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ABC DOMINGO 4 12 2005 Internacional 37 Muerto por sus compañeros de armas SANTIAGO. La gira por la Décima Región concluye entre dos aguas, entre la Isla Grande de Chiloé y la ciudad de Puerto Montt, residencia temporal de la familia de Michelle Bachelet tiempo atrás. Allí estuvo destinado su padre, general de la Fuerza Aérea muerto como consecuencia de las torturas a manos de sus propios compañeros de armas por rechazar el golpe de Estado de Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973. Tierra de pescadores y de recuerdos. La candidata despachará, a una orilla y otra, sobre los asuntos locales y nacionales en emisoras de radio, en mercados, en gimnasios, en la calle... Cualquier lugar es bueno para mezclarse con la gente, recibir regalos, escuchar. En Puerto Varas, en Castro, en Ancud... allá donde va, la historia, con detalles similares, se repite. Frescura o cálculo, la candidata envía los mismos mensajes de campaña como si fuera la primera vez que lo hace y pocas veces repite leyendas. La desigualdad parte desde la cuna Patricio Aylwin hizo la reforma de la Educación, Eduardo Frei la de la Justicia y Ricardo Lagos la de la Salud. Yo voy a hacer la reforma de las pensiones. Más dignas y mejores, no unos arreglitos garantiza Michelle Bachelet. Una niña chilena enseña un cartel electoral con el lema de la campaña de Michelle Bachelet en una localidad de la Décima Región Michelle Bachelet es la favorita en las encuestas para llegar al Palacio de la Moneda el próximo 11 de diciembre. ABC acompañó a la candidata de la Concertación gobernante en su recorrido por la Décima Región Dos días de campaña con la mujer que aspira a gobernar Chile TEXTO Y FOTO: CARMEN DE CARLOS ENVIADA ESPECIAL SANTIAGO. Aeropuerto Arturo Merino Benitez (Santiago) 8: 20 de la mañana. Michelle Bachelet, la candidata de la Concertación gobernante, entra a paso ligero. Aplausos. Una mujer se le acerca y grita: Estoy contigo El lema de campaña de la socialista ha calado hondo en la población. Con él, ella figura en las encuestas como favorita para llegar al Palacio de la Moneda. No parece que pueda lograrlo en la primera vuelta del 11 de diciembre, pero trabaja como si fuera posible. En apenas dos días recorrerá la zona de los lagos, la Décima Región (media Patagonia chilena) en especial, los enclaves más humildes, los menos populosos. A fin de cuentas, un voto es un voto. Antes de abordar el avión de Lanchile que la llevará a la ciudad de Osorno, Bachelet echa un vistazo a una voluminosa carpeta. Es para ponerse al día de los lugares que va a visitar aclara una de sus colaboradoras. La doctora Michelle o la candidata tal y como se refieren a ella en su círculo más estrecho, está rodeada de un equipo joven, en su mayoría mujeres. Casi todas las chicas de prensa rondan los treinta años. Esa edad, más bien menos que más, debe tener Miguel, responsable de enviar las transcripciones de las intervenciones públicas. De la misma generación es Rodrigo, secretario personal y, si juzga que la situación lo requiere, ágil escolta. Todos ellos forman, en sentido figurado, su guardia pretoriana. En términos absolutos los encargados de cuidarle las espaldas son tres carabineros: dos hombres y una mujer vestidos de paisano. Faltaban pocos minutos para que despegara el avión de la compañía de Sebastián Piñera, candidato en ascenso del centroderecha, Renovación Nacional (RN) cuando Joaquín Lavín, el hombre que estuvo a un paso de derrotar a Ricardo Lagos en las elecciones de 1999 y que intenta repetir hazaña en éstas, se asomaba por la puerta. Se sentará, como Bachelet, en la primera fila. Físicamente les separa un pasillo, histórica e ideológicamente una eternidad. Se saludan afectuosamente. La misma escena se apreció cuando, casualmente, también subió al mismo avión el jefe de campaña de Piñera, Rodrigo Hinzpeter. Las buenas maneras parecen marca registrada chilena. Jaime Mulet, coordinador de la campaña de Bachelet y candidato a diputado por la Democracia Cristiana, tiene una explicación: Diría que corresponde a un estado de madurez, a cierto consenso de lo que hay que hacer en un país que está creciendo. En este sentido, hay coincidencia entre los candidatos La escala en el aeropuerto de Concepción (mitad de la ruta aérea) deja a Verónica Michelle Bachelet Jeria, de 54 años, sin la compañía de sus adversarios. Los pasajeros aprovechan, como harán al regreso y como hace la gente cuando la descubre, para hacerse fotos juntos. Le cuentan su vida y ella la suya. Le dije que me iba a estudiar a EE. UU. y Michelle me contó que habla inglés y que tiene un hijo allá La joven Bárbara Bobadilla no estará para el día de la votación, pero igual le di mi apoyo. Una se identifica un poco con ella porque es bien cercana mo lugar se dirigirá al pueblo como si fueran vecinos de toda una vida. Lo hace con entusiasmo y se declara depositaria de las esperanzas de una nación La alcaldesa, Angélica Astudillo Mautz, comparte la opinión: Sabemos que con usted seguirá creciendo el país No es una vendedora de ilusiones y menos va a ofrecer lo que no puede cumplir La amenazante promesa de los dos candidatos de la derecha de crear un sueldo para las amas (Pasa a la página siguiente) Doctora en Medicina Es cierto que Bachelet se maneja con fluidez en inglés, pero también que domina el francés, el alemán, el portugués y que hasta chapurrea algo de ruso. Los idiomas son su fuerte, pero el que mejor maneja es el de la gente. En la localidad de la Unión visita el único consultorio médico aclara mientras recorre una por una cada dependencia. Doctora en Medicina conversa con los colegas, con los empleados y se interesa por la materia que tuvo que rendir como ministra de Sanidad durante la primera etapa del actual Gobierno de Ricardo Lagos. En este mis- No dejes para la segunda vuelta lo que puedas hacer en la primera la frase se le ocurrió sobre la marcha