Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
62 Espectáculos VIERNES 2 12 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO BANDA SONORA Elizabethtown Varios autores JESÚS LILLO Enamorado del pop, rockero antes que fraile, Cameron Crowe suele reservar a las canciones un papel coprotagonista en sus películas. Además de dirigir un pequeño sello discográfico que edita exclusivas piezas de vinilo de diez pulgadas Duk Koo Kim de Mark Kozelek, y Murderer de Low, son sus primeras y cotizadas referencias) el realizador norteamericano ha confiado en la carga emocional del rock para acentuar la dramaturgia de sus producciones, desde Singles relato de ambientación grunge en el que incluyó a buena parte de las bandas que en 1992 circulaban por Seattle, a Vanilla Sky cinta que quiso ilustrar con una heterodoxa muestra de viejos y nuevos talentos, de Radiohead a Paul McCartney, pasando por Sigur Rós o Bob Dylan. Más que ponerle música a sus películas, Cameron Crowe ejerce de pinchadiscos en sesiones de pop ilustradas con enormes tiras de celuloide. En Elizabethtown (Sony) el director vuelve a programar una noche temática, en este caso dedicada al género conocido como americana, por la que fluyen- -acústicos y campestres- -Tom Petty, Ryan Adams, Patty Saw 2 Con los sesos en la mano Estados Unidos, 93 m. Director: Darren Lynn Bausmann Intérpretes: Donnie Wahlberg, Shawnee Smith, Tobin Bell JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Griffin, My Morning Jacket y alguna rareza, como un Elton John de 1970 y, por supuesto, su omnipresente esposa, Nancy Wilson D emasiada tentación para dejarla pasar por alto. La primera Saw una sorpresa plena de imaginación y frescura, tenía un don poco habitual en esta clase de historias: era cruenta y terrible sin llegar a caer en la casquería más exacerbada. La segunda no se ha librado de ello. Es una vuelta de tuerca más en todo: en imaginación, en números de crueldad y también en el intríngulis con la sorpresa final. En suma, otro derroche de habilidad en el guión, pero esta vez lo han manchado todo, de vísceras, de sangre y de brutalidad. En esta ocasión los implicados son un grupo de ocho, con historias comunes, entrelazadas entre sí y con peligro latente en cada mirada y en cada gesto, con finales terroríficos individuales y en grupo, sin un alivio para el de la butaca que, sin duda, lo va a pasar fatal, que es de lo que se trata. Aunque probablemente sea justificado, ese ir más allá en la violencia da un tono bajo a la idea que, de cualquier forma, es apreciable. Aquí entra en juego directamente el villano y lo hace con su mala leche y astucia habitual. Se ha tardado muy poco en realizar esta segunda parte, lo que da que pensar que los taradísimos creadores (el director- guionista y el guionista- actor) de la primera ya tenían en su cerebelo deforme pero brillante esta segunda versión. Se van a encontrar los mismos agobios, desesperación y turbulencia. Quizás algunos giros menores, pero igualmente la acción es trepidante y brutal. También hay cabos sueltos, insuficientemente explicados y bastante mal contados, probablemente por la rapidez a la hora de elaborar una historia tan truculenta, de estos relatos que has de visionar dos o tres veces (algo que no deja de ser un fallo de narración) para poder coordinar toda la trama, lo que, al fin y al cabo, es un arma de doble filo, pues te lía, pero igualmente te obliga a estar atento con todos los sentidos, vaya a que te birlen alguno. Así que mejor que les pille preparados, no se vayan a encontrar a la salida del cine con que se les han desparramado las tripas en plena filmación, les han reventado los oídos o, peor, igual se encuentran con los sesos en la mano, porque de ésta, ya se lo digo yo, no van a salir indemnes...