Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 4 12 2005 Los domingos 51 El eucalipto chupa mucha agua, seca las fuentes, porque tiene la hoja blanda y ancha y evapora más agua de la que le cae del cielo GONZALO CRUZ neo el olivo y la vid; allí donde se hace aceite de oliva y buen vino tinto, puede usted decir que el clima y la vegetación son mediterráneos. En California hay una franja de clima mediterráneo, y lo mismo en Chile, en Australia y en Sudáfrica. Aunque haya sido bautizado con un nombre de individuo, con un nombre propio como es el topónimo geográfico Mar Mediterráneo el clima mediterráneo designa hoy una especie. Una especie del género clima que tiene como nota definitoria, no común a ninguna otra especie de clima del mundo, la de que llueva en invierno, sin un frío excesivo, y no llueva y haga mucho calor en verano; y por supuesto, tanto si ello se refiere al hemisferio austral, como Chile o África del Sur, o al boreal, como Grecia o California, sin que afecte el que tengan entre sí, dentro del año, la recurrencia de las estaciones contrapeada; es decir que la lluvia coincide siempre con las temperaturas bajas. En otra especie de clima, como es por ejemplo, la de los regímenes monzónicos, tú ves que está lloviendo y al mismo tiempo está haciendo calor. En otra, como la del desierto, no llueve ni en invierno ni en verano. En el desierto de Baja California, al sur del clima mediterráneo, las lluvias son de verano, que es cuando se forman las tormentas, con todo su aparato. -F: En eso, entonces, igual que entre nosotros, pues las que llamamos tormentas (una palabra a la que podría aplicársele un dicho análogo a aquél de la madrastra Madrastra, el nombre la basta son muy distintas de las buenas lluvias que nos traen las borrascas atlánticas de otoño y primavera; las tormentas, que nacen precisamente del calor acumulado, formando una columna ascendente que dibuja en el cielo esos altísimos yunques de nubes de ominosa figura y color malevolente, son repentinas, violentas, destructivas, aunque afortunadamente de muy poco diámetro y escasa duración. Bien es verdad que hoy en día, con lo del cambio climático y el empecinamiento de algunos americanos a negarse a discutirle algún remedio, ya no podemos siquiera imaginar qué novísimo desastre no llegaría a desencadenar una atmósfera cada vez más emponzoñada y un cielo en estado de demolición. Convergencia adaptativa -D: Las regiones que pasan seis o más meses al año de época seca, sin lluvias y con calor, se llaman, como vengo diciendo, de clima mediterráneo y todas tienen una vegetación característica, particularmente adaptada a la sequía estival y también al fuego. Esa vegetación incluye árboles, matas y hierbas de aspecto parecido y comportamiento similar ante la sequía y ante el fuego, aunque desde el punto de vista evolutivo sean plantas que no tienen nada que ver entre sí, no están emparentadas. Los biólogos le llamamos a eso convergencia adaptativa plantas o animales muy distintos, pero sometidos a presiones selectivas similares, acaban El agua de los acuíferos llega por las raíces, porque los árboles en verano son una bomba de captar agua por las raíces y transpirarla por las hojas teniendo el mismo aspecto y parecidas respuestas en su fisiología y ecología. En otras palabras, en todas las zonas mediterráneas hay plantas que recuerdan a las jaras y un monte parecido al de aquí y que se comporta como él. Así que cuando hablo de países mediterráneos no estoy mentando solamente los que rodean el llamado Mare Nostrum, sino también los del suroeste de Australia o los de Sudáfrica, que no dejan de ser mediterráneos en cuanto al clima y la vegetación. La encina, por ejemplo, es un árbol mediterráneo típico, aunque suba hasta la mitad de Francia, donde, no obstante, aguanta muy bien, pues soporta las heladas. Los árboles mediterráneos, salvo si están en sitios húmedos, como los álamos, tienden a tener la hoja pequeña, dura y perenne. La diferencia se aprecia muy bien, por ejemplo, entre la encina y el alcornoque, más mediterráneos y con hojas coriáceas y perennes, y los rebollos y otros robles del norte de España, con las hojas blandas y caducas; en medio se