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20 Nacional EL PROBLEMA DE LA INMIGRACIÓN ENTREVISTA MIÉRCOLES 7 12 2005 ABC RIGOBERTA MENCHÚ Premio Nobel de la Paz 1992. Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 1998 Es indignante lo que ocurrió en las vallas; puso en duda las políticas de inmigración PALMA DE MALLORCA. Doctora, indígena, activista de la paz y los derechos humanos, Premio Nobel, madre, acusadora de genocidas... Sus títulos jamás cabrían bajo su amplia falda maya ni son capaces de transmitir su rotunda energía. Estos días está en España, invitada por la Fundación Iberostar y el Gobierno Balear, para hablar de inmigrantes e integración. ¿Cómo valora la política de inmigración española? -No la conozco a fondo, prefiero hablar de la inmigración como problema universal, que requiere de un concierto entre los países pobres y los llamados países ricos, digo llamados porque hoy la pobreza está en todo el mundo. Tendría que haber más cooperación para prevenir la inmigración, que se da en masa dado que la gente busca una oportunidad de trabajo, de educación. Si las tuviera en su país se reducirían las salidas, aunque nunca acabarán. Los gobiernos estan obligados a hacer políticas públicas de inmigración y a fomentar la cooperación al desarrollo, y en ambos casos mantener la cultura del inmigrante porque cuando se la quitas eliminas su identidad. ¿Qué le parece la respuesta del Gobierno español tras los asaltos a las vallas de Ceuta y Melilla? -Es indignante lo que ocurrió. Todo Gobierno tiene recursos para dar un trato diferente, en lugar de adoptar medidas que ponen en peligro la vida y el destino de esas personas. Ha trascendido mucho, ha dañado la imagen del país, y pone en duda las políticas generales de inmigracion. Tenemos que condenar esas acciones y tratar de que no se vuelvan a repetir. ¿Cree que hubo un componente racista en la gestión de esa crisis? -El racismo no se puede ilustrar sólo en un hecho, hay que tipificar esa denuncia para ver si se cometió un acto de xenofobia. El racismo es una enfermedad psicológica, una patología social que tiene que ver con la educación pública y privada. En España hay racismo, claro, ninguna sociedad se salva; pero sí podemos ver grados y no se está en el nivel de países como Estados Unidos donde es más grosero porque obliga necesariamente al inmigrante a cambiar su mentalidad. Europa es más abierta, aunque existe riesgo de que la gente se vuelva racista eufórica y ocurra como en Francia, donde se resaltan esas mentalidades e incluso los políticos han vertido discursos racistas. ¿Ha recibido quejas por la vulneración de derechos humanos en España? -Muy pocas. Conozco casos de ecuatorianos y bolivianos que viven en Madrid y acudieron a nosotros para pedir- Rigoberta Menchú advierte de los peligros de la no integración mientras espera que la Audiencia Nacional haga justicia a los miles de muertos de su país, entre ellos su padre TEXTO: CRUZ MORCILLO FOTO: JAIME GARCÍA Rigoberta Menchú en un momento de la entrevista nos ayuda, tienen que ver con expulsiones ilegales o la exigencia de visado. ¿Ha avanzado la situación de la mujer desde que usted se implicó en la defensa de los desprotegidos? -Yo creo que siempre hay avances, y un éxito que ver, sin olvidar la parte negativa. Existen nuevos tipos de violaciones y de violencia sufrida por las mujeres en todo el mundo. Uno es la desintegración familiar, el abandono de los hijos. pero quien más aguanta cuando eso se produce es ella. Es un fenómeno parecido a la inmigración, que también provoca una profunda desestructuración. El marido emigra y ella espera toda una vida, llegan remesas, pero no un padre ni una educación. Yo me pregunto qué es mejor, la búsqueda del sueño y la ruptura de los lazos para siempre, o permanecer en su lugar para sacar adelante sueños comunes. La pobreza y los conflictos so- Los inmigrantes no deben sentirse víctimas y tienen que preservar sus valores y su cultura estén donde estén ciales han incrementado las violaciones de los derechos de las mujeres, se han creado sociedades desequilibradas en Centroamérica, África o Asia donde hay más mujeres que hombres y esto lleva a una crisis social. -La inmigración está generando, pues, el conflicto social en origen. -Son tremendos los problemas sociales en los países productores de inmigrantes. Se rompe la familia, la cultura, los saberes, los conocimientos. La fuga de cerebros no es sólo la salida de los científicos, sino que significa la pérdida del liderazgo comunitario. Quienes buscan un nuevo país son los más corajudos del grupo, los que deberían jugar el papel de líderes en su comunidad. Yo lo he sentido en carne propia cada vez que he tenido que dejar Guatemala por inseguridad y otros motivos. -Usted no es una inmigrante económica, pero no por eso ha dejado de ser inmigrante... -Sí, y mi gran duda es cómo se puede compensar que los hijos de estas personas que se van no se vuelvan maras niños de la calle o traficantes, porque razones tienen. Se da una acumulación de resentimientos para mirar el futuro. Si no queremos que eso ocurra se necesita la colaboración del país receptor y del país emisor. -En España existe en este momento una gran preocupación por el fenómeno de las bandas latinas, dice usted que tienen razones... -En Guatemala hay 200.000 jóvenes vinculados a las maras pero no se puede criminalizar a todos. Tienen cabecillas que son los que controlan los grupos, es una movilización del poder económico. La violencia no sólo produce sufrimiento, también riqueza. La solución no es hacer más cárceles, porque tendríamos más prisiones que escuelas, tampoco es definitivo endurecer las leyes, aunque sí en algunos casos. Hay que atacar las causas reales. ¿Qué mensaje enviaría a los millones de inmigrantes desplazados por todo el mundo? -Que traten de vivir con equilibrio, que no se sientan víctimas porque perderían la autoestima, que preserven sus valores espirituales y culturales, sea cual sea la frontera. ¿Cómo recibió la sentencia del Constitucional que permite investigar el genocidio en Guatemala? -Con muchísima satisfacción y un gran sentimiento de justicia. Sienta un precedente en todo el mundo porque no beneficia sólo a Guatemala. Para mí significa devolver la confianza mundial a los tribunales. Somos 18 instituciones querellantes y yo encabezo el expediente. El primer gran desafío es la comisión rogatoria.