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50 Los domingos DOMINGO 4 12 2005 ABC DE LA JARA Y OTRAS YERBAS (Viene de la página anterior) do la especie dominante. Si la jara se quema, sus semillas depositadas en el suelo germinan enseguida, necesitan el calor para germinar, y cuando ha habido un incendio, de lo primero que nace es la jara. A 150 de temperatura se estimula la germinación de las semillas de la jara. Si se calientan a 150 durante poco tiempo germinan todas, pero si están varios minutos a 150 se queman y no germinan. Para la germinación y el rebrote no es malo que pase un fuego rápido, pero si es intenso y arden encinas centenarias o pinos muy grandes, con temperaturas muy altas, ni siquiera pueden germinar ya las semillas de las jaras. -F: Pero cuando se dice limpiar el monte ¿quiere decirse limpiar de jara? -D: Con frecuencia sí, pero no solo de jara, también de zarzales, de sotobosque, si puede llamarse así, o de hierba, de paja seca, y también de ramas y árboles muertos. Limpiar el monte es quitar material combustible, como puede ser la jara, que muchas veces es la especie dominante, pero también el jaguarzo, las aulagas, los piornos o las escobas, por ejemplo. Retamas, escobas, genistas -F: Pero los piornos no nacen en cotas bajas. -D: Las escobas, retamas, genistas y piornos son leguminosas producen legumbres a menudo encerradas en una vaina, como los guisantes, y se incluyen en distintos géneros, pero con nombres comunes a menudo intercambiados: lo que para unos es una escoba para otros es un piorno y para los terceros una retama. Hay hasta diez o quince especies distintas a las que se llama piornos. -F: No me ha pasado a mí nunca eso, aunque tal vez la confusión a la que usted se refiere sea entre regiones diferentes. De las cuatro que cita, no he oído nunca genista en castellano, aunque le reconozco el mismo étimo que a ginestra que es el nombre de la retama en italiano. El nombre castellano retama es, curiosamente, de procedencia hebraica: algo así como rétem si no recuerdo mal. De las tres que me son familiares, la retama es la alta (puede llegar a los tres metros) muy pálida, abierta, casi como despeinada, se distribuye espaciadamente, sin tocarse una planta con otra, no suele compartir el territorio con otra especie de arbusto, su flor es amarilla, aunque muy pocas veces nos hace ese regalo. La escoba es más baja (rara vez subirá más de un metro) más oscura y más cerrada radialmente sobre un imaginario eje central; la he visto de flor blanca y de flor amarilla, sin haberme fijado en si esta dualidad se veía acompañada por otras diferencias. El piorno se cría en la montaña, es aún más bajo que la escoba (como de unos 60 centímetros) y tan os- curo como ella, pero es espectacular lo densamente que se cierra y se aprieta sobre sí mismo, que parece que no se va a poder meter la mano y sin que sobresalga una rama más que las otras, como si estuviese recortado a tijera por un jardinero, formando una especie de bolas aplastadas, como las gotas de mercurio cuando se ha roto el termómetro; nunca le he visto la flor. Me he detenido sobre estos tres arbustos, porque desde siempre se me ha antojado imaginarlos agrupados como en una escalera, digamos darwinianamente evolutiva en la que el factor de la adaptación era el clima: la retama, que disfrutaba holgadamente en su cálida llanura, al esparcir sus semillas hacia laderas más desabrigadas vio privilegiarse selectivamente las que tenían una talla y una configuración más apropiada; y esa fue la escoba; ni qué decir tiene cual fue la selección cuando les tocó a las nieves decidir qué semillas de escoba podrían sobrevivir en la montaña. Así en el piorno he visto siempre como una retama aterida y encogida de frío pero denodadamente empecinada en aguantar el invierno y ver la primavera. -D: La retama que usted menciona es la Retama sphaerocarpa, que es la más común en gran parte de España, pero en la costa arenosa de Huelva, por ejemplo, hay una retama alta con flores blancas que forma manchas casi impenetrables. Las retamas y escobas son también, en