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ABC LUNES 5 12 2005 33 La propietaria del Circo Nevada lamenta la imprudencia del hombre al que una tigresa comió un brazo Un joven de 23 años, herido grave al ser apuñalado en la estación de Metro de Colón ra apostar por un edificio todavía más espectacular. Seis arquitectos (Genaro Alas, Pedro Casariego, Luis Alemany, Rafael Alemany, Ignacio Ferrero y Manuel del Río) fueron los autores originales del edificio Windsor. El proyecto se concluyó en 1974. Un año más tarde comenzaron las obras de construcción, que se extendieron hasta 1979. En su momento estuvo considerado como el primer espejo de la modernidad madrileña. Se trataba de un complejo edificio de 28 plantas compuesto por una torre de oficinas y una base que, en su origen, contaba con locales comerciales, salas de espectáculos y sótanos para aparcamientos e instalaciones. La torre, de 106 metros de altura, era el elemento más característico del conjunto. Según el catálogo de edificios del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) tenía un tratamiento de gran sencillez, con fachadas acristaladas planas de modulación uniforme. La estructura era mixta de hormigón y hierro. La monotonía de su altura se rompía por la planta técnica intermedia que alojaba, al igual que la baja, elementos estructurales formados por grandes vigas perimetrales de 3,40 metros de ancho que soportaban las cargas de fachada y forjados, compartidas éstas con el fuerte núcleo central de comunicaciones verticales. Se busca empresa que se anuncie en la azotea El Ayuntamiento de Madrid no quiere dejar escapar el reclamo de los restos del Windsor esta Navidad. Según ha podido saber ABC, responsables municipales andan estos días atareados con la misión, encomendada por el alcalde, de buscar una empresa de publicidad que consiga contratar un anuncio para colocarlo en la azotea de lo que queda del Windsor. El incendio del edificio condicionó la vida en el centro durante los primeros seis meses del año. Molestias en el tráfico y, también, en varias líneas de Metro hicieron un poco más difícil la vida de los vecinos de la zona durante los meses que duraron los trabajos de desescombro. Afortunadamente, estos acabaron mucho antes de lo anunciado. Sin embargo, la Casa de la Villa quiere recompensar al entorno con un espectacular anuncio publicitario que pueda iluminar el próximo periodo navideño. Las gestiones todavía no han dado sus frutos. Y al Consistorio se le echa el tiempo encima para conseguir su objetivo final. El precursor de Azca Los locales comerciales ocupan todavía las tres plantas de la base del complejo que da a la calle Raimundo Fernández Villaverde, hasta completar un total de 31 alturas. Este cuerpo está diseñado con un criterio más expresivo y horizontal Los locales de espectáculos se encontraban en la zona interior del conjunto, sobre la trama peatonal de Azca, pero hace años ya que desaparecieron al ser ocupados por la ampliación de unos grandes almacenes. El edificio Windsor fue en su momento el más alto del centro de negocios de la zona. Dos años más tarde de su construcción (en 1981) el inmueble rivalizaría en altura con la sede del Banco de Bilbao en Madrid (actual BBVA) obra de Francisco Javier Sáenz de Oiza. El arquitecto Minoru Yamasaki puso fin a esta singular disputa siete años más tarde con la construcción de la Torre Picasso, que superaba en más de 50 metros a los otros dos edificios. Entre los nombres, se baraja el de Daniel Libeskind, autor del proyecto ganador de la zona cero de Manhattan CHEMA BARROSO El inmueble comenzó a dar vida al centro de negocios Azca. Antonio Perpiñá fue quien elaboró en 1957 el Plan Parcial de la zona, que no fue aprobado hasta 1964. El modelo está inspirado en el Rockefeller Center de Nueva York y está basado en tres principios muy claros: contar con el trazado de enlaces ferroviarios, prever el estacionamiento y circulación de vehículos particulares por su interior, así como el transporte público y los pasos de peatones. El centro, colapsado por las compras MADRID. El puente de la Constitución, que para muchos tendrá su continuación en el de la Purísima, apenas se notó en el centro de la capital que ayer aparecía colapsado por miles de ciudadanos que habían decidido aprovechar la mañana del domingo para iniciar las compras navideñas o, simplemente, visitar el mercado navideño de la plaza Mayor o disfrutar de una agradable paseo en una mañana fría del otoño de Madrid. La afluencia de personas al corazón de la Villa y Corte se vio complicada por las innumerables obras que se realizan en diferentes vías y también se produjeron algunas aglomeraciones, eso sí puntuales, de automóviles. En la imagen, la calle de Preciados.