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16 Nacional ACTO DEL PP EN DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN AMBIENTE Y MENSAJES DOMINGO 4 12 2005 ABC Triunfó el discurso patriótico y muchos se olvidaron de Rodríguez Zapatero incluso para denostarle nos se repara escasamente en él, incluso para denostarle. Un coro unánime prefirió imaginar el futuro oa, oa, oa, Mariano a la Moncloa además de las aclamaciones de presidente, presidente y España, España a rebozarse en el presente, mientras Zapatero aprovechaba su jornada matinal en Leganés para meter más pellizquitos de monja a la Constitución y a poner otro artículo en cuarentena por llamar a las personas discapacitadas disminuidos La banda sonora de la jornada se centró en el leit motiv del patriotismo y del deseo de un cambio de Gobierno, con alguna episódica guarnición (poco celebrada) de reparto de panfletos de boicot a los productos vascos y catalanes. La bandera nacional arrasó con una nutrida guarnición de enseñas autonómicas y de las anaranjadas del Partido Popular El kilómetro cero congregó en una mañana radiante pasiones bien embridadas por el mensaje contundente y a la vez responsable de Mariano Rajoy Sufrido oso Chavales encaramados en el oso o aferrados al tronco de bronce del madroño, Carlos III impávido a caballo, la omnipresencia de una gigantesca efigie del madridista Raúl (envoltorio de reclamo de unos grandes almacenes) y la clásica botella de Tío Pepe (o Tío PP en este caso puntual) dibujaban ayer el paisaje de Sol, en ese corazón de España que es Madrid, según expresión de Rafael Alberti nada sospechosa de haber sido acuñada en la calle Génova. Al final, echaban humo las cámaras de los móviles mira, he sacado a Zaplana se respiraba el entusiasmo de la cercanía le he dicho a Súarez Illana que su padre ha sido el mejor o se encarrilaban los pasos a actividades complementarias vamos a la Plaza Mayor a comprar la lavandera del nacimiento Los españoles reunidos ayer en este kilómetro cero, si no justos y benéficos como demandaba otra Constitución, la de Cádiz, parecieron cuanto menos sensatos, disfrutaron de una mañana radiante y se dispersaron en calma. Sol al ritmo de Tío PP TEXTO: BLANCA TORQUEMADA Puerta del Sol, de mucho sol ayer después de los chaparrones punzantes y gélidos del día anterior. Nitidez absoluta en la atmósfera y en el mensaje de aclamación a la Constitución bajo el zumbido de dos helicópteros (esta vez sí, uno de ellos era el de Telemadrid) a los que algunos de los congregados dirigían miradas esquivas y algo aprensivas. Como empieza a ser habitual en este tipo de convocatorias, los dos extremos de la pirámide de población (jóvenes muy jóvenes y jubilados) formaban el grueso del pelotón, una abigarrada concurrencia que enarbolaba banderas y lucía pegatinas con absoluto predominio de los mensajes de corte conciliador Todos juntos un solo corazón distribuidos por los convocantes. La organización buscó conectar con el discurso sólido y responsable de Mariano Rajoy, quien, al evitar alusiones directas al Estatut y eludir el recurso a la emotividad fácil tras su accidente, demostró que no es un pirómano de sensibilidades a flor de piel. Peso y poso de Estado que suscita más el aplauso sostenido que la aclamación histérica. Quedó comprobado. Azul y naranja El atrezzo de partido fue discreto (tres gigantescos globos en azul y naranja y otros pequeños en racimos como de año nuevo anticipado, de campanada constitucional) salvo en lo que se refiere a la ambientación musical, machaconamente enganchada al himno del PP. La marea de banderas nacionales y autonómicas, además de las naranjas con las siglas populares, se acompañaba de otros útiles rescatados de anteriores citas, como fue el caso de algunos paraguas- sombrilla (su uso depende del día y la estación) con estampado de enseñas nacionales e ikurriñas que ya obtuvieron un destacado éxito en la manifestación de junio contra la negociación con ETA. Poca bulla anti- ZP Algunos optaron por la pancarta casera anti- ZP pero pocos. Detalle significativo. A día de hoy, en estos actos ciudada- Extracto del discurso de Mariano Rajoy durante el acto del Partido Popular en defensa de la Constitución Estamos aquí para renovar nuestro compromiso con la Constitución, con la democracia y con el régimen de libertades que establecimos en 1978. Nadie nos regaló nada. Ni lo heredamos ni nos lo impusieron. Nuestra Constitución está escrita desde la libertad. Nació porque así lo quiso la voluntad de los españoles. Se sostiene porque esa es