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ABC MARTES 6 12 2005 55 Muere en México a los 83 años Gloria Lasso, la inolvidable cantante de Luna de miel Un perfume republicano Renán, como muchos directores de escena, no quiere desvelar los detalles de un espectáculo donde el factor sorpresa resulta fundamental. En este montaje estará presente, de una parte, el sabor castizo que caracteriza a esta obra. Mi respeto por el género, junto con el placer que provoca la música, y la mayor parte de la teatralidad, hicieron que, frente algunos temas puntuales, referidos a giros, a situaciones... -que he consultado a hombres sabios- aceptara No le preocupa enfrentarse a un título con tanto sabor madrileño, aquí, en Madrid. El problema de un director escénico es que gran parte del público va a en busca de un viejo recuerdo amado. Y le irrita cualquier cambio. Y creo que con eso se pierden otras posibilidades de disfrute apunta. La escena ha sido trasladada a los años 30, y en ella se percibe un perfume republicano según aquellos que han tenido acceso a los ensayos. También roza el musical. Un cielo de Madrid poblado de estrellas y la presencia de varias pantallas definen el trabajo de Renán, que cuenta con un prológo incluido para la ocasión- por decisón del teatro -que responde a dos motivaciones. Una, alargar la obra- -originalmente de un sólo acto en tres cuadros y de una duración de una hora aproximada- y la segunda, consecuencia de la primera, convertirlo en un homenaje a los orígenes de esta zarzuela, estrenada en el Teatro Apolo en 1894. Por ello, se ha incluido un Telón Cinemático que traslada al público del siglo XXI a finales del XIX, y al marco donde se presentó. La zarzuela se presenta, musicalmente hablando, en una edición crítica realizada por Ramón Barce y avalada por el Instituto Complutense de Ciencias Musicales. En el foso, un gran especialista, Miguel Roa. Una biografía ilustra la atribulada vida de Hans Christian Andersen Teresa Rosenvinge publica Una vida de cuento sobre el autor danés b Hijo de un zapatero remendón, pero instruido, y de una lavandera, el autor de La sirenita conoció durante su solitaria infancia la pobreza y el alcoholismo TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. De una vida rica y variada como un lindo cuento califica Andersen, ya al final de sus días, lo que había sido su existencia. Así se lee en Hans Christian Andersen. Una vida de cuento (Espejo de tinta) de Teresa Rosenvinge. No contento con las palabras ya escritas, añadió: Si cuando era un pobre y solitario niño me hubiese encontrado en mi camino un hada bienhechora, que me hubiese dicho: elige tu carrera, ¿qué quieres llegar a ser? Yo te aconsejaré y te dirigiré seguramente mi suerte no hubiese sido más lisonjera ni más sabiamente ordenada Andersen, danés de 1805, no tuvo, sin embargo, una vida fácil. Nació el 2 de abril en una familia seriamente pobre. Su madre lavaba ropa de otros habitantes de Odense en el río, y no hay que tener mucha fantasía para imaginar el helor de aquellas aguas- -para combatir situaciones penosas se dio a la bebida. En su niñez tuvo que mendigar y dormir bajo los puentes. Andersen le dedicó por su pobreza La pequeña cerillera y también No sirve para nada por su alcoholismo. Su padre, un zapatero remendón, pero instruido, adoraba a su hijo y puede decirse que a él le debió el pequeño Hans su vocación por el teatro (su gran pasión) ya que le fabricó un tea- Hans Christian Andersen ABC La pobreza de la infancia no marcó el carácter de Hans Christian Andersen porque vivió rodeado de un inmenso cariño trillo y unas marionetas para las que él niño cosía la ropa. La pobreza de la infancia no le marcó, porque vivió rodeado de inmenso cariño. A los 14 años, ya huérfano de padre, decidió viajar a Copenhague en busca de lo que parecían quimeras. pero que el escritor, de cuyo nacimiento se celebra el bicentenario, luchó hasta convertirlas en realidad. No sólo él fue feliz como dramaturgo, novelista, cuentista, sino que hizo y hace felices a millones de personas, porque la verdad es que sus cuentos son para niños y adultos. De