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14 Nacional VÍCTIMAS DEL TERRORISMO LOS EXILIADOS MARTES 6 12 2005 ABC EL MÉTODO Y EL PARAPETO Se acabó la condición de exterrado para Mikel Azurmendi, el profesor de Antropología de la Universidad del País Vasco que hace cinco años tuvo que dejar atrás su labor docente. Ha vuelto a su tierra y desde allí reclama el ajusticiamiento de ETA E l sábado se visualizó un cambio significativo en el debate político español. El PP consiguió hacerse por fin con el mensaje constitucionalista eficaz y el PSOE perdió las últimas excusas que lo contenían. Cuando Rajoy acababa su discurso con vivas a la nación española, le daba cuerpo y utilidad a la abstracta y lejana Constitución, y el parapeto defensivo se convertía en una herramienta positiva y activa. Y cuando Zapatero reivindicaba la necesidad de cambiarlo con el artículo 49 sobre los disminuidos físicos, dejaba en evidencia la debilidad de la apelación al método, a que todo es modificable, sea el artículo 49 o el 2, y no pasa nada. EDURNE Lo del parapeto es un URIARTE problema anterior al método. Es difícil oponerse convincentemente a esa obviedad de que toda ley es modificable si no hay una defensa apasionada del contenido concreto de la ley. Y el problema de todos los movilizados en la defensa de los acuerdos de 1978 es que nunca habían conseguido pasar de su invocación defensiva y reactiva. Si uno se limita a decir a la gente que ¡viva la ley! la gente responde, con mucho sentido común: ¿y qué? Eso ya lo sé. En una democracia madura como la nuestra, el respeto a la ley se supone, e incluso se da por cumplido de antemano. Hasta un partido anticonstitucional como ERC reivindica el respeto a la ley, aunque luego realice acciones dudosamente legales o éticas para cambiarla. Y si uno añade, además, que la Constitución se aprobó por amplia mayoría, la gente, o ERC, responde que bien, que, por supuesto, aspirarán a lograr la misma mayoría. Y así le ha ido al constitucionalismo, con tantos lugares comunes y vacíos sobre el respeto a la ley y la mayoría del 78. Y no por la incapacidad argumentativa de los políticos o de los intelectuales, sino por el temor a meterse en la sustancia, es decir, en la nación española. Por las conocidas consecuencias de la apelación directa y clara a dicha sustancia, acusaciones de carca, nostálgico del franquismo, y, en el mejor de los casos, muy derechista. Nadie ha entendido nada, porque nadie ha querido hablar abiertamente del problema. Porque no estamos metidos en este lío por el tratamiento constitucional de los disminuidos físicos, ni por la posición de la mujer en la sucesión a la Corona, ni por casi todo el resto de la Constitución. Lo estamos por una parte muy concreta, la puesta en cuestión de la definición de nación española y de la articulación territorial y de poder derivada de esa definición. Ese es el centro del debate, y si no se habla de él, se impone el método. La ley está para ser cambiada, las constituciones no son inmutables, todo es debatible, y todos los demás lugares igualmente comunes y vacíos sobre las reglas de la democracia. Y a la postre, incluso aquella famosa pregunta de Ibarretxe, que también podría terminar todos los discursos sobre las reformas de Zapatero, ¿y qué hay de malo en ello? La pregunta ya tiene respuesta. La vuelta de Mikel TEXTO: BLANCA TORQUEMADA Sí, ya estoy aquí Lo anunciaba ayer en la Tercera de ABC y lo ratifica al otro lado de la línea de teléfono. Ha puesto fin a su condición de exterrado por coraje y también por cansancio. Tengo sesenta y tres años. Estoy cansado, pero los de Batasuna también lo están y además son cobardes, moralmente indignos... ¿Desde cuándo y hasta cuándo, este regreso? Acabo de llegar... y veremos, aún tengo que organizar determinadas cosas, pero vengo para quedarme Mikel Azurmendi, antropólogo y profesor de la Universidad del País Vasco en excedencia forzosa dictada por ETA hace cinco años enfoca su decisión como un nuevo cauce de la