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ABC VIERNES 2 12 2005 47 El abogado del Estado apoya que los homosexuales casados adopten niños Seropositivo desde hace 18 años, Carlos, nombre ficticio, encara la vida como una lucha constante por su supervivencia. Insiste en que los enfermos de sida no son bichos raros La gente es tolerante mientras no te acerques demasiado TEXTO: JORGE SÁINZ AP Asia exige terapias baratas R. BARROSO. E. ESPECIAL DEVENGERE (INDIA) En un país como la India, con 5,1 millones de personas enfermas de sida, y donde tan sólo entre un 4 y un 9 de los afectados recibe tratamiento antirretroviral, la decisión de la OMC que supone el fin de la producción y exportación de medicamentos genéricos ha sido recibida con desesperanza. Los precios de algunos fármacos podrían incrementarse entre quince y veinte veces más debido al pago de royalties señala Diego Postigo, de la ONG Ayuda en Acción. Muchos pacientes verían cómo los 140 euros que cuesta su terapia pasarían a convertirse en 2.800 euros, un coste que compromete el futuro de la lucha contra el sida en un país que ostenta el segundo puesto en el ranking mundial, sólo superado por Suráfrica. India es uno de los productores más importantes de fármacos antirretrovirales de bