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50 Sociedad MARTES 6 12 2005 ABC (Viene de la página anterior) La Fiesta del Árbol de Villanueva de la Sierra Don Ramón Vacas Roxo, cura párroco de Villanueva de la Sierra a principios del siglo XIX, presenta, por los pocos datos que tenemos, la fisonomía de un clérigo ilustrado, tal vez versado en la lectura del Viaje de España de don Antonio Ponz, que con tanta pasión defiende el arbolado en no pocos lugares de su obra. Don Ramón, en una breve arenga que se conserva en su versión literal, desliza incluso una expresión que es casi una firma de la mentalidad característica no sólo de don Antonio Ponz sino también del grupo de ilustrados de finales del siglo XVIII que figuraban como destinatarios de las cartas que componen el Viaje de España esa expresión es utilidad pública Pues bien, don Antonio Vacas Roxo fue el que inventó y celebró por primera vez, el martes de carnaval de 1805, en Villanueva de la Sierra, la que ha resultado ser la primera Fiesta del Árbol conocida en este mundo. Al parecer, en cierta ocasión, el estado norteamericano de Nebraska quiso disputarle a Villanueva esta primacía, pero la cosa acabó cuando la Fiesta del Árbol de Nebraska esgrimió una fecha de antigüedad tan tardía como 1872. Es de mi amigo don Ángel Paule Rubio licenciado en Geografía e Historia, de quien recojo este dato, así como la reseña histórica de la fiesta misma, que hizo por encargo del alcalde y del concejal de Villanueva de la Sierra, que reza como sigue: Por oficio don Ramón Vacas Roxo, ya se entiende convocó a los clérigos, a los maestros, a las autoridades, al pueblo, vista la importancia que tiene el árbol para la salubridad del clima y quiso darle aire de fiesta. Para ello reunió al pueblo en el Egido y en la Arroyada de la Fuente de la Mora y procedió a la plantación de álamos en ambos sitios, dándole carácter de fiesta. Seguido a la plantación del árbol celebró un acto religioso. Las fiestas duraron tres días. Se comió carne y se bebió vino tinto Don Ángel Paule Rubio nos da después, en cursiva, la transcripción literal de la exhortación que don Ramón Vacas Roxo hizo llegar por medio de escribano a los notables de Villanueva y de otros muchos pueblos comarcanos: Señores eclesiásticos y pudientes: nuestra desidia y una culpable indulgencia con los que sacrifican la utilidad pública a sus intereses, han arruinado los antiguos árboles que tantas veces repararon nuestro cansancio, nos defendieron de la inclemencia del sol y de las lluvias, y dieron a nuestra respiración un ambiente fresco y saludable. Nosotros debemos reparar esta pérdida imitando el zelo de nuestros ascendientes. La juventud ha desempeñado esta obligación por su parte, plantando un crecido número de árboles; pero aún restan sitios amenos susceptibles de estas plantas. Perfeccionemos esta obra que alabará la posteridad, vistiendo de nuevos álamos nuestros valles, fuentes y paseos, para que nuestros nietos reposen a su sombra y nos bendigan; y miremos en adelante con celo, y con horror la pérfida mano que intentare aplicar la segur a sus troncos, o a sus ramas Al parecer, como efecto de esta arenga, se promovió- -supongo que en el espacio de unos meses- -una suscripción, de la que no consta ni la cuantía ni la periodicidad, destinada a financiar el incremento y la conservación del arbolado. La lista de los suscriptores- -compuesta de eclesiásticos y pudientes tal como dice la arenga- -nos la transcribe el propio Paule Rubio y arroja hasta 34 nombres, incluyendo a don Ramón Vacas y descontando a un arcediano de Galisteo, que viene repetido. De los 34, ventidós son eclesiásticos- -incluyendo hasta un canónigo de la Catedral de Madrid- -y los doce restantes serían pudientes supongo que propietarios rurales, aunque hay un licenciado y un cirujano (Como curiosidad, podemos añadir que en la lista de suscriptores, y entre los pudientes aparece el nombre de don Cristóbal Sánchez, natural de Villanueva de la Sierra, tatarabuelo del entrevistador) (Ángel Paule Rubio, Villanueva en su presente histórico comportaría para una difícilmente enumerable multitud de empresas de bienes y servicios anejos a esta tan generalizada comezón del bronceado, capítulo sumamente relevante en la creación de riqueza y desarrollo, no digo ya para el estilo de vida americano sino para el de Occidente en general, y en mayor grado para países turísticos como España. Efecto inmediato de una tan vigorosa reacción del espíritu progresista y emprendedor fue inventar, producir, promocionar y poner en el mercado- -y con un grado de celeridad realmente sorprendente- -toda suerte de cremas (a base, como siempre, de manteca de cabrito) lociones, ungüentos, pulverizadores, para antes, durante y hasta después del sol, capaces de proteger de todo mal- -algunos dicen que incluso del pecado- -la piel de sus mujeres, hijas, hermanas y hasta algún primo sesentón y algo playboy que se ve más irresistiblemente seductor con un buen bronceado. Aprovecharse de los males El agujero de ozono, con su amenaza de cáncer de piel, ha acabado por hacerse un accidente atmosférico sumamente rentable, siempre que se esté del lado correcto, que es el progresista: no retroceder ante los males, sino aprovecharse de ellos, contraatacando con nuevas inversiones creadoras de riqueza. Bien es verdad que tal vez este tipo de rentabilidades, dicho sea de paso, pueden- -no sé si suelen- -aprovecharse de las dificultades de comprobación o conmensurabilidad de sus resultados, para exagerar las recomendaciones de su empleo más allá de los límites sobradamente suficientes de efectividad. Otro ejemplo de controversia entre criterios conservadores y criterios progresistas es el que se refiere a las opciones para el remedio de la mortalidad en las carreteras. En este caso, América queda exceptuada de una posible solución progresista, porque ha acabado imponiendo, creo que desde la propia legislación federal, rigurosas limitaciones a la velocidad en las carreteras. En países como el nuestro, a reserva de anunciados proyectos legislativos, frente a la solución conservadora equivalente al anterior no ponerse al sol que sería no correr o sea, limitar la velocidad mediante leyes, mediante impedimentos materiales en las propias carreteras, mediante la construcción de vehículos incapaces de rebasar una velocidad determinada, nos hallamos en pleno furor de las soluciones progresistas: un delirante y dispendiosísimo despliegue de cuanto pueda favorecer- -o hacer menos sanguinario- -el ejercicio de la velocidad, con construcción de destructivas y gigantescas autovías, de señales electrónicas, instrumentos de control televisivos, y, finalmente, invención e imposición obligatoria de cada vez más sofisticados y opresivos coseletes salvavidas para niños, monstruoso paradigma de a qué pueden llegar a acostumbrarse con el paso de los años, y sin darse cuenta, los hombres. Con ocasión de los huracanes, se ha reiterado el punto de vista progresista de los americanos en relación con el cambio climático: no reducir las emisiones de Imagen de archivo del petrolero Exxon Valdez gases, porque iría en detrimento de la creación de riqueza y del crecimiento de la economía, sino hacer de la protección contra los huracanes una ocasión de nuevas inversiones (hablan de nuevos sistemas de muros como los de Nueva Orleáns, que, por ejemplo, ligarían la cadena de los cayos del sur de Florida, formando una barrera- -eso creo ABC En La naturaleza en peligro manifiesta su perplejidad ante la rentabilidad de los males y las catástrofes haber entendido, pero no me haga mucho caso- siempre con el consabido corolario de la prometedora creación de nuevos puestos de trabajo Todo esto, en fin, viene a abundar en la sorprendida perplejidad que, en su libro La naturaleza en peligro manifiesta usted ante el fenómeno de la rentabilidad de los males, los peligros y las catástrofes: Se ha puesto en alguna ocasión el ejemplo del tabaco y los fumadores. Un país donde mucha gente fuma produce y vende, probablemente, muchos cigarrillos. Eso suma al PNB, naturalmente. Pero al mismo tiempo, por mor de los cigarrillos, ese país produce también muchos enfermos de pulmón, que deben ser tratados en los hospita- les. ¿Creen que el gasto del hospital debería restar? ¡En absoluto! También suma, también se considera riqueza, puesto que es una inversión, es un servicio Por cierto que este ejemplo del tabaco serviría perfectamente para ilustrar la distinción aristotélica entre economía (derivado de oikós casa y por tanto administración doméstica y crematística si en una casa hubiese un fumador y se cogiese una bronquitis, el dinero que la familia tuviese que pagar al médico no podría dejar de restarse del presupuesto familiar. Unos párrafos más abajo añade usted: Por ejemplo, cuando una balsa minera de residuos tóxicos se rompe y envenena miles de hectáreas cerca de Doñana, ustedes qué creen, que el PNB español aumenta (se supondría que somos más ricos) o que disminuye (que somos más pobres) Por raro que parezca, seguramente aumenta, pues se invierten grandes cantidades de dinero en bienes y servicios, incluida la mano de obra, que son necesarios para la limpieza de suelos contaminados; no estoy seguro de que se haya contabilizado así en este caso concreto, pero es célebre lo ocurrido con ocasión del derrame de petróleo del Exxon Valdez en Alaska, en 1989; fue la mayor catástrofe medioambiental en la historia reciente de Estados Unidos, pero produjo un sustancial incremento en el PNB, que incorporó gran parte de los 2.200 millones de dólares destinados a mitigar el daño