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ABC LUNES 5 12 2005 Madrid 39 Madrid CIUDAD ABIERTA MADRID. A sus 30 años, Eduardo Frigioiu se siente un hombre afortunado desde que llegó a España hace 5 años. Procedente de Rumanía, de Braila, Eduardo es auxiliar de clínica, aunque durante estos últimos tres años se ha dedicado a la hostelería, como camarero de La Nueva, una taberna casi centenaria en la glorieta de Quevedo. Ahora, dice, está estabilizado, sobre todo desde que tuvo a su pequeña Anna Isabel, de 11 meses. -La llegada de un extranjero a un país que no conoce debe ser duro. Usted dice que ha sido afortunado. -He tenido suerte en España, todo ha ido como si alguien me hubiera trazado la calzada. No me puedo quejar de nada. Al principio fue algo duro, por supuesto. Nunca cogí un diccionario, así que aprendí hablando, leyendo y preguntando. Además, el rumano procede del latín, como el español. Al fin y al cabo, el emperador que conquistó Rumanía fue Trajano, que era como de Sevilla. ¿Cree que Madrid es una ciudad acogedora? EDUARDO FRIGIOIU Inmigrante procedente de Rumanía Trajano conquistó Rumanía, yo vine a conquistarme a mí mismo TEXTO Y FOTO: MIGUEL DOMINGO GARCÍA Eduardo, en su taberna -El trato con los extranjeros lo veo muy bueno aquí. Los españoles son mucho más alegres. Quiero decir, hay mucha comunicación entre las personas. Lo he notado desde que trabajo en la taberna, donde he conocido a mucha gente. Suena un fuerte bocinazo fuera Lo que no me gusta de Madrid es eso, me parece un poco agobiante. Se está mejor en Majadahonda, que es donde vivo, porque es más tranquila. ¿Por qué vino a España? -Siempre me gustó viajar, aunque en Rumanía no estábamos acostumbrados a salir, con el régimen comunista. Me molaba, como dicen los españoles, ver lo que pasaba en Europa. Siempre nos movemos; ha sido así desde hace siglos y milenios. Trajano llegó conquistando, pero yo vine aquí a conquistarme a mí mismo. -A encontrar un trabajo mejor... -Mi caso era especial. No salí por una gran necesidad, pero sí por conseguir un mejor futuro. Si tenía suerte, me quedaba, y si no volvía. ¿Tiene más cosas en común Rumanía y España, además del origen de la lengua? -No se pueden comparar. Lo que piensa la gente, la forma de ser, el modernismo de aquí... En Rumanía aún no se han adaptado al estilo de vida europeo. Pero como país me gusta más Rumanía. Supongo que echo de menos mi país. Al principio es normal dar muchas vueltas Aterricé en Madrid el 13 de marzo de 2000. Me acuerdo bien porque el 13 siempre me ha traído muy buena suerte. Empecé a trabajar en la construcción, como todo el mundo, y a los pocos meses llegó mi mujer. Empezamos trabajando como matrimonio en una casa, pero no me acostumbraba, así que volvimos a Madrid. Al principio es normal dar muchas vueltas, pero me he estabilizado. Me gustaría comprarme una casa (aunque ahora es imposible) y montar un restaurante Muy personal ¿Le ha podido alguna vez la morriña por su país? -A veces me gustaría volver, porque la tierra, aunque suene extraño, te llama. Sobre todo cuando tienes allí a toda la familia. Pero ahora estoy contento en Madrid.