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28 Nacional DOMINGO 4 12 2005 ABC Cae una red de prostitución que amenazaba con vudú MADRID. La Policía ha desarticulado una red internacional de ciudadanos nigerianos que se dedicaba a la introducción ilegal en Europa de compatriotas a las que obligaban a prostituirse amenazándolas con ritos de vudú. La operación, realizada de forma conjunta con la Policía alemana, se ha saldado con doce detenciones en Madrid, Zaragoza, Alicante y Málaga, entre las que se encuentra el presunto cabecilla, N. R. E, alias el Pastor arrestado en Alcalá de Henares. Los agentes estiman que la red obtuvo unos beneficios de tres millones de euros desde que comenzaron a delinquir, hace cinco años. También se dedicaba a la concertación de matrimonios entre extranjeros y españoles. EFE Volveré a España aunque sea de nuevo bajo un autobús relata un menor que fue devuelto a Marruecos El niño, que estudiaba, tiene el resguardo de su residencia en nuestro país b La familia malvive en una chabo- la maltratada por un padre aficionado al alcohol y las drogas. Los 35 euros de sueldo de la madre se han esfumado esta semana LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL TÁNGER. Malika se enjuga las lágrimas con los puños en el interior de su casa de Tánger, una chabola levantada en medio de un solar sin agua corriente pero con goteras. Llora porque uno de sus hijos ha vuelto a casa y no quería que volviera. Y no quería que volviera porque estaba desde hacía dos años en España, aprendiendo el oficio de ayudante de cocina. Varios agentes de Policía- -relata el chaval- -me cogieron el 16 de noviembre del centro de menores en Arturo Soria, me esposaron y me metieron en un avión rumbo a Marruecos. Hamza Rahmaoui, nacido el primer día de octubre de 1989, llegó a España en 2003 acurrucado entre los ejes de un autobús. No era la primera vez que intentaba la peligrosa travesía, pero hasta entonces siempre lo habían pillado en el puerto de Algeciras. Como muchos otros menores marroquíes había logrado asentarse en la Península y daba ya por hecho que nunca sería expulsado a su casa, la chabola familiar. No le dieron tiempo a recoger sus cosas, ni a cambiarse de ropa, ni le preguntaron si quería volver a su país. El niño muestra incluso el resguardo de la Comisaría General de Extranjería y Documentación con el número X- 06946778- L con el que debía recoger su permiso de residencia. Saca también la tarjeta del abono transporte de la Comunidad de Madrid con el billete del mes que acaba de terminar. La mañana que me cogió la Policía en el centro tenía cita con el médico explica delante de la madre, incrédula todavía con la precipitada vuelta de su hijo. La repatriación de Hamza y la de otros tres menores marroquíes ha sido denunciada por varias asociaciones, como Coordinadora de Barrios y SOS Racismo, que las consideran ilegales, entre otras cosas, porque no contó con asistencia letrada, no se avisó a las familias ni éstas están en situación de acogerlos de vuelta. No es la primera vez que Madrid y Rabat se saltan las leyes para devolver niños que llevan meses en España. Mi padre consume todo tipo de drogas y alcohol. Nos pega e insulta siempre comenta el joven en presencia también de sus cinco hermanos, cuatro chicas y un chico. El único dinero que entra en la casa son los 350 dirhams (menos de 35 euros) que recibía la madre por su trabajo como limpiadora en una cafetería que la despidió esta misma semana. Vivir en la calle La secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Consuelo Rumí, anunció en Marraquech el viernes la creación en 2006 de dos centros de acogida para menores en Nador y Beni Melal y dos más en el futuro Tánger y Agadir o Sidi Ifni. Pero la realidad es que decenas y decenas de niños hacen de la calle su vida en Tánger por más centros que se han creado para intentar integrarlos. La gran ciudad del Estrecho es el trampolín para muchos menores llegados de todo el país cuyo único objetivo es la otra orilla, Europa. Hamza Rahmaoui cuenta con la ayuda de su tío para intentar conseguir que las autoridades españolas le permitan regresar. La familia no piensa en otra cosa. Día tras día intentan mover como sea sus papeles. Y si no es posible volveré a meterme debajo de el autobús asegura el niño. Tiene claro que no se va a quedar en la chabola. Tan claro como su madre, que lo que más desea es que su hijo vuelva a Madrid Es el único momento en el que esboza una fugaz sonrisa. Quiero volver a terminar mis estudios. El taller de cocina me gustaba mucho dice Hamza con un español que no es de un recién llegado. Decenas y decenas de niños hacen de la calle su vida por más centros que se han creado para intentar integrarlos