Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 5 12 2005 Sociedad 51 Medio Ambiente quema. Otras plantas como el tamarindo, el taraje, que crece en suelos húmedos pero dentro del mediterráneo, tienen mucha materia mineral en la madera y también se queman muy mal, son poco combustibles. Si pasa sobre ellos el fuego y no es muy grande, parecen quemados, pero de los troncos empiezan a salir ramas otra vez. Y hay muchas especies, como los madroños, que rebrotan con fuerza de las raíces después de quemarse. La vegetación mediterránea está muy adaptada a soportar el fuego, hasta el punto de que si no se quema nunca, si pasan muchos años sin quemarse, algunos sostienen que antes o después se quemará. En relación con los incendios, los pinares plantados y los eucaliptos han sido muy perniciosos, como se ha visto en Portugal. Los pinos y eucaliptos arden muy deprisa y no rebrotan, a diferencia de las plantas mediterráneas. -F: Yo creo que los portugueses han imitado a España, porque han plantado muchas coníferas. -D: Muchísimas coníferas y muchos eucaliptos. La monotonía de especies propicia la rápida expansión del fuego, porque coge carrerilla, mientras que, en cambio, cuando se interpone un roble o un chopo, el fuego se encuentra con una sorpresa, como si dijéramos, y cambia; entonces un monte con mayor mezcla de especies tiene zonas que se queman más y otras que se queman menos, y lugares desde los cuales el fuego puede ser atajado mejor, pero un monte monótono, por ejemplo de coníferas o eucaliptos, se quema muy deprisa. -F: Por cierto, que ayer he visto en el periódico que en Portugal han usado Felipe II y la protección del vino chileno Sobre Chile y el vino le puedo dar un dato referente al siglo XVI que tal vez no conozca y sin duda le interesa. Resulta que los vinos que se criaban en Tucumán y Río de la Plata (regiones antaño adscritas a Chile y al Virreinato del Perú) debieron de ir acreditándose por su calidad al menos ya en la segunda mitad del siglo XVI. Pues, en efecto, a mi entender no podía ser más que la calidad, que les permitía competir con los vinos de Castilla, lo que puso a los vinos chilenos entre las principales mercancías coloniales objeto de persecución- -o de gravamen- -por el denodado proteccionismo metropolitano. Y aquí merece la pena dar la palabra al propio rey Felipe II, que, en sus Instrucciones del 1 de noviembre de 1591 al Marqués de Cañete, virrey del Perú, no oculta ni disimula el motivo estrictamente proteccionista de la imposición del almojarifazgo al movimiento y distribución de los vinos singularmente chilenos: Porque estoy informado que no se ha ejecutado esto, antes ha ido todo en aumento, plantándose de nuevo otras muchas viñas y acrecentándose las plantadas, de que la granjería y trato de dicho vino ha ido y va en mucho crecimiento, llevándose por mar y tierra de unas partes a otras, que es causa de que de estos reinos no se lleve la cantidad de vino que solía y se podría llevar, y se pierden los derechos que llevándose me pertenecen Naturalmente, ese me pertenecen no debe interpretarse en el sentido de que el rey- -por muy Felipe II que fuera- -pensaba sólo en los tributos que el comercio hacia Ultramar le reportaba, sino también en la mengua de las ganancias que la disminución de las exportaciones a las Yndias comportaba para los vinateros españoles. El canon del almojarifazgo se fijó en cuatro reales por botija perulera si el transporte era por mar y en dos si era por tierra, indistintamente si era para otra provincia -como Nueva España, por ejemplo- -o para otra población del mismo virreinato. Le hago notar, por último, cómo este tan acendrado celo proteccionista, que se reitera durante tantos virreinatos, afecta a una región tan pequeña como el este de Chile, que de América del Sur vendría a ser, conforme usted nos ha revelado, la única capaz de criar buen vino, por gozar de lo que llama clima mediterráneo en pleno incendio el fuego como cortafuegos, han hecho barreras quemando franjas anticipadamente, han tenido que hacerlo muy