resistencia activa al nacionalismo obligatorio. Algunos, en la Universidad, ya han dejado de llevar escolta. Yo nunca la tuve, me negué, me marché porque no quise vivir así. Fue mi opción. Pero ahora que ellos trabajan sin esa coraza los voy a acompañar ¿Se encamina, por tanto, a su particular Decíamos ayer... a su vuelta a las aulas? Tengo que hablar con el rector, he pedido entrevistarme con él... Últimamente he vivido en El Ejido, estoy empadronado allí y he seguido trabajando en mis libros. Lo del Observatorio de la Inmigración fue un paréntesis, un cargo sin despacho, sin asignación, sin nada, más bien con el cometido de suscitar debate sobre la cuestión. Me lo propuso Rajoy cuando era ministro del Interior, y acepté, aunque más adelante le pedí a Acebes el relevo... Ahí fue cuando hizo amigos en medios políticamente correctos por su rechazo al multiculturalismo, a la parcelación en guetos. Azurmendi tantea la posibilidad de volver a impartir clases en la UPV EFE Ahora lo útil es trabajar en los partidos, en el PSOE, en el PP o incluso en alguno nuevo electorales, como hice yo en la de María San Gil, es visceralmente imposible para otros. Y, además, ¿caben en el mismo saco que Patxi López socialistas como Rosa Díez o Maite Pagaza? Quizá sea la hora de la valentía, aunque la cuestión es complicada, en primer lugar para mí, que no soy hombre de militancias Defiende a su amigo Fernando Savater, una voz libre y lúcida, no subordinada a nadie. Cuando considere que Zapatero merece una coz por elegir aliados nocivos para la democracia se la dará. Lo veremos Su posición no se ha movido ni un centímetro y aduce que no hay paz posible sin una ETA ajusticiada, sin un finiquito. Que rinda cuentas. Yo seré el primero que defenderé una redención social para quienes reconozcan lo que han hecho y deserten de esa militancia. Pero, eso sí, después de que se haya hecho Justicia con el ingrediente innegociable del arrepentimiento Plataformas cívicas Ahora quiere instalarse en una vida normal sin renunciar todo lo contrario a alzar la voz para decir lo que piensa: Basta Ya, el Foro de Ermua... Esas plataformas cívicas pierden buena parte de su sentido tras la ruptura del Pacto Antiterrorista. Basta Ya servía de puente social entre el PSOE y el PP, era el punto de encuentro. Ahora resultaría más pragmático que quienes forman parte de estos grupos cívicos trabajasen directamente en los partidos porque es ahí, en la política concreta, donde está la alternativa al nacionalismo. En los partidos que ya existen, el PSOE y el PP, o en otro nuevo... ¿Por qué digo esto? Porque el camino que algunos hemos sido capaces de recorrer para llegar a votar al Partido Popular viniendo desde la izquierda, e incluso para formar parte de sus listas Ocaña dice que Morcillo disparó ocho o diez veces contra el batasuno Brouard ABC MADRID. El ex gal Rafael López Ocaña ha reconocido públicamente que participó en el asesinato del dirigente de HB Santiago Brouard en 1984, delito por el que fue condenado pero que siempre negó. Agregó que junto a él estuvo el empresario Luis Morcillo, absuelto en 2003 por este caso, de quien dice que disparó ocho o diez veces contra Brouard. En una entrevista a Informativos Tele 5 Ocaña explicó que cobró tres millones de pesetas por este crimen y que fue el ex teniente coronel de la Guardia Civil Rafael Masa, también absuelto, quien dio el dinero a Morcillo. Añadió que su compañero le dijo que el dinero procedía de Julián Sancristobal, ex director de la Seguridad del Estado. El 20 de noviembre de 1984 fue la tercera vez que Morcillo y Ocaña intentaban acabar con la vida del pediatra bilbaíno y parlamentario por HB. Aquel día los dos fueron a una cafetería y allí ya nos organizamos. Llevábamos barba, peluca, gafas, ropa un poco extraña, grande, calzado grande también para despistar las huellas y entonces desde ahí nos dirigimos a la consulta dijo. La enfermera abrió la puerta. Luego salió Brouard y escuché los disparos que hizo Luis, ocho o diez