Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
53 Sociedad Medio Ambiente el periódico de hoy; unas estadísticas... era algo así como el 80 por ciento. Si ha habido 5.000 incendios, se ha detenido a 300 personas y se ha sancionado a 90. -F: Se sanciona por un descuido. -D: Sí, claro, no se utilizaba la vía penal, efectivamente. Pero creo que la caza del pirómano sugerida por las autoridades, aun teniendo alguna justificación puntual, ha sido utilizada más bien como cortina de humo. -F: Eso es porque las autoridades saben que el culpable el malo es popular. Creo que, tanto individual como socialmente, la demanda de un culpable apunta a cumplir una función psicológicamente compensatoria y remuneratoria. Si lo consideramos individualmente- -como en el caso de las mujeres del incendio- un daño involuntario no es para la víctima moralmente rentable, como lo es, en cambio, un daño intencionado y dirigido expresamente a la persona. Si, como antaño decían las gitanas que te echaban la buenaventura, Hay una persona que te quiere mal entonces ya estás en juego, ya eres término de un antagonismo, ya eres algo, ya no eres cero porque has tomado un signo de vigencia quántica en la polaridad: un más o un menos- -cuál de los dos es totalmente indiferente, porque ambos son especularmente reversibles sobre idéntico valor; la pérdida es automáticamente convalidada como crédito. Así, el culpable es, moralmente, creador de riqueza por cuanto es generador del valor de víctima Los hombres prefieren que sus males procedan de alguna culpable intencionalidad humana (en algunos casos se obstinan incluso en buscarla contra todas las apariencias, tan siquiera en la forma atenuada de irresponsabilidad profesional) porque lo accidental, lo azaroso, es moralmente improductivo. La estructura es, a fin de cuentas, la de la venganza: sólo el daño recibido de otros hombres crea valor, porque la víctima se hace acreedora de retribución y se convalida, por tanto, como de los buenos Sólo la culpa humana produce lo que podríamos llamar víctimas morales porque son acreedoras de venganza. La naturaleza o la fortuna son, en cambio, moralmente improductivas; producen, ciertamente, víctimas, como los muertos de la carretera, pero no, en modo alguno, lo que podríamos llamar víctimas morales A raíz del incendio de Guadalajara se produjo un fuerte intento de busca de esta clase de víctimas, mediante la determinación de culpables, aunque no lo fuesen más que por irresponsabilidad, por descuido o hasta por simple incompetencia; hubo una repelente apelación populista políticamente orientada. Salió incluso a relucir aquella lóbrega expresión de depuración de responsabilidades -D: La mayor parte de los incendios provocados parecen seguir teniendo su origen en razones agroganaderas (quema de rastrojos, limpieza de campos, desbroce de cunetas y ribazos, generación o rejuvenecimiento de pastos... También, en ocasiones, se ha relacionado, como ya he mencionado, con la protección de la fauna (privar de refugio al lobo, por ejemplo) o con la mejora (o todo lo contrario) de cotos de caza. Un aspecto del hayedo de Tejera Negra, en la provincia de Guadalajara -D: Efectivamente. -F: El regadío es otra cosa. -D: Sí, pero también el regadío ahora es extensivo, es completamente diferente del sistema tradicional de agricultura. El sistema tradicional es el de tener huertos pequeños, que puede mantener la gente en el campo. Pero hoy lo que requiere más mano de obra no es rentable por la comercialización, la recogida, etc. Cuesta más recoger las ciruelas o las peras de los árboles que lo que te pagan por ellas, y entonces se hace necesario tener una gran extensión y una máquina. Y al monte no se le saca provecho, no crea empleo. Eso hace que el campo esté vacío. -F: En los pueblos las máquinas, o eran de uno y las alquilaba, o eran de muchos. -D: Ahora han tendido a abandonar las pequeñas explotaciones y quedan grandes fincas con poca mano de obra, aunque más especializada. La gente se ha ido. siempre se habla de pirómanos, de culpables y de delincuentes como la causa principal, sin atender, por ejemplo, a causas ecológicas o climáticas en sentido más accidental (como la tormenta seca- -rayos sin lluvia- -que ha quemado 6.000 hectáreas en Cazorla) y tampoco a remedios. Lo de buscar culpables me parece que es un poco por desviar la atención. Un editorial de El País a raíz del incendio de Guadalajara, incidía mucho en los culpables, se titulaba algo así como Hay mucho incendiario suelto y a mí me pareció que, si bien es cierto que hay que detener al que prende un fuego, con eso andaba lejos de la raíz del problema y no me resultó muy bien orientado. -F: Esto de los culpables es una obsesión, o afición, que va en aumento. -D: Sí, parece que tiende a aumentar. -F: Una vez, en el campo, llamé a la puerta de una casa, ya no me acuerdo para qué. Salieron a abrirme dos mujeres, una madre y una hija, con las caras MIGUEL BERROCAL Legislación y busca de culpables -F: A raíz del incendio de Guadalajara, cuando las autoridades decidieron tomar medidas me extrañó que apenas hablasen de instrumentos para apagar el fuego- -terrestres o aéreos- -o para prevenirlo, sino que se centrasen en los procedimientos para buscar culpables que se daban sistemáticamente por supuestos, e incrementar la gravedad de los castigos que se les infligirían. -D: A mí me parece que en gran medida eso es- -no sé si la palabra será peyorativa- -política. Ayer en la radio vine oyendo todas las noticias cada hora, y El señor de mi edad o de la suya dice: Yo he quemado toda la vida y no ha pasado nada La caza del pirómano sugerida por las autoridades, ha sido utilizada más bien como cortina de humo terriblemente disgustadas, medio llorando. Pese a ello, para justificarme de haber llamado, les pedí o pregunté lo que fuera. Que no podían atenderme, que si no veía cómo se les había quemado y derrumbado el tinado con todo el pienso que tenían. Yo no lo había visto, porque estaba como a unos 30 metros por detrás de la casa: era un tinado bastante grande, y todavía humeaban las vigas de la techumbre, que habían caído sobre el heno ardiendo. Empecé a balbucir unas palabras como de circunstancias, tan sólo por salvar de alguna forma lo violento de la situación. ¡Jamás lo hubiera hecho! La sola insinuación de que el fuego podía haber sido fortuito: unos muchachos, tal vez una pareja, que hubiesen apagado mal una colilla... hizo que ambas se pusieran rojas de furor y casi me traspasaran con los ojos llenos de odio, literalmente como si yo fuese cómplice del enemigo que les había causado el daño. Nunca he creído percibir tan vivamente la necesidad de un culpable. -D: Ayer lo dijo también la ministra en la radio, que estaba contenta porque se había detenido a más gente por los incendios, pero descontenta porque todavía eran muy pocos y había que detener a más. Yo no me opongo a esa declaración, pero me parece que se desvía de atacar la raíz del problema. Un amigo mío dice que para montar un fuego hace falta oxígeno, combustible y una mecha; los pirómanos son sólo la mecha, y lo son sólo algunas veces. Hay que atender a todo. -F: ¿Y cuántos de ésos saldrán absueltos? -D: Ayer lo dijeron; no se si vendrá en La tercera y última entrega de esta entrevista se publica mañana en las páginas de la sección de Sociedad