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ABC SÁBADO 3 12 2005 61 Cultura y espectáculos Se exhiben pinturas, dibujos, manuscritos, cartas, fotos, premios... y hasta se recrea la cocina de Itxea, la casa familiar Uno de los tesoros es un Belén con figuras compradas de niño por Julio Caro Baroja y pintado en parte por él barojiano es inédito. Es el caso de entrañables instantáneas del álbum familiar (los Baroja, en la huerta de Vera, de 1917; Julio Caro Baroja vestido de Primera Comunión o tocando el chistu) o cuadros como Dos árboles (paisaje de Andalucía) y Rincón de París nevado ambos de la colección familiar; Stultitfera Navis Mortalum propiedad de Rafael Munoa; u Otoño alegre óleo dedicado a Soledad Ortega (don Julio fue un gran amigo de Ortega y Gasset) No en vano, esta exposición, con la que se quiere conmemorar el décimo aniversario de la muerte de este historiador, antropólogo, investigador y aventurero- -entre otras muchas interesantes ocupaciones- se ha concebido como una recuperación de su memoria. Y quiénes mejor para hacerlo que sus familiares. Su hermano Pío es el comisario del proyecto, y sus sobrinos Carmen Caro y Pío CaroBaroja, junto a Joaquín Álvarez Barrientos, son los vicecomisarios. Pío Caro Baroja, ayer junto a un retrato de su hermano Julio JAIME GARCIA Rescatan la memoria de Julio Caro Baroja, en el décimo aniversario de su muerte, exhumando el álbum familiar Más de 200 piezas reconstruyen su biografía literaria, aventurera y vital b José García Velasco cree que es oportuno recuperar hoy la figura de Julio Caro Baroja por su tolerancia, su amor por una España plural y su falta de prejuicios NATIVIDAD PULIDO MADRID. Siendo niño, Julio Caro Baroja solía acudir a la Plaza de Santa Ana y compraba, con el dinero que le daba su abuela, figuritas de barro para un Belén. Representaban la sociedad popular. Fue ésta la primera razón por la que decidió, años más tarde, ser etnógrafo. Ese Belén- -con más de 140 figuras (hasta nueve grupos de Reyes Magos, y no un Niño Jesús, sino dos, uno de ellos camuflado) 22 casas de cartón y tres óleos sobre tabla como paisaje de fondo, pintados por el propio Julio Caro Baroja para sus sobrinos- -sólo había salido una vez de Itxea, la casa familiar de Vera, para exponerse en Navarra. Ahora vuelve a hacerlo como uno de los tesoros de la exposición Memoria de Julio Caro Baroja organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y el Centro Cultural Conde Duque, en cuya sala Pedro Ribera han quedado instaladas más de doscientas piezas. Andurriales de la Historia de España Pío Caro Baroja comenta que, viendo esta exposición, uno se da cuenta de lo mucho que trabajó y disfrutó su hermano. El Conde Duque le trae buenos recuerdos de Julio, que iba de pequeño hasta allí para ver a los alabarderos: Éste era nuestro barrio. Pero entonces este lugar no olía a cultura, sino a estiércol de caballo Aunque aclara que no es exhaustiva, sí apunta que la muestra es muy completa, y aborda todas las facetas que cultivó: El dibujo minucioso; el mundo fantástico; los judíos, los moriscos, los vascos; las sociedades marginadas y primitivas... Julio se metió en andurriales de la Historia de España a través de los pueblos y sus gentes De su hermano, dice, ya no quedan inéditos. Sí algunos manuscritos sobre la guerra civil de su tío, Pío Baroja. El próximo año verá la luz Las miserias de la guerra Aprovechó la ocasión para denunciar (sin dar el nombre) a un supuesto amigo de su tío, que le pasaba a máquina sus textos y que, con un papel de calco, hacía copias que han circulado por universidades americanas y españolas. José García Velasco, presidente de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, subrayaba ayer el epicureísmo y paganismo de Julio Caro Baroja como exponente de la tradición liberal española y lo mucho que le debe la cultura en español. En estos momentos es oportuno recuperar su figura por su tolerancia, su amor por una España plural y su falta de prejuicios El Concilio antes de Juan XXIII dibujo a lápiz y rotulador de Julio Caro Baroja Lo heterodoxo del personaje queda reflejado a la perfección en el nada ortodoxo contenido de la muestra: pinturas realizadas por él y otras en las que aparece como modelo; estupendos y divertidos dibujos de temáticas muy diversas y en los que su fino sarcasmo y su sutil ironía afloran por cada poro del papel- El Concilio antes de Juan XXIII o Lo que falta en la Academia: vino, canciones y mujeres fotografías de su entorno familiar y sus viajes por el Sahara, Marruecos, el Tirol o Roma; manuscritos, cartas y primeras ediciones de sus libros; premios y condecoraciones; trajes y adornos populares; dos audiovisuales (una película etnográfica dirigida por Pío Caro Baroja con guión de su hermano Julio, y una entrevista que le hizo a éste Soler Serrano) Se exhibe hasta una recreación de la cocina de Itxea. Buena parte de este vasto material caro-