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ABC LUNES 5 12 2005 Deportes 85 PRIMERA DIVISIÓN DECIMOCUARTA JORNADA Hasta los rechaces se alían con el Barça para demostrar su poderío Dos autogoles de Peña hunden al Villarreal y dejan a los catalanes al frente de la clasificación VILLARREAL BARCELONA 0 2 permite seguir al frente de la clasificación, aunque el Osasuna sigue acechando el liderato. El dominio azulgrana ayer en El Madrigal se plasmó en una mayor posesión del balón y en una clara diferencia de ocasiones a favor del Barcelona. Curiosamente el Villarreal no logró disponer de ninguna oportunidad clara de batir a Víctor Valdés. Así es imposible sorprender a los discípulos de Frank Rijkaard- -que ayer dejó por enfermedad su sitio en el banquillo a su segundo, Ten Cate- ya que el equipo catalán siempre suele aprovechar alguna de las ocasiones de las que dispone a lo largo de un partido. Sin embargo ayer los jugadores azulgranas tuvieron la ayuda involuntaria del central del conjunto villarrealense Juanma Peña. En la primera parte un rechace suyo después de una parada de Viera supuso la apertura en el marcador. En la segunda, un disparo lejano de Deco golpeó en su espalda- -especialidad del portugués- -y cerró el encuentro. Cuando un equipo está en estado de gracia, hasta los rechaces acaban echando una mano. Villarreal (4- 3- 1- 2) Viera; Javi Venta, Gonzalo Rodríguez, Peña, Arruabarrena (Roger, m. 67) Senna, Josico, Sorín; Riquelme; José Mari y Figueroa (Xisco Nadal, m. 78) Barcelona (4- 3- 3) Víctor Valdés; Oleguer, Márquez, Puyol, Sylvinho; Deco, Edmilson, Motta (Van Bronckhorst, m. 72) Messi (Larsson, m. 80) Eto o (Gabri, m. 90) y Ronaldinho. Árbitro Muñiz Fernández (Comité Asturiano) Mostró tarjeta amarilla a Josico, Arruabarrena, Deco y Motta. Expulsó a Márquez por doble amonestación (m. 89) Goles 0- 1, m. 24: Peña (p. p. 0- 2, m. 62: Deco dispara y Peña desvía la trayectoria. Samuel Eto o intenta quitarle el balón a Arruabarrena Motta acompañando a Edmilson y Deco otorgó carácter, pero limitó el talento ofensivo. Peor lo tendrá Rijkaard la próxima semana con la visita al Camp Nou del correoso Sevilla. A las bajas de Xavi y Van Bommel, se unen la de Deco y Márquez por sanción y la previsible de Motta, que ayer se marchó del campo con una claros gestos de padecer una nueva lesión muscular. El técnico holandés tendrá que improvisar un centro del campo completamente nuevo. Pero ayer en El Madrigal, ese centro del campo maniató al del Villarreal. El duelo Riquelme- Ronaldinho quedó en tablas. El brasileño sólo pudo lucir en pequeños detalles de calidad. Eso sí, el AFP JAVIER DOMÉNECH VILLARREAL. No cabe duda de que el Barcelona está en estado de gracia. Ayer se impuso con autoridad al Villarreal, único equipo de la Liga española que parecía rivalizar con el conjunto catalán en la calidad del juego. El equipo culé fue superior. Dominó el partido. Pero por si acaso, la suerte se puso al lado del más fuerte para servirle la victoria en bandeja. Un triunfo que le Xavi deja un vacío Pese a que controló el juego, el conjunto culé echó en falta a Xavi. La ausencia de su habitual conductor de juego, provocó que la elaboración de su fútbol en el centro del campo no fuera la habitual. Eto o y Ronaldinho son los que mas acusaron la baja del capitán, no llegaban muchos balones y cuando lo hacían surgían más trabados de lo que suele ser normal. La solución de duelo entre ambos conjuntos se saldó del lado visitante. El fútbol suele premiar al colectivo más fuerte, y pese a que en los primeros minutos el submarino amarillo plantó cara al Villarreal, incluso fue algo superior en ese tramo, el Barcelona supo aprovechar la suerte para adelantarse en el marcador y marcar el ritmo que más le convenía a partir de ese instante. La ausencia de Xavi fue cubierta a la par por Edmilson en el centro y Motta escorado a la izquierda MADRID. Riquelme no enseñó ningún sentimiento especial, ni en relación a sus antiguos compañeros ni en nada que tuviese que ver con el Barça. Ya lo dijo, sólo el Boca Juniors toca su corazón. Su pasado azulgrana suena casi a anécdota. En El Madrigal no se vio ningún saludo con énfasis, ninguna reseña emotiva de su tránsito culé. Y en esa línea se movió durante la noche. En general no se vio a Riquelme. El Barcelona le negó el balón, porque en estos días que corren su propiedad pertenece a Ronaldinho. Javi Venta fue el futbolista más preocupado ayer en Villarreal. Desde hace días sabía que le vendría encima el futbolista que recogió el pasado lunes el Balón de Oro. Tocado por la gracia, la magia y todos los atributos florales, Ronaldinho se echó hacia el costado izquierdo, allí donde paraba Venta. Y, claro, le dio la noche. Apenas arrancó el partido, y mientras Riquelme trataba de apodarse de Deco y Márquez por tarjetas, y Motta (lesionado) se pueden unir a la lista de bajas de Xavi y Van Bommel car una pared con Sylvinho provocó un inevitable ooohhh en la grada. El Barça, el balón, el partido giraron en torno a su fantasía. Riquelme se abrió unos metros hacia la izquierda en la segunda mitad para evitar la molesta relación con Motta y aprovechar las bondades defensivas de Deco. Por ahí tampoco triunfó. El Barça junta las líneas y exige el manejo del esférico. Al argentino le tocó una ración escasa, todo lo contrario a lo que acostumbra. Su concurso se limitó a los lanzamientos. Desde la esquina o cualquier otro lugar del campo, intentó estimular a su equipo con esos tiros en comba, al corazón del área. En una de esas, José Mari probó a Valdés, que reaccionó con reflejos. No tuvo éxito el ex de Boca. Tampoco en su última intervención. Una falta directa que rebotó en la grada. Ronaldinho, asociado al balón, a Eto o, a Messi y a todo aquel que quisiera jugar, promovió la samba también en Villarreal. Ronaldinho se exhibió brillante y decisivo frente a Riquelme. Propició el primer gol y el Barça giró en torno a él. El argentino del Villarreal se ofuscó sin la posesión del balón La samba gana TEXTO J. C. CARABIAS la zona anacha a partir del balón, el brasileño ya había dado un fabuloso pase picado a Messi, que lo dejó solo ante Viera, y había provocado el primer gol. Tiró una falta desde la playa, el balón botó delante del portero y el rechace de Peña acabó en la red. Intentó contrarrestar Riquelme en el duelo estelar. Se fue haciendo hueco en su posesión más larga hasta que armó la pierna derecha y encontró hue- co. Alguien taponó su disparo. Así pasó la tarde. Siempre con un enemigo encima. De costumbre, Motta, el encargado de segar la hierba que pisaba. Y otras veces, Edmilson. Dos bulldogs, en cualquier caso. Ronaldinho vivió enchufado al encuentro. Gesticulante, participativo, desafiante con Gonzalo y siempre creativo en sus decisiones. Un taconazo de primera en la segunda parte para fabri-