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56 Sociedad SÁBADO 3 12 2005 ABC Salud PSIQUIATRÍA DIENTES SANOS LUIS CABEZA FERRER Presidente de la Asociación Española de Estética Dental Las personas con apnea del sueño tienen más riesgo de sufrir un infarto cerebral El estudio analiza a 1.475 pacientes ABC MADRID. Las personas que padecen apnea del sueño moderada o severa tienen cuatro veces más posibilidades de sufrir un infarto cerebral, concluye un estudio realizado por el Hospital General de Toronto (Canadá) publicado en la revista de la Sociedad Torácica Americana. El equipo de investigadores, dirigido por el doctor Douglas Bradley, estudió a 1.475 personas con distintos niveles de apnea, a los que sometió a evaluaciones a los cuatro, ocho y doce años desde el inicio de la investigación. En el estudio se detectó que 21 de los participantes sufrieron su primer ictus cerebral a una edad media de 53 años. La apnea es un trastorno grave del sueño. Se produce cuando la persona deja de respirar de forma repetida mientras duerme el tiempo suficiente como para reducir la cantidad de oxígeno en la sangre y aumentar la cantidad de dióxido de carbono. Los expertos clasifican la gravedad de la enfermedad contando el número de ocasiones ODONTOLOGÍA Y SIDA que, a lo largo de una hora, un paciente deja de respirar durante 10 segundos o más. Los investigadores canadienses estimaron que una apnea del sueño es considerada de moderada a grave cuando se sufren 20 o más episodios de ese tipo. En la investigación, el 76 de los partipantes no presentaba apnea del sueño; el 17 tenía una apnea media (entre 5 y 19 episodios por hora) y el 7 por ciento sufría el problema de forma moderada o severa. Según Bradley, la investigación proporciona la primera evidencia de que la apnea del sueño está relacionada de forma significativa con el aumento de las posibilidades de sufrir un ictus cerebral a lo largo de un periodo de cuatro años. Sin embargo, el análisis no puede mostrar el camino por el cual la apnea del sueño influye en el riesgo de sufrir un ictus. Estos hallazgos añaden elementos para considerar el problema como una condición antes desconocida que puede preceder o quizás contribuir al desarrollo del ictus E l sida es una enfermedad vírica, susceptible de contagio, que este año ha alcanzado su umbral máximo con 40,3 millones de afectados en el mundo. Por sexos se confirma la tendencia alcista entre mujeres. Los cirujanos, analistas, dermatólogos, obstetras, ginecólogos, enfermeras y todo el personal sanitario extreman desde hace años las medidas de autoprotección, así como las encaminadas a evitar contagios a otras personas. Los estomatólogos y odontólogos, al igual que sus colegas sanitarios, constituimos un grupo de cierto riesgo ocupacional, si bien el porcentaje de contagio es muy inferior al de la hepatitis B o del herpes. No hay medidas específicas de higiene para la prevención del virus del sida, ya que son las mismas que se aplican siempre en todas las clínicas. Destacan la esterilización con calor seco a 160 grados o en autoclave durante una hora de todo el instrumental, después de sumergir- lo en soluciones desinfectantes como lejía a baja concentración, alcohol o glutaraldehido. Se debe utilizar material desechable; agujas, aspiradores, vasos, servilletas, ampollas de anestesia y guantes de un solo uso, y emplear contenedores de material contaminado. La limpieza de los suelos y equipos debe realizarse con soluciones de lejía y las de las turbinas entre paciente y paciente con alcohol o clorhexidina. En todo momento es necesario un especial control sobre los pacientes sospechosos. Llevando a la práctica todas estas medidas aseguramos una completa y segura protección a nuestros pacientes, a nuestros auxiliares y a nosotros mismos. El hecho de que tres de cada mil españoles estén infectados por el VIH constituye un motivo más que suficiente para que todos, y no sólo como sanitarios, sigamos considerando el VIH como una prioridad. Protegerse y proteger a los demás es una tarea continua hasta que no se puedan aportar soluciones definitivas, como una vacuna. Casi 25 años después de que fuera detectada la existencia del VIH, prevención es la clave en la lucha contra el sida, para que en 2006 no se repitan los cinco millones de nuevos contagios que se han producido este año en el mundo.