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ABC MIÉRCOLES 7 12 2005 Opinión 7 El problema de Tony Blair es que trata de desempeñar dos papeles incompatibles al mismo tiempo: el de heredero de Margaret Thatcher, hipernacionalista y obstinado, y el de nuevo líder europeo, flexible e imaginativo a la hora de encontrar soluciones buenas para todos. Detrás de la exacerbada lógica nacional del primer ministro británico también puede estar la presión de su sucesor, amigo y vecino, Gordon Brown, mucho más euroescéptico que Tony Blair y aterrorizado ante la perspectiva de tener que defender en las siguientes elecciones la posible rebaja del llamado cheque británico, una devolución anual de dinero al Reino Unido para compensar su baja participación en la costosa política agrícola. De todos modos, el truco para que el cheque nunca se rebaje es que los parlamentos nacionales deben aprobar esta reforma y la Cámara de los Comunes no sería proclive a hacerlo, gobierne quien gobierne el Reino Unido. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EL SÍNDROME DE FRESTÓN A vida real discurre con frecuencia por las páginas interiores del periódico, lejos de los grandes titulares y de los artículos de fondo. Sección de Madrid. Un inmigrante rumano contaba el otro día sus aventuras en la capital, con una referencia expresa al emperador Trajano. Ya saben: nuestro ilustre paisano de Itálica conquistó la Dacia, hoy Rumania, a mayor gloria de Roma y también de su patria hispana. Vamos a la sección de Internacional. Un iracundo jubilado brasileño persigue a bastonazos por el Congreso al que fue mano derecha de Lula, José Dirceu, destituido por corrupción, mientras grita sin descanso Frestón, Frestón... Ante la BENIGNO perplejidad general, el PENDÁS agresor apenas acierta a replicar: ¡Lean el Quijote! Se trata, como es notorio, del famoso encantador que hacía la vida imposible al ingenioso hidalgo con sus malas artes. Pregunta ingenua: ¿cuántos universitarios españoles saben algo de Trajano o de Frestón? Más vale no preguntar. Los primeros productos de la generación Logse están llamando a las puertas del mercado de trabajo. Dentro de poco serán también profesores, abogados, médicos, ministros, y de ahí para arriba. Es preocupante, sin duda, aunque conviene no exagerar los méritos de las generaciones anteriores. Basta con analizar los resultados. El mal, en todo caso, se agrava de día en día, con especial virulencia cuando se mezcla con el asunto territorial. Para los alumnos sujetos (o sea, súbditos) a la inmersión nacionalista, España es una realidad artificial, distante y antipática. Eso, en el mejor de los casos. Algunos siguen empeñados en dejar su huella en las leyes de educación. La sopa de letras es fiel reflejo del fracaso de un sistema incapaz de enseñar a una parte considerable de los alumnos a leer y a escribir con pulcritud. El deterioro de la enseñanza media es una realidad manifiesta. La Universidad produce todavía un puñado de buenos profesores, prueba inequívoca de la terca resistencia de la voluntad de saber frente al predominio de los burócratas. Nuestros investigadores, según han dicho en voz alta, luchan contra la incomprensión y la desidia. España presenta una fachada lustrosa, pero fallan sin remedio la ciencia y la educación. También la alta cultura, desplazada por ocurrencias y sucedáneos que engañan a los más incautos. El riesgo es evidente, pero las llamadas al gran pacto nacional chocan- -una vez más- -contra viejas querencias ideológicas y eternos intereses sectarios. Ojalá que no sea demasiado tarde cuando llegue la hora de arrepentirnos. Por ahora, el Gobierno sigue paralizado, y además malhumorado, por una variante singular del síndrome de Frestón. Un adversario malvado tiene la culpa de todo. Es tan perverso que se le ocurre incluso festejar como merece la Constitución de todos. Ya ves, amigo Sancho, tal es la enemistad que me tiene... L CARLOS KILLIAN la renta media europea. Pero no hay una manera objetiva de calcular cuánto deben disminuir y con qué fórmulas transitorias, y el resultado depende en buena medida de la capacidad negociadora de cada gobierno. Nuestro Ejecutivo está teniendo un perfil bajo y una actitud bastante pasiva en la negociación entre ministros y presidentes europeos, aunque el trabajo técnico de los diplomáticos y