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ABC LUNES 5 12 2005 Deportes 93 Los caprichos de Kobe Bryant han deshecho un equipo campeón, que no encuentra el rumbo para volver a ser la luminaria de la mejor liga de baloncesto del mundo Los Ángeles se queman en el infierno TEXTO MIGUEL ÁNGEL BARBERO MADRID. Los equipos grandes se regeneran a ellos mismos. Tienen la capacidad de ir cambiando sus plantillas y de mantener siempre un notable nivel competitivo. Sin embargo, esta máxima que siempre habían tenido a gala los Lakers empieza a hacer aguas. No sólo no han sabido renovarse, sino que van de mal en peor. Se dice que las cosas que funcionan bien es mejor no tocarlas. Pero los celos y las ansias de poder son la peor de las destrucciones. Y en la caída de los californianos el culpable tiene nombre: Kobe Bryant. En junio de 2004, después de alcanzar su cuarta final en cinco años, el escolta decidió que quería los galones del equipo. No soportaba compartir el protagonismo con jugadores como Shaquille O Neal, Karl Malone o Gary Payton ni con un entrenador como Phil Jackson. Quería toda la gloria para él y se consideraba capacitado para llevar las riendas de la franquicia él solito. Y de sus aires de grandeza y la falta de cabeza de quienes le rieron la ocurrencia ahora vienen estos lodos. Desmantelado el equipo ese verano, el año pasado fue una auténtico desastre hasta resultar el peor de los angelinos desde hacía una década. Por eso los dirigentes decidieron recapacitar y le hicieron ver a su única estrella que por esa vía no llegarían a puerto. Acordaron hacer tabla rasa y para la presente campaña recuperaron del retiro a Jackson, por otra parte el entrenador más laureado de la historia. La evolución de Kobe Desde que se hizo profesional con 18 años ha acumulado estadísticas llamativas. Sin embargo, es significativa la pobre relación entre unas grandes cifras personales y unos pobres resultados colectivos. Los primeros tres años los cubrió con una gran progresión anotadora (7,6, 15,4 y 19,9 puntos de media por temporada) que le sirvió como base para lograr su primer anillo en 2000 (22,5) En los dos siguientes (28,5 y 25,2) compartía muchos puntos con Shaq y eran los tiempos de gloria. Su mejor temporada (30) coincidió con la irrupción de los Spurs y las dos siguientes (2004 y 2005) con la llegada de los problemas. Los celos con sus compañeros, sus devaneos amorosos y las lesiones le limitaron en partidos y en puntos (24 y 27,6) Y este año, cuando es el amo absoluto de la canasta (32,3) segundo anotador de la NBA, su equipo no funciona. También hacen falta buenos movimientos desde los despachos (Mike Kupchak, otrora el más hábil con los fichajes) para recomponer una plantilla que se ha quedado más que coja. Aparte de la adquisición de Kwane Brown (que aún no ha demostrado nada en la Liga y se le reconoce más por ser el gran fracaso de Michael Jordan en su etapa de gerente) no han mejorado nada su nómina. Y eso que se han encontrado con la sorpresa de un Smush Parker que se está destapando en el Staples Center. El resto de la plantilla es casi igual que el año pasado. Es cierto que Lamar Odom cumple a buen nivel y que hay jugadores interesantes para el futuro (Luke Walton, Andrew Byrum o Sha- Kobe Bryant busca el enceste después de desbordar a Trenton Hassell sha Vujacic) pero esto no es de recibo en la mentalidad campeona de los Lakers. Con un chupón y cuatro comparsas no se puede ganar títulos. Y si el banquillo está repleto de medianías e inexpertos, la misión es imposible. Para echar más sal en la herida, el eterno rival (hasta hace poco el hermano pobre es ahora el rico de la película. Los Clippers son los líderes del Pacífico y los que acaparan los titulares de la prensa. El mundo al revés. Por eso Jackson se lo toma con filosofía. No se sabe sin con la zen que tanto practica o simplemente como una pose para no discutir, pero de su actual plantel ya no puede sacar más agua. Los rumores en una ciudad como Los Ángeles se destapan a cada segundo y, bien REUTERS Una plantilla más que coja Aparentemente, esta cura de humildad no le sentó mal a Bryant, que dijo haber limado sus diferencias con el técnico. Éste, curtido en mil batallas, se había explayado de lo lindo en un libro hablando de su egoísmo dentro y fuera del vestuario. Pelillos a la mar y a remar todos en la misma dirección. Lo que ocurre es que no basta con buenos propósitos dentro de la caseta. por realidad o por deseo, todos aspiran a que un Kevin Garnett o un Yao Ming acabe en sus filas. Por si fuera poco, las lesiones (Walton, Brown) también han mermado al equipo, que no termina de asentarse con un quinteto que impresione. En ataque son fácilmente previsibles (Kobe lleva la tercera parte de los lanzamientos de todo el equipo) y en defensa, un auténtico desastre. Están entre los peores de la NBA en puntos recibidos (puesto 19) y en rebotes (21) Chascarrillos en Hollywood La esperanza es lo último que les queda a los púrpuras, pero así no se ganan anillos. Son los últimos de su división y mañana comienzan una gira por el Este en la que visitan a cinco conjuntos ganadores (Milwaukee, Chicago, Minnesota, Dallas y Memphis) además del perdedor Toronto, que acaba de cambiar su racha. Puestas así las cosas, el entorno de Hollywood es un chascarrillo constante a la vista de las circunstancias. Los chistes de darle dos balones a Kobe o de poner a sus compañeros a marcarle para que la tire siempre ya son antiguos. Ahora las voces reclaman la vuelta de Kareem Abdul- Jabbar. No le quieren de corbata, enseñando a la eterna promesa Kwane, sino de corto reviviendo sus sky- hooks Y pronto pedirán también a Magic Johnson... Gasol, cinco éxitos consecutivos, y Calderón, dos, en racha Buen momento español en la NBA. Gasol prolonga su racha triunfal- -cinco victorias seguidas- -y Calderón entra en la senda del éxito, ya que los Raptors sumaron el tercero de la temporada y el segundo consecutivo. Los Grizzlies ganaron por 90- 75 a los Rockets en Houston. Gasol estuvo 42 minutos en pista para anotar 15 puntos (6 de 14 tiros de campo y 3 de 4 desde la línea de personal) Además, capturó siete rebotes, repartió cuatro asistencias, puso dos tapones y sólo perdió dos balones. Pau resaltó al final del encuentro que me siento muy bien. La verdad es que no esperábamos ganar tan fácil en Houston, pero las cosas nos salieron bien desde el principio y el parcial del primer cuarto, con Damon anotando los triples, fue decisivo Toronto superó (95- 82) a los Nets en Nueva Jersey. Calderón, que jugó como titular, contribuyó al triunfo con ocho puntos (3 de 5 en tiros de campo, incluidos 2 de 3 triples) ocho asistencias, dos rebotes y una pérdida en los 38 minutos que jugó. Cada día voy a más en mi juego, tengo más confianza y además éste era el partido que nos dará una gran moral señaló el extremeño después del éxito.