la voluntad de los españoles. Sobrevivirá mientras lo determine la voluntad de los españoles. No tiene más dueño que el pueblo español, ni otro autor que el pueblo español, ni otro destinatario que el pueblo español. Fruto importantísimo de nuestra Constitución fue la Monarquía española restaurada en la figura de Juan Carlos I. Una Monarquía que ha sabido ganarse el cariño y el reconocimiento de la gente; que dirigió la Transición de la dictadura a la democracia; que ha servido a los españoles con lealtad a la Constitución; que es un símbolo de nuestra Nación; y que mantiene la Jefatura del Estado por encima de las diferencias políticas y de las peleas partidistas. Una Monarquía que data de muchos años atrás y que todavía tiene muchos servicios que prestar a los españoles. Fruto de la Constitución es también el modelo de Estado que distribuyó el poder por todas las regiones y permitió que se constituyeran comunidades autónomas. El Estado de las Autonomías ha servido para articular la Nación y para que la gente se ocupe mejor de sus problemas. Esto es más justo, permite un mayor control y un mejor servicio al interés general. Pero no significa que por estar censados en una comunidad autónoma dejemos de ser todos ciudadanos, todos españoles y todos iguales ante la Constitución. Seguimos siendo españoles e iguales en Galicia, en Cataluña, en las Islas Canarias y en todas las comunidades autónomas. Todos españoles y todos, hombres y mujeres, iguales en derechos. El Estado autonómico no significa que nuestra Nación se fragmente en parcelas. No hay más que una nación: la española, la que formamos todos los españoles. Y no reconocemos más que un único poder soberano cuyo propietario es el pueblo español entero. Así lo quiere la ciudadanía y así figura en la Constitución. La España que nació en 1978 conforma una sociedad moderna, y eso significa que ha desterrado conceptos y expresiones anteriores a la democracia. Nosotros no vivimos mirando hacia atrás. No escarbamos en el pasado ni para dividir a los españoles ni para desenterrar ejecutorias de privilegios. No hablamos el lenguaje antiguo de los derechos históricos, las soberanías medievales o los pueblos irredentos. Se alzan hoy voces diversas que reclaman una reforma de la Constitución. ¿Hay que reformarla? Si es necesario, sí; si no lo es, no. Nada es inmodificable. Pero quiero decir que así, como somos partidarios de una norma que hay que hacer en su momento con consenso, cuando sea oportuno, cuando se den las condiciones para ello, que iguale los derechos a la sucesión en la Corona. De la misma manera que digo eso, también quiero decir que hay voces que reclaman una reforma porque piensan que hoy pueden imponer lo que no lograron en 1978. Y lo que reclaman es la negación del consenso constitucional y que la Constitución deje de ser la casa de todos los españoles. Yo reivindico aquel espíritu, porque hoy, cuando vemos que por primera vez desde 1978 se rompen todos los consensos- -incluidos los de la lucha contra el terrorismo o el modelo de Estado- -cuando se pacta la exclusión de media España y se pretende construir el futuro sin ella, cuando se perciben voces que nos trasladan a un pasado que nos divide y cuando florecen los nostálgicos de la confrontación y del todo o nada, sobran motivos para temer que puedan caer por tierra los mejores logros de nuestro patrimonio constitucional. Nosotros no aceptamos estas cosas y las combatiremos ahora y siempre con toda la fuerza que los españoles quieran confiarnos. No defendemos la Constitución con la boca pequeña. La defendemos para que se aplique. Ni aceptamos ni aceptaremos que la Constitución se convierta en una apariencia, en una ficción o en un fantasma de la libertad. Hoy, como siempre, está con nosotros el recuerdo de los que ya no pueden acompañarnos. De todos los cientos y cientos de españoles a los que les han arrancado la vida, porque creyeron en la Constitución, porque defendieron la libertad, porque escogieron la orilla de la ciudadanía frente al gregarismo fundamentalista. Por eso los asesinaron. Se lo digo a quien lo tiene que oír. Una vez más afirmamos que su muerte no ha sido en vano, que no lo será nunca, que su recuerdo permanecerá con nosotros siempre, y que permanecerá mientras estemos vivos, mientras podamos alzar la voz y mientras tengamos fuerza para proclamarlo. Amigos, gritad conmigo y que se os oiga en toda España, desde Finisterre hasta el Cabo de Gata y desde el Pirineo hasta Lanzarote: ¡Viva la Constitución! ¡Viva la libertad! ¡Viva la Nación española!