deprisa. -D: Sí, claro, hay que calcular bien la velocidad del incendio, y medir el tiempo y las distancias. Como ya he dicho, sonará un poco herético pero no es disparatado pensar en usar el fuego contra el fuego en invierno, en época de lluvias, cuando la vegetación arde mal. En esas circunstancias, si el viento ayuda o simplemente no hay viento, se puede hacer un cortafuegos antes y quemar después, reduciendo el riesgo de incendios en verano. Siempre que no pase lo de Los Álamos, claro. Es una cuestión que se discute mucho por parte de investigadores y técnicos. -F: Aquí en la Sierra de Gata, el río de los Ángeles es el primer valle jurdano y tiene un convento franciscano. Nuestra Señora de los Ángeles. El río se llama Río de los Ángeles por el convento, y ahí hicieron una plantación de coníferas, convirtiendo la ladera en una escalera de bancales. No quedó ni un animal, no se veía volar ni un pajarito. Una gran parte de Las Hurdes- -no sabría yo dar medidas- -la plantaron de coníferas. A los pocos años no se sabía si era más grande lo incendiado o lo por incendiar. Decían que muchas veces los incendios eran provocados por los madereros. Miedo al lobo -D: De Galicia lo decían también estos días, con acusaciones muy generalizadas e injustas, supongo. Antes decían que los culpables eran los madereros con objeto de vender esa madera, ahora ya no debería ser por eso, porque está prohibido vender la madera de los incendios, y se dice que lo hacen para subir el precio de la madera. Me acordaba yo leyendo su cuento del lobo de que uno de los asuntos que se relacionó con los incendios en los años setenta y ochenta en Zamora y León fue el miedo o la aversión a los lobos. La gente de los pueblos culpaba a las repoblaciones de coníferas del rebrote de los ataques de La monotonía de especies propicia la rápida expansión del fuego, porque coge carrerilla Cada vez hay más combustible porque nadie usa leña. Desde que hay butano la leña está en desuso los lobos, porque los lobos se refugiaban allí, lo cual era verdad, y entonces quemaban los montes de pinos para que los lobos se fueran. Las razones de los incendios pueden ser muy variadas y hay que estudiarlas bien. -F: ¿Por qué al lobo le gusta el pinar? -D: No es tanto que le guste como que le ofrece mucha cobertura. El lobo no encuentra mucha comida en el pinar, pero un pinar muy denso, de los que tienen 15 o 20 años, con los pinos muy apretados, donde no entra nadie, no hay pastores, no hay gente, no hay cazadores, es un buen sitio para criar y luego ir a buscar comida fuera. Por eso, decían, le prendían fuego. Pero las razones son complicadas. Ayer oía yo en la radio, viniendo para acá en el coche, que entre un 20 y un 30 de los incendios estaba motivado por venganzas, por enfados entre los vecinos de los pueblos. -F: ¿Y qué me dice usted de meter cabras en el monte? A mí me parece que es una fantasía sacada del refrán. -D: Esa es otra polémica. Desde luego, el ganado en el monte reduce la cantidad de vegetación susceptible de quemarse. Todo el mundo admite que ahora las condiciones meteorológicas han cambiado. La tendencia, con el cambio climático, es a que cada vez haya más incendios. Todas las predicciones indican que cada verano va a haber más días secos con altas temperaturas, con sequía y con vientos fuertes. Y eso hace que aumente el peligro de incendios. Por otro lado, cada vez hay más combustible en el monte, porque nadie usa leña. Desde que hay butano la leña está en desuso. Lo leía en un periódico portugués: decía un campesino de Coimbra que hace veinte años los vecinos nos matábamos por la leña y ahora nadie la quiere y se acumula en el monte Lo tradicional, aparte de quemar de vez en cuando, era cortar la leña y meter ganado. Antaño se arrendaban los montes para las cortas. Todo eso ha desaparecido, con lo cual hay más riesgo de incendios porque la meteorología es desfavorable y existe más combustible. Habría que quitar (Pasa a la página siguiente) Sánchez Ferlosio y Delibes de Castro, el pasado miércoles en Madrid CORINA ARRANZ