quedaría el quejigo, al que algunos llaman roble enciniego que es el que tiene hojas marcescentes, que no llegan a caer pero se ponen tostadas en el invierno. La hoja dura tiene que ver con mecanismos para retener el agua, hace la función de un impermeable, impidiendo, o al menos disminuyendo, la pérdida de agua por transpiración; de ahí que la flora de hojas duras, a la que llaman esclerófila sea muy propia de zonas mediterráneas, porque la sequedad de los veranos característica de este clima privilegia a las plantas con rasgos que ahorren agua. Esa escasez del agua hace que plantar eucaliptos en sitios mediterráneos, donde el verano es seco, sea una mala acción. El eucalipto chupa mucha agua, seca las fuentes, porque tiene la hoja blanda y ancha (piense más bien en las hojas recientes, de color verde claro, no en las ya crecidas) y evapora probablemente más agua de la que le cae del cielo. Decididamente, no tiene nada de bueno para un clima mediterráneo. -F: En los regadíos recientes he podido observar cómo el agua superficial, incluso, digamos, a unos veinte metros de la orilla y tal vez a un metro o más de la cota subterránea que puede uno calcularle, por así decirlo, a ojímetro, hace que se sequen bastante pronto las encinas de todo en derredor. Esto me hace pensar que esos árboles de los que el poeta quiso hacer manar lígrima miel Et durae quercus sudabunt roscida mella se han criado hasta tal punto al amor de la sequedad estival mediterránea que cualquier humedad extemporánea puede hacerlos morir. (Por una vez habría tenido cierta parte de razón aquel famoso capitán de la hueste de Cabrera, que al asomar desde lo alto de un cerro del Maestrazgo, viendo allá abajo un tro- pel de campesinos que se afanaba por acomodar unas parcelas para que las bañase el menguado caudal de un riachuelo que por allí corría, se irguió sobre el caballo, levantó el sable al cielo y gritó a los suyos: ¡A por ellos, que son de regadío! -D: Claro, muchas plantas adaptadas al verano seco soportan mal el agua permanente. Se ahogan. Incluso subterránea, el agua de los acuíferos llega por las raíces, porque los árboles en verano, cuando hace mucho calor, son una bomba de captar agua por las raíces y transpirarla por las hojas; por eso puede ser mucho peor tener eucaliptos que tener matorral, tener retamas o jaras, porque aquéllos secan el terreno. En cambio, el eucalipto en sitios donde llueve bastante y el clima es suave, como en Santander y en la Cornisa Cantábrica, crece bastante bien y puede ser un cultivo más, un cultivo arbóreo. Pero por aquí- -la entrevista se estaba haciendo en Coria (latitud 39 59 Norte, longitud 6 32 Oeste) ciudad de clima y vegetación mediterráneos en sentido riguroso- -no hace sino incrementar la sequedad. Eucaliptos en Monfragüe -F: Y han plantado eucaliptos incluso en Monfragüe. -D: Sí, recuerdo bien lo de Monfragüe, cuando peleábamos para que fuera parque natural y querían plantarlo de eucaliptos. Y lo mismo en Huelva, muchísimo también, hasta en Doñana. -F: El eucalipto he oído yo que lo trajo a Galicia un ilustrado en el siglo XVIII, y que viene de Australia. -D: De Australia y Tasmania, sí; en la segunda mitad del siglo XIX ya estaba aclimatado en Barcelona y en el jardín botánico de Madrid, pero no sé si fue exactamente a Galicia adonde lo trajeron a gran escala, aunque si no fue a Galicia fue a Santander u otro lugar del norte. En Doñana- -comenta ahora Delibes con una sonrisa- tiene un punto de cómico el que algunos hablen de los milenarios eucaliptos de Doñana siendo así que ninguno debe tener más de cien años. -F: El más grande de los que había aquí, en la carretera (los talaron todos, pero no por lo dañinos sino por estorbar al tráfico rodado) que se plantarían hacia 1900, cuando hicieron el puente de hierro (hoy también en desuso) tendría tal vez un diámetro como el largo de esta mesa (1,40 metros más o menos) -D: Efectivamente, en Doñana los hay así de grandes y son, también, aproximadamente centenarios. Pero- -qué quiere usted que le diga- algunos visitantes salen hablando de los eucaliptos milenarios del Coto de Doñana tan sólo porque han visto unos árboles muy gordos. (Pasa a la página siguiente)