general, pioneras, salen donde hay mucha luz y después de los incendios. También están muy adaptadas para sobrevivir al fuego. Se las cortaba a menudo del monte y se ataban como en haces, dejándolas secar, para su utilización, ya fuese para barrer- -de ahí su nombre- -ya fuese como combustible a manera de tarama, para iniciar la lumbre. Eso mantenía el monte limpio, pero limpiar el monte tiene muchos matices. Cuando los ganaderos limpian el monte, quitan el pasto del verano una vez que se ha secado y no ha sido comido. Entonces, al quemar ese pasto seco, sale con más fuerza el verde la primavera o el otoño siguientes. La idea de limpiar de los ganaderos se refiere al pasto viejo y es distinta del concepto de limpiar un monte o un bosque de su matorral. -F: La jara, según me ha comentado un amigo italiano, llega a Córcega y Cerdeña, y entra un poco en la península, en la costa de La Spezia. Según me ha dicho, hay un pequeño entrante en el que ha saltado de Córcega a Italia. -D: Es probable. Las jaras son de la familia de las cistáceas. En particular, nuestra jara es Cistus ladaniferus. -F: Cisto lo llaman en Italia. -D: En latín son Cistus y es una familia muy mediterránea o circummediterránea, también del norte de África. Pero la jara pringosa, la de aquí, la que huele, no Estragos de un incendio en la serranía de Huelva sé yo exactamente a donde llega. Lo que pasa es que la familia incluye unas 300 especies, la mayoría con flores muy bonitas de distintos colores, algunas especies con flores rosa, otras amarillas o blancas, hay muchos tipos de jaras. El jaguarzo de Doñana, sin ir más lejos, es una cistácea. Los Cistus y sus parientes, como buenas plantas mediterráneas, también están muy adaptadas al fuego. A ninguna de ellas le disgusta mucho quemarse, por eso donde hay muchas es más fácil que haya incendios, y éstos son más difíciles de parar. -F: Para el fuego debe de tener importancia el que los arbustos formen monte tupido, como la jara, o monte ralo. Por ejemplo, el tomillo no se aproxima nunca tanto. -D: No, por su naturaleza el tomillo siempre es mucho más bajo, de apenas un palmo. -F: Le advierto de que el que aquí en Extremadura llaman tomillo creo que es el que en Castilla conocen por cantueso. ¡Menudas broncas he tenido yo por ese asunto! -D: Ah, no lo sabía. -F: El que aquí llaman tomillo puede tener sobre 60 centímetros de alto. -D: Debe ser el cantueso u otra Lavandula. No se parece al tomillo castellano, aunque también huele muy bien. El tomillo castellano es pequeño, con hojas muy chicas, de milímetros, no llegan a centímetros, al contrario que el cantueso, y tiene unas florecitas poco aparentes, apenas coloreadas, más bien blanquecinas o de color verdoso claro, no llaman la atención, son del color de la mata. No se notan mucho. Este tomillo es del género Thymus. -F: El cantueso, el que aquí llamamos tomillo ¿también es Thymus? -D: No, el cantueso, como el espliego, son del género Lavandula. De ellos se obtiene la esencia de lavanda. -F: Pero yo creo que el olor es muy parecido, además es evidente que el étimo de tomillo es la voz latina thymus. -D: El olor es parecido. Pero los tomillos son bajitos y crecen en sitios un poco más secos y soleados. Son plantas diferentes, aunque también hay un buen número de tomillos. La idea de limpiar de los ganaderos se refiere al pasto viejo y es distinta del concepto de limpiar un monte o un bosque de su matorral Bosque mediterráneo -F: ¿Por qué se llama bosque mediterráneo si se da también al oeste del Sistema Ibérico, donde las aguas corren ya hacia el Atlántico, quiero decir en la Meseta y hasta en Portugal? -D: Porque corresponde a un tipo de clima y vegetación, caracterizado por los veranos cálidos y secos y los inviernos lluviosos y no demasiado fríos, que se ha quedado con el nombre del Mar Mediterráneo, la región en donde nos es más familiar y más antiguamente conocido. Yo en este papel que le traigo llego a decir que el fuego mismo tiene algo de mediterráneo porque aquí se asocia- -y aun colabora- -con la vegetación. De las plantas cultivadas son paradigmáticas del clima mediterrá-