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ABC MARTES 6 12 2005 Sociedad 49 encina sin dañarla, como usted sabe mejor que yo. Bueno, todo esto era a cuento de que, según han dicho los periódicos, uno de los de Guadalajara exclamó con gran sorpresa: ¡El fuego es redondo! Y otra cosa que se ve que no saben, como yo tampoco lo sabía, es que un barranco, incluso sin tener paredes verticales o semiverticales, puede formar tiro. Lo han descrito como una especie de explosión, o sea, que se ahoga el fuego y de pronto estalla. -D: Es como una chimenea. El fuego está muy condicionado por la cantidad de oxígeno, de aire que llega. El corazón de una madera muy densa al que llega poco aire no arde bien. Pero una madera finita, como está rodeada de aire, arde muy bien. En un barranco, al que llega poco oxígeno si se ha quemado mucho, el monte arde poco, pero si de pronto entra una bocanada de aire, hace tiro, el fuego sale disparado hacia arriba. Como una explosión. También ocurren explosiones, me cuentan, cuando se queman bosques de coníferas, tal vez porque se acumulan vapores de trementina, muy inflamables, y prenden de golpe. Yo lo conozco mal, pero los expertos saben de eso. -F: Los del incendio de Guadalajara, tanto uno de los excursionistas, que fue el que descubrió que el fuego era redondo, como al menos algunos de los que murieron, en la medida en que se dejaron sorprender por la explosión del barranco (recuerde cómo en las fotos de la prensa los vehículos siniestrados aparecían en un lugar alto y abierto) son muestras de la falta de experiencia que se tiene hoy con el fuego. Y si los incendios rurales van a ser inexorablemente cada día más frecuentes, como usted pronostica, el quehacer que van a dar los fuegos y el empecinamiento a ultranza en apagarlos amenaza cada vez más con ser fuente de amarguras y de controversias- -teniendo en cuenta, además, la indefectible mala fe del electoralismo democrático- añadirles a los que se encuentran en el trance de apagar un fuego el temor a las sistemáticas y siempre gratuitas iras de los políticos contrarios, como si no tuvieran bastante con las llamas... mentado a 25 km. -D: Cierto, pero suele haber muchas servidumbres de paso. -F: Hay muy pocas. -D: Yo conozco el caso del AVE, porque nos encargaron un estudio relativo al impacto sobre la fauna, y ahí hay bastantes servidumbres de paso, en la línea Madrid- Sevilla, por los Montes de Toledo, había en promedio unas cuatro por quilómetro. ¡Pero calle, que tiene usted razón! se me ha ido la cabeza y le estoy hablando de pasos útiles para los animales, no para las personas. De éstos hay pocos y en las autovías seguramente menos aún. De hecho, en las autovías, si pasas de una salida ya no puedes salir en unos 15 quilómetros o 20, te encuentras prisionero y no puedes retroceder ni escaparte, solo puedes huir hacia delante. Pero yo asumo mi cuota de responsabilidad, me he venido en seis horas desde Galicia porque hay autovías, y las usamos. Cuando me fui a vivir a Doñana tardaba once horas en llegar de Valladolid a Doñana, hace treinta años. Ahora se tarda siete horas. Los conductores, aún sin darnos cuenta, reclamamos autovías. La razón económica -F: El programa de disposiciones convenido en Kyoto contra el cambio climático y el efecto invernadero me parece que responde a un criterio conservador, cuando no retrógrado, porque va en contra del signo de los tiempos y el sentido de la Historia. Es, en cambio, el actual gobierno americano, con el presidente Bush a la cabeza, el que al negarse a suscribir la ratificación del protocolo convenido en Kyoto, da toda la impresión de estar movido por un pensamiento auténticamente progresista. Para ilustrarlo, tomemos el ejemplo de la enorme afición actual, especialmente femenina, de broncearse la piel al sol, singularmente en las playas. Últimamente, sin embargo, parece que ha podido observarse cómo, por efecto de otro cambio climático o atmosférico, llamado adelgazamiento de la capa de ozono la exposición del cuerpo humano al sol ha empezado a ser, sin menoscabo de los restantes beneficios salutíferos, cada vez más peligrosa por un punto preciso: la posibilidad de producir cáncer de piel. La reacción más espontánea y por lo tanto más conservadora para sustraerse a tan temible riesgo habría sido, simplemente, la de renunciar a tomar el sol. Pero con esta pusilánime operación de retirada el hombre desmentiría o hasta traicionaría vergonzosamente su más noble y valiente condición de animal de