hecho, Rosenvinge asegura que a través de sus cuentos puede aprenderse geografía e historia. La situación de su país tampoco fue amable: tres guerras sufrió Andersen, quien contaba que El soldado se lo inspiró un soldado español de los que Napoleón envió a Dinamarca. Aquel muchacho le sonrió al niño que era Hans, lo cogió en brazos y le dió a besar una medalla de la Virgen que llevaba al cuello, hecho que no hizo mucha gracia a su madre, ya que la familia era cristiana protestante. Sin embargo, Andersen nunca olvidó la atención y la simpatía de aquel hombre y lo salvó del olvido con la composición citada que fue musicada por Schumann y Grieg. Muchos de sus relatos se inspiran en cosas vividas, en la literatura europea antigua o en la tradición oral. Supo de la envidia y las zancadillas Desde niño fue muy inteligente y siendo ya adolescente la apertura del Teatro de Odense le dió alas a su imaginación y firmeza a su vocación. Ya en Copenhague supo de la envidia y las zancadillas, pero lo cierto es que tuvo grandes amigos que lo invitaban a pasar largas temporadas en sus casas de campo, donde aprovechaba para trabajar. Fue un viajero empedernido- viajar es vivir decía- De España, donde conoció varias ciudades, lo deslumbraron Granada y Toledo. De sus idas y venidas también sacó tema para sus escritos. Fue un hombre comunicativo que llegó a ser amigo del Rey de Dinamarca Federico VI y de su hijo. Al Teatro Real- -escribió 50 piezas, aunque no todas se representaron (el envidioso estaba en casa) El mulato fue su mayor éxito- llegó a considerarlo su club particular. Fue creyente, religioso y tuvo sentido del humor. Lo que en verdad se resistió a su sentimientos fue el amor. Tuvo dos. El primero Riborg Voigt, que no quiso saber nada de él, a quien dedicó Los novios Algo se habría emocionado la mujer si llegó a saber que cuando su enamorado murió en 1875, encontraron colgada a su cuello una bolsita con un recuerdo de ella. Pasados los años se enamoró de la cantante Jenny Lind, a la que dedicó El ruiseñor pero tampoco fue correspondido. ¡Ay! ¿se consideró alguna vez El patito feo Su hogar fue la literatura, ser capaz de distraer a chicos y grandes fue el milagro que lo hizo dichoso. Simon Starling gana el Turner con una acuarela realizada en un viaje al desierto andaluz de Tabernas E. J. B. CORRESPONSAL LONDRES. El viaje que hizo por el desierto andaluz de Tabernas le ha valido al artista Simon Starling el premio Turner, que anualmente promueve la Tate británica. Para aquel viaje realizado en 2004 Starling utilizó una motocicleta eléctrica anticontaminación que lo único que segregaba era agua; con ella, el artista pintó la acuarela de un gran cactus. Motocicleta y acuarela, expuestos conjuntamente bajo el título Tabernas Desert Run le han valido a Starling el preciado galardón, valorado en 25.000 libras (cerca de 40.000 euros) dedicado a promover artistas británicos no consagrados. La obra de res. Ése es un tema muy serio que en el caso de la zarzuela puede acabar con el género. Por ello, es necesario buscar fórmulas de aproximación de un público potencial que no la conoce. Muchos se llevarán una sorpresa Renán, que se confiesa un artista versátil y que no elige los proyectos porque sí, reconoce que si tuviera que elegir otro título lírico español se dencantaría por Las leandras o La corte de faraón dos zarzuelas más cercanas a la revista musical. Asegura que, superados ya algunos miedos su regreso al género de la zarzuela está abierto. Starling, de 38 años, se caracteriza por la reutilización de objetos hallados en sus viajes con el fin de recrear los espacios y las experiencias, con narrativas absuradas e intrincadas según la presentación que hizo la Tate. A la competición Starling también había presentado la reconstrucción de un cobertizo de madera para botes ubicado en un lago de Suiza. Los otros tres finalistas del concurso fueron Darren Almond, Gillian Carnegie y Jim Lambie. Esta vez el premio no se ha visto rodeado de la polémica de ediciones anteriores, en la que obtuvieron el galardón artistas con propuestas provocativas, algunas con menseja político.