economistas españoles sigue siendo valorado en Bruselas. Al final, Rodríguez Zapatero puede tratar de vender una mala noticia- -muchos menos fondos para España- -como un gran éxito, somos nuevos ricos. Una vez más, la Unión se encuentra ante una encrucijada: si no es capaz de dotarse de los medios adecuados para seguir avanzando, se agudizará su crisis de los cincuenta años. Es cierto que el tejido de intereses es muy fuerte para mantener las políticas europeas comunes y el mercado interior, y que el funcionamiento de la Europa de 25 es posible con las actuales reglas de juego. Pero la ausencia de presupuestos para el siguiente sexenio, 2007- 2013, impediría desarrollar todo el potencial de la integración económica. La sensación de parálisis sería utilizada por los euroescépticos para atacar a las instituciones y a los principios básicos de la integración, la credibilidad del euro sufriría y lo mismo ocurriría con el cada vez más importante papel europeo en cuestiones económicas internacionales. Si en los próximos días la Unión logra un acuerdo presupuestario bajo el liderazgo de Tony Blair, esta buena noticia permitirá consolidar el nivel de integración que ya existe. Pero el genio constitucional ya está fuera de la botella y forma parte del debate público, por lo que debemos seguir avanzando en la construcción política europea. Para ello la Unión debe mejorar aún más sus procesos democráticos y ha de afirmar su identidad y sus valores, incluso adentrándose de nuevo dentro de un par de años en incómodas preguntas constitucionales sobre qué significa la frase nosotros, los europeos PALABRAS CRUZADAS ¿Es la pobreza un problema en España? ESPEJISMO CATASTROFISTA O será hora de que el INE revise su concepto de pobreza? Emplea el de pobreza relativa, pero continúa siendo engañoso. Porque, se mire por donde se mire, un estudio que destaca la existencia de un 20 por ciento de pobres, relativos, pero pobres, en nuestro país, indica una situación cercana a la emergencia nacional. Y es evidente que esto no es así, lo que explica, entre otras cosas, la llegada masiva inmigrantes que cubren los puestos de trabajo rechazados por los nacionales. El espejismo catastrofista se sustenta en dos elementos. Uno, que la medida de pobreza real nada tiene que ver con nuestra pobreza relativa. Según el Banco Mundial, es pobre aquél que vive con EDURNE menos de 1 dólar al día. Compárese con URIARTE nuestra media de 313 euros mensuales, que es, además, bastante más alta en algunas regiones. Y dos, en estos datos se esfuma la realidad de un Estado del Bienestar que cubre todas las necesidades básicas. Según el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, tenemos una de las esperanzas de vida mayores del mundo y algunas de las mejores cifras de acceso a la sanidad y de igualdad de oportunidades educativas. Es decir, los pobres españoles poco tienen que ver con esos 1.200 millones de personas que malviven con menos de 30 dólares mensuales y sin ninguna asistencia estatal. RELATIVA, PERO POBREZA ENEMOS un problema y grave. La opulencia convive entre nosotros con la pobreza. El umbral es relativo, pero la pobreza es real. La encuesta de condiciones de vida publicada por el Instituto Nacional de Estadística no deja lugar a dudas. Uno de cada cinco españoles sobrevive con menos de 313 euros al mes. El 60 por ciento de las familias pasa algunas o muchas dificultades para llegar a fin de mes. Los más afectados son las mujeres y los mayores de 65 años. Tenemos también el testimonio de organizaciones, en su mayoría católicas, que atienden a los más necesitados. Si el umbral de la pobreza es relativo, también lo es el término de la comparación. Otros, la mayoría, en otras I. SÁNCHEZ regiones del mundo subdesarrollado, CÁMARA están mucho peor. Somos privilegiados, pero no todos. Mas no sirve de consuelo el mal mayor ajeno. El paraíso no lo es tanto. Los datos son duros e insoportables. Tenemos un grave problema de pobreza, aunque, en términos comparativos, la situación no sea mala. Y mientras tanto, el Gobierno parece más preocupado por la demagogia electoralista y la complacencia a las minorías radicales que por la consecución de la justicia social y la erradicación de la misera. No por ser relativa deja la pobreza de ser real. ¿N T ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate