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52 Sociedad Medio Ambiente (Viene de la página anterior) combustible. ¿Cómo se hace? Es la polémica: hay quien dice que hay que volver a meter cabras, pero no parece una solución muy realista, ¿cuántas hay que meter? ¿de dónde sacamos los pastores para las cabras? Lo que sociológicamente ha desaparecido es muy difícil imponerlo, como no sea profesionalizando el oficio de pastor como el de bombero. Otros proponen utilizar medios mecánicos, pero aun así eso es complicado y hace mucho daño. Y los hay que proponen limpiar el monte a mano, pero la mano de obra que se necesita es mucha y actualmente no hay gente en el campo que lo sepa hacer, con lo cual las perspectivas no son muy buenas. Por cierto que, en este aspecto, debe mencionarse el posible papel de la escasez de conejos en el exceso de combustible forestal. Creo que no se ha dicho antes, pero podría estar ocurriendo. Densidades por encima de 40 conejos por hectárea, que no eran muy raras en el pasado, probablemente mantenían el monte moderadamente abierto, pues consumían grandes cantidades de vegetación emergente (en épocas buenas) e incluso llegaban a secar arbustos y árboles (comiendo corteza en época mala) La densidad de conejos tras la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica se ha reducido prácticamente a cero en muchas zonas de Iberia, facilitando la formación de espesuras más fáciles de quemar. Debe mencionarse el posible papel de la escasez de conejos en el exceso de combustible forestal Esta tendencia a la concentración en agricultura, paisaje e industria no favorece el control de incendios cisamente ir hacia grandes extensiones homogéneas. Un pinar solo es rentable si es muy grande. Un campo de frutales tiene que tener decenas o cientos de hectáreas, porque en caso contrario la comercialización no es rentable, los campos de girasoles tienen que ser muy grandes para que compense tener un tractor. Esta tendencia a la concentración, sea en agricultura, ganadería, paisaje, industria, no favorece el control de los incendios. Precisamente los incendios de gran magnitud están relacionados con la creciente forestalización del sur de Europa, que pierde terreno agrícola y ganadero y lo gana en bosques (a veces plantados, y de especies que queman muy bien) y baldíos muy inflamables. Cuando se habla de limpiar el monte, refiriéndose a meter bulldozers y eliminar el matorral en cientos o miles de hectáreas los ecólogos no solemos estar de acuerdo, queremos manchas, franjas, mosaicos; es una expresión que utilizamos mucho, mosaicos de vegetación Es bueno que haya mosaicos con zonas de monte alto, monte bajo, otras que se han quemado o que se han pastoreado, otras que son praderas, y dentro de treinta años lo que era pradera será monte, pero habrá a su lado otra pradera donde se haya limpiado o se haya quemado. Y así siempre hay sitio para las alondras en los claros y para el arrendajo o el jabalí en el monte, y es ésta una característica del paisaje mediterráneo. El paisaje mediterráneo ha sido desde hace miles de años un paisaje en mosaico, probablemente porque ha habido muchos incendios naturales, al estar formado por una vegetación que se quema con facilidad, y también porque hay una larga historia de intervención humana de quemas, desbroces, cabras y ovejas, cultivos, abandonos del cultivo y desplazamientos a otras zonas. Mosaico dinámico Todo el mundo está de acuerdo en que hay que quitar combustible del monte, quitar leña de alguna forma, también ramas caídas, matorral, pero no se sabe muy bien cómo hacerlo. A quienes nos dedicamos a temas de ecología nos suele parecer que los mosaicos, la mezcla de cosas, es algo bueno, la heterogeneidad es positiva. En general, las especies de plantas adaptadas a las perturbaciones (incluido el fuego) forman un elevado porcentaje de diversidad florística en ecosistemas mediterráneos (un lugar moderadamente pastado tiene más diversidad que otro no pastado; también uno quemado hace pocos años que otro sin quemar desde hace mucho tiempo) Todo ello apunta a que en ecosistemas mediterráneos un régimen de perturbaciones moderadas (también el pastoreo por cabras lo es) produce diversidades más elevadas que perturbaciones extremas o falta de perturbaciones. Los sistemas mediterráneos expuestos a fuegos frecuentes, relativamente pequeños y periódicos, se caracterizan por la presencia de cuatro tipos de paisaje que se sustituyen entre ellos en el espacio y en el tiempo, como un mosaico dinámico herbazales, monte bajo, monte medio y bosque (con muchas variantes locales dependiendo del sustrato, la humedad, la periodicidad del fuego, las especies dominantes, etc. Mosaicos similares han sido creados tradicionalmente por las actividades humanas en el campo. Con un mosaico así siempre deberían existir hábitat adecuados para las distintas especies, desde alondras (herbazales) a arrendajos (bosques) Si los pequeños fuegos son generadores de heterogeneidad ecológica, los grandes incendios son homogeneizadores. Y la tendencia socioeconómica globalizadora es pre- Sistema de tala y quema -F: ¿El sistema de tala y quema también? -D: Sí. En el libro que escribimos mi padre y yo lo contábamos, hablando de mi hermano Germán, que es arqueólogo. Germán dice que en los páramos de Burgos han encontrado cenizas excavando yacimientos de hace 5.000 años. Los textos clásicos (incluida la Biblia) mencionan a menudo el uso del fuego para mejorar los pastos o limpiar el monte. Esa práctica ha perdurado hasta nuestros días y está detrás de algunos incendios forestales; para algunos ancianos el paisaje meses después del fuego es más bonito: entre otras cosas, al llegar más luz al suelo suelen aparecer muchas flores. -F: Me chocó que eso se hiciese en España, porque yo lo había oído de Mesoamérica. -D: Pues aquí lo hay. Aparece en Castilla, hace 5.000 años, la gente quemaba y sembraba cereal, y luego se iba a quemar a otro sitio; en los yacimientos aparecen muy asociadas las cenizas con los cultivos, y durante unos años debían de explotar aquello y luego trasladarse, generando mosaicos. Esa combinación de ecosistemas que llamamos maduros, que han acumulado mucha biomasa porque llevan mucho tiempo creciendo sin perturbaciones, con zonas perturbadas, debe de ser muy característica del Mediterráneo. Y tender a hacer paisajes monótonos, repetidos, sean de coníferas, de eucaliptos o de prados o de montes, supone un aumento del riesgo de incendio que antes era escaso. Por otro lado, hay mucha gente urbana, no de campo, que no está acostumbrada a tratar con el fuego y cuando lo usa se le escapa. Con la extensión de las urbanizaciones, la práctica de las barbacoas y el llevar la carretera a todas partes, se incrementa el riesgo de incendios forestales. Pero en el lado contrario, también se ve incrementado el riesgo porque la gente de campo que tenía la costumbre de quemar para limpiar cunetas, por ejemplo, es ahora gente mayor, más torpe. El señor de mi edad o de la suya dice: Yo he quemado toda la vida y no ha pasado nada Pero ahora está más torpe y no es capaz de controlar el fuego. -F: La cuneta la quemaba el peón caminero. -D: Pero antes era gente joven en plena actividad, y ahora esa gente ya no existe fuera de las ciudades. También se quejan los expertos en incendios porque los que apagan los fuegos antes eran gente de campo, se contrataban entre los peones en el campo, y conocían el monte, y ahora son estudiantes. Con cierto retintín decía un ingeniero: Son todos extranjeros, estudiantes y ecologistas una mezcla que no le gustaba demasiado. Es la escasez de mano de obra para trabajar el campo a la que aludía usted antes. -F: Otra cosa que se hacía hasta hace no se cuanto, pero metidos ya en este siglo, era obligar a los vecinos hábiles a acudir a la extinción cuando tocaban a fuego. -D: Si, yo recuerdo haber ido en Burgos a los fuegos, y salíamos todo el pueblo: tocaba la campana y teníamos que salir todos. -F: Era obligatorio, entonces. -D: Ahora ya no existe tal cosa. -F: Ahora las llamadas autoridades tienen terror a que se produzcan accidentes de civiles porque los votantes se les echarían encima; los civiles son considerados y protegidos como niños pequeños. -D: Es verdad, yo estos días he estado en Galicia y al lado de nuestra casa había un incendio, a unos cientos de metros. No se sabe quien lo estaba apagando pero a cualquier voluntario espontáneo le dicen que no vaya. Se hace un cordón y se impide el paso, no se puede ayudar. Yo creo que eso es parte del conflicto, que ahora el que se queme una casa o se vea afectada una persona es tan grave que se pone más énfasis en eso que en controlar el incendio del bosque. -F: Antes se suponía experiencia porque la había, pero la agricultura extensiva hace ya no sé cuanto tiempo que es deficitaria.