llega a la plaza de la iglesia del Rosario, donde esta familia reside. Allí, amigos y familiares lamentan que Antonio, de 59 años, apenas haya conocido a María, su cuarta nieta. El pequeño salón de la casa familiar permanece lleno de gente. Aquí somos apenas 900 personas y nos conocemos todos señala Miguel Espín, otro de los sobrinos de Antonio. Apenas a unos pasos, en la entrada de la pedanía, otra casa se viste de luto. Es la de Juan Antonio Ruiz, el más pequeño de cuatro hermanos. Marcos, el mayor, no puede casi sobreponerse a las lágrimas: Hace apenas 80 días enterramos a mi madre, han sido dos palos muy gordos Olayo Reche Pérez, el fallecido de Bullas, era conocido en el pueblo como el hijo del tío de la vía El apodo le viene por la profesión de su padre. Fue durante muchos años guardabarreras en el paso a nivel del pueblo, en la línea que unía Caravaca con Bullas explica Francisco Gregorio, un compañero de escuela. Todos coinciden en señalar los fallecidos eran, ante todo, gente trabajadora y humilde La sobrina de uno de los fallecidos llora, consolada por una vecina GUILLERMO CARRIÓN Detenidos cuatro menores que grababan las palizas que infligían a un compañero de colegio ABC VALENCIA. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía han detenido en Valencia a cuatro adolescentes de 14 años como presuntos autores de un delito de acoso escolar a un menor que sufrió palizas mientras uno de los agresores las grababa, según informaron ayer fuentes policiales. Los cuatro menores fueron detenidos entre el miércoles y el jueves pasado en Valencia, y las diligencias han sido remitidas a la Fiscalía de Menores. Al parecer, la víctima, también de 14 años, recibió palizas, golpes, puñetazos y patadas por todo el cuerpo du- rante tres días del pasado mes de noviembre, por lo que tuvo que ser asistida en urgencias de un hospital de la ciudad. Llantos y gritos de auxilio Como consecuencia de ello, el menor dejó de ir al colegio por miedo, ya que aunque todas las agresiones ocurrieron fuera del centro escolar, los supuestos autores del acoso eran compañeros de la víctima y de otro centro cercano. Se da la circunstancia de que, mientras el menor era agredido por sus compañeros, uno de los supuestos agresores grababa las palizas y luego visionaban la grabación, donde podía verse cómo el joven lloraba, pedía auxilio y se tapaba el rostro con las manos. Como consecuencia de las investigaciones, los agentes se pusieron en contacto con la dirección del centro escolar, que nada más conocer los hechos decidió adoptar las medidas oportunas y colaboró con la labor de los agentes. Además, durante la investigación los policías tuvieron conocimiento de que había otra víctima del mismo centro que había sufrido agresiones muy similares, si bien no se había atrevido a presentar una denuncia por miedo a que el maltrato fuera a más. En este caso, los padres han tenido que pedir permiso en sus respectivos centros de trabajo para poder así acompañar a su hijo a la entrada y a la salida del colegio.