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ABC SÁBADO 3 12 2005 Sociedad 53 Salud La tasa de bebés de menos de 2.500 gramos aumenta en España un 13 desde 2001 El retraso en la maternidad y la fecundación in vitro son dos de las causas del fenómeno b Los neonatólogos reclaman más recursos para los hospitales de referencia, programas de seguimiento y apoyo social, sanitario y psicológico para las familias N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. En apenas tres años, el número de bebés prematuros se ha incrementado un 13 en España. La Sociedad Española de Neonatología ha alertado en su último congreso de este fenómeno, difícil de detener, que se ha convertido en un grave problema sanitario, pero también social y económico. Desde 1996, el aumento de niños prematuros y de bajo peso ha caminado en paralelo a la explosión de natalidad repentina que se está produciendo en el que era uno de los países menos fértiles del mundo. La prematuridad todavía es un fenómeno a estudio. Aún no se conocen muchas de las causas que lleva a un bebé a nacer antes de tiempo, pero sí los principales responsables de un fenómeno global en el mundo desarrollado. José María Fraga, presidente de la Sociedad Española de Neonatología no duda: El incremento espectacular de los tratamientos de fecundación in vitro y sus embarazos múltiples, la maternidad tardía, así como los nacimientos de la población inmigrante, un grupo con peores cuidados en la gestación ceguera por su prematuridad, según las estadísticas. Lo que no cambia es el enorme esfuerzo asistencial y personal que requiere cada nacimiento prematuro. El coste medio de la asistencia hospitalaria de un neonato sin complicaciones no supera los 600 euros, en tanto que el tratamiento de un gran prematuro alcanza los 80.000 euros. El esfuerzo sanitario es similar al que requiere un trasplante de corazón pone como ejemplo José María Fraga. Además, los costes sociales y sanitarios se mantienen durante años. Cada vez que damos el alta a un niño de menos un kilo sabemos que sufrirá más enfermedades y más trastornos sociales y educativos Para estos pacientes especiales el presidente de los neonatólogos reclama acciones especiales destinar más recursos a los hospitales de referencia, programas de seguimiento neonatal para mantener los cuidados del prematuro, así como apoyo social, sanitario y psicológico para las familias. Problemas de aprendizaje La mejora de los niños que nacen demasiado pronto o demasiado pequeños depende de los cuidados tras su nacimiento, pero también de los apoyos recibidos en los primeros años de vida. Programas de estimulación precoz, fisioterapia y apoyos educativos son herramientas fundamentales para prevenir posibles retrasos en estos pequeños y extraer sus potencialidades al máximo. Aunque no sean secuelas visibles, tienen más riesgo de padecer problemas cognitivos y de aprendizaje, retraso en el lenguaje o dificultades en las habilidades de autonomía personal. Grandes prematuros Se considera prematuros y de bajo peso a los bebés que nacen antes de las 37 semanas de edad gestacional y con menos de 2.500 gramos de peso. En estas condiciones las complicaciones y riesgos para los recién nacidos empiezan y van aumentando cuanto mayor es la prematuridad. A los neonatólogos- -los especialistas en recién nacidos- no sólo les preocupa que haya más bebés nacidos antes de tiempo, sino que el incremento sea mayor en los grandes prematuros, esos seres diminutos de menos de 1.500 gramos. La evolución en cada niño es diferente. Cuentan los gramos y, sobre todo, cada día de más que han permanecido dentro del útero materno. Aunque en los grandes inmaduros es donde se concentra el peligro de sufrir las lesiones más graves: el 10 sufrirá parálisis cerebral, el 3 quedará sordo y el 6 de los menores de 1.000 gramos padecerá Un bebé prematuro, en la unidad de cuidados intensivos de La Paz GONZALO CRUZ El límite entre el milagro y lo científicamente posible La franja que separa lo científicamente posible del milagro se conoce como límite de viabilidad. Ese límite está hoy en los 500 gramos de peso y las 24 semanas de gestación. Por debajo de esas cifras la mortalidad roza casi el cien por cien y en el improbable caso de sobrevivir, las secuelas son del todo previsibles: lesiones cerebrales, trastornos sensoriales, del desarrollo motor... El caso récord de un niño que sobrevivió pese a tener sólo 297 gramos de peso, es algo más que excepcional. A partir de cinco meses de crecimiento en el útero materno, las posibilidades de salir adelante han aumentado en la última década. Dos avances médicos han contribuido especialmente a aumentar las tasas de supervivencia: los surfactantes pulmonares, un fármaco que combate una grave enfermedad respiratoria en el recién nacido, y los corticoides prenatales, capaces de acelerar la maduración general del niño si hay amenaza de parto. Pero los médicos también hemos aprendido a cuidar mejor a los niños con técnicas menos agresivas asegura Jesús Pérez Rodríguez, jefe de la Sección de Neonatología del Hospital La Paz, una de las unidades de referencia en España para el tratamiento de prematuros. Uno de los desafíos de los cuidados de los prematuros es conocer por qué un niño con el mismo peso y tiempo de gestación que otro puede padecer secuelas graves y el otro salir indemne.