Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 3 12 2005 Espectáculos 67 TEATRO Flechas del ángel del olvido Autor y director: José Sanchis Sinisterra. Escenografía: Quim Roy. Iluminación: Montse Figueras. Vestuario: Miriam Compte. Intérpretes: Marta Poveda, Marc García Coté, Marta Domingo, Ferrán Audí, Velilla Valbuena y Concha Milla. Lugar: Teatro de la Abadía. Madrid ELEGIR LA MEMORIA J. I. G. G. ras la reciente Misiles melódicos y en espera de que su Sangre lunar aterrice en el aún no inaugurado Teatro Valle- Inclán del Centro Dramático Nacional, José Sanchis Sinisterra, en espléndido periodo creativo, presenta estas Flechas del ángel del olvido una indagación sobre las claves de la memoria y la identidad personal. Si de alguna forma somos lo que recordamos, el autor se interroga sobre la parte que en esa estructura de recuerdos procede de lo que otros nos han dicho que somos y si, a partir de ahí, tenemos alguna capacidad para elegir la memoria, es decir, lo que somos. Un sugestivo territorio erizado de preguntas tal vez sin respuesta sobre el que Sanchis coloca a una joven que ha sido encontrada vagando desnuda, o quizás vestida sólo con los harapos de un traje de arlequín, en un vertedero y aferrada a una pequeña flecha; padece amnesia T retroactiva y no sabe quién es ni de dónde viene, ni cómo se ha hecho las pequeñas heridas punzantes que aparecen en algunas partes de su cuerpo. La vaga institución clínica no gubernamental que la ha acogido pone un anuncio en la Prensa describiendo a la joven y, entre las muchas personas que acuden, selecciona a cuatro que podrían conocerla realmente: una mujer que dice ser su hermana mayor, un antiguo compañero de colegio que se presenta como enviado de la abuela de la joven, otra mujer que asegura que es su pareja y un hombre bastante mayor que la amnésica y que la reclama como compañera sentimental. El público contempla los vis a vis como colocado tras un gran cristal de los que permiten ver lo que ocurre al otro lado sin que los que están al otro lado lo adviertan, escucha las razones de los personajes, cada uno de los cuales construye un pasado distinto para la chica igual que distinto es el nombre con el que cada uno se dirige a ella. Todos aseguran decir la verdad y que son los otros quienes mienten. El primer acto termina cuando la enfermera anuncia que la joven ha recordado quién es; en el segundo, en el que se concentra la clave de la obra, la paciente va revelando su deseo de empezar una nueva vida y da ambiguamente a entender que ha elegido el pasado, y en consecuencia el futuro, que más le apetecía; y en el tercero, la enfermera ofrece una suerte de informe clínico- sociológico del caso. Sobre la prospección en los laberintos de la memoria, el autor introduce un Una escena de Flechas del ángel del olvido nuevo elemento de reflexión: el de la eterna crisis identitaria de la juventud, concienzudamente formulado en el Romanticismo y renovado época tras época, aunque en ninguna otra tan estragado por referencias consumistas y desorientación, y tan convertido en un estrato donde el pasado no existe, el presente es temblorosamente inestable y el futuro cabalga siempre demasiado lejos. Flechas del ángel del olvido es así un muy interesante montaje, que Sanchis ABC ha dirigido con cierta frialdad; al texto, a mi juicio, le vendría bien mayor intensidad, más calor en los matices personales: un aumento de la temperatura dramática con respecto a la distancia clínica. Los actores, en esa clave fría, realizan un correcto trabajo interpretativo, en el que sobresale la misteriosa joven encarnada por Marta Poveda, quien sabe jugar con equilibrado pulso y sabiduría la bazas de la ambigüedad y la vehemencia.