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30 DOMINGO 4 12 2005 ABC Internacional La Armada israelí hunde un pesquero palestino frente a las costas ocupadas de Gaza Muere uno de los pescadores de la embarcación, que no respetó el alto de la patrullera b Los botes desafían las normas de Israel, que sólo les permite faenar a tres millas de la costa, donde no hay peces suficientes para los 113 barcos censados JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Israel se fue de la tierra de Gaza este verano. Pero no de su espacio aéreo. Tampoco de sus aguas y costas. La ocupación militar de la Franja mediterránea, pese a la evacuación de soldados y colonos judíos y a la reapertura de Rafah, no se puede dar pues por concluida. Ayer, por desgracia, un grave incidente marítimo lo hizo si cabe más evidente. Poco antes del amanecer, uno de los botes artesanales palestinos (conocidos como shanshulas que faenan cada noche en el Mediterráneo regresaba a puerto desde aguas prohibidas. La tripulación, harta de no encontrar suficiente pesca en las tres millas de la costa en las que Israel les permite echar sus redes, desafió una vez más las normas hebreas y penetró en aguas egipcias. La noche no había sido demasiado generosa en capturas pero había que regresar antes de que asomara el sol para poder protegerse con la oscuridad de la vigilancia de la Armada israelí. Esta vez no les funcionó el ardid y la shanshula fue cazada con las manos en la masa y las redes en el agua. La patrullera militar israelí les dio el alto. Los pescadores (conscientes de que detenerse suponía perder la pesca, quedarse sin el bote, pagar una multa considerable y pasar varios días en el calabozo) decidieron ignorar la advertencia. Aquí se cuentan dos versiones distintas para un mismo hecho con final idéntico: bote hundido y uno de los pescadores, Ziad Dardaweh, de 22 años, muerto de un disparo. La versión israelí asegura que los primeros en abrir fuego fueron los pescadores palestinos. Sólo entonces dispararon de vuelta los marinos, que antes lo habían hecho al aire para obligar al bote a parar el motor. Benedicto XVI saluda al presidente palestino, Mahmud Abbas, ayer durante su encuentro privado en el Vaticano AP Abbas entrega al Papa el primer pasaporte de Belén J. CIERCO JERUSALÉN. Se acercan las fiestas de Navidad, fechas en las que Belén se convierte en estribillo de casi todos los villancicos entonados en el mundo cristiano. Una vez más, del texto al hecho habrá no sólo un largo trecho sino también un muro de 8 metros de alto y cemento armado que aísla la ciudad en la que nació el Niño Dios. Mahmud Abbas, de visita oficial en Roma y en el Vaticano, aprovechó su cita de ayer con Benedicto XVI para denunciar el drama de Belén, convertida en una cárcel con apenas una puerta de salida al exterior, y pedirle ayuda. El presidente palestino, quien invitó al Papa a visitar Tierra Santa, le recordó asimismo que en los últimos cuatro años 400 familias cristianas se han visto obligadas a dejar esa ciudad símbolo para los católicos del mundo entero. Como detalle anecdótico, Abbas le hizo entrega al Obispo de Roma del primer pasaporte de Belén, que le convierte en el primer ciudadano de esta localidad, iniciativa adoptada dentro de la campaña internacional Abramos Belén lanzada para salvarla del muro ilegal y del cierre casi permanente. El Papa y Mahmud Abbas hablaron de manera detenida de las dificultades de los católicos en Tierra Santa, cuyo origen no sólo se encuentra en la ocupación israelí de los Territorios Palestinos sino también en la presión que padecen por parte de la insaciable mayoría musulmana. Vivir al límite La versión palestina acusa a la patrullera de disparar sin mediar provocación, no sólo al bote en cuestión sino a otros que faenaban en la zona. Lo cierto es que el dramático incidente demuestra la situación que deben afrontar desde hace cinco años los pescadores de la Franja mediterránea, que no sacan lo suficiente para alimentar a unas familias que dependen pasa subsistir de los cupones de ayuda de la Las condiciones impuestas por Israel apenas dan para que los pescadores puedan pagar el gasoil ONU. Poco después de estallar la Intifada de Al Aqsa, Israel cerró el Mediterráneo que baña Gaza con un enorme candado y echó la llave al mar. Las costas han permanecido bloqueadas desde entonces. Los barcos no han podido salir a faenar más allá de las tres millas permitidas. Atrás quedan los tiempos de Oslo, en los que se permitía a las shanshulas alejarse hasta 20 millas de la costa y sacaban cerca de 500 euros al mes de recompensa por pescador. Las condiciones impuestas por Tel Aviv hace que ahora apenas puedan pagar el gasoil de sus botes y el hielo para conservar frescos los peces (nunca superan los 100 euros mensuales) Alrededor de tres mil familias de Gaza, Deir al- Balah; Jan Yunis y Rafah vivían, ya no, de la pesca, como explica el presidente de la Unión de Pescadores de la Franja de Gaza, Nizar Ayash: Pescan en botes artesanales; desafiando las advertencias israelíes. Se arriesgan a ser tiroteados, a ser detenidos, a perder sus capturas e incluso sus bo-