progreso Por fortuna, el espíritu progresista, encarnado hoy en día sobre todo por el actual gobierno americano y representado por la empresa liberal- -singularmente, en este caso, por la del ramo de la industria de cosméticos- -ha reaccionado vigorosamente con la doctrina correcta: No seríamos nosotros quienes somos y queremos seguir siendo, si permitiésemos que nuestras mujeres, nuestras hijas y nuestras hermanas tuviesen que renunciar un solo día a su deseo o capricho de tomar el sol de sol a sol y ello con la añadidura de la inmensa catástrofe que una mayor o menor deserción de las playas (Pasa a la página siguiente) Rafael Sánchez Ferlosio y Miguel Delibes de Castro CORINA ARRANZ La urbanización del campo ha complicado las cosas, la seguridad de las personas prima sobre otros criterios En hidroaviones y otros medios de extinción de incendios hemos llegado al límite de lo que es posible tener dos, en Australia, miden más la relación de los costes con los posibles daños. En vez de arriesgar la vida de gente por impedir que un lugar se queme, en ocasiones es preferible no entrar y dejar que arda. Y eso tiene, como digo, un componente político, pues si los partidos políticos se acusan y exigen hacer más la reacción puede consistir en aumentar el retén de once a cien personas, pero meter a cien personas en un lugar con riesgo de hacer tiro puede provocar una tragedia todavía mayor que el propio incendio. Hay decisiones que deberían tomar los expertos, y es necesario encontrar a la persona con el temple y la autoridad para ello, y también pedir a los políticos que no lo hagan todavía más difícil de lo que es. -F: Y el conocimiento, porque un experto en determinado fuego puede no serlo en otro. -D: Otra cuestión es que cada vez es más difícil distinguir lo urbano de lo forestal, porque se está mezclando. En las ciudades tiende a haber más parques, Apagar todo incendio -D: Yo me imagino que es una situación dramática. Yo viví solo un fuego grande en Doñana, hace ya muchos años, creo que en 1984, y realmente uno no sabe lo que tiene que hacer, no tiene experiencia. Hay profesionales del control del fuego que son los que deberían mandar, pero en esos momentos es como si todos supiéramos, y entonces uno dice: ¡Hay que atajarlo por ahí! y otro ¡eso es una tontería, yo me voy a meter por ahí! La situación se presta mucho a los arranques irracionales de heroísmo personal. Yo me imagino que a gente muy entusiasta no le gusta oír a su jefe: Ahí no se puede entrar y es mejor dejar que se queme porque al mismo tiempo está notando por detrás la presión social de que el fuego tiene que apagarse. Este es un tema muy debatido. En España la doctrina es que todo incendio hay que apagarlo y que todo intento por evitar el incendio está justificado, de modo que los partidos políticos se echan en cara no haber hecho lo suficiente. Pero en otros lugares los riesgos se miden más. En Estados Uni- en los bordes de las ciudades más chalés y arbolado. Y en el campo hay más casas dispersas. Eso lo llaman los ingenieros dedicados al fuego, con un término muy cursi, la interfase urbano- forestal y es motivo de preocupación para ellos. -F: ¿Dónde hay bosque es donde más residencias se hacen? -D: Sí, el hecho de que los terrenos estén precisamente en medio del bosque es un reclamo para vender más caro el terreno, y son sitios buenos para hacer fogatas culinarias, y eso puede provocar un fuego. La urbanización del campo ha complicado las cosas, pues la seguridad de las personas y sus bienes directos (casas, piscinas, jardines) prima sobre otros criterios a la hora de manejar el fuego o diseñar estrategias para apagarlo (los servicios contra incendios se concentran en las viviendas y descuidan la vegetación) También la presencia en el campo de mucha gente (excursionistas, por ejemplo) sin práctica del manejo del fuego, genera riesgos en esa interfase ¿Por qué hay una normativa urbanística de obligado cumplimiento en la construcción- -para prevenir incendios u otros desastres urbanos- -y sin embargo ningún experto en fuegos forestales asesora al diseñar y construir urbanizaciones, embalses o carreteras? Otro tanto podríamos decir de los planes preventivos, por ejemplo. -F: Otra cuestión es la de las autovías. Si las autovías son muy anchas son buenos cortafuegos. Pero la destrucción del medio que acarrea la construcción de las autovías es abominable. Yo pienso en alguien que viva a 500 metros de distancia de su primo, le meten una autovía y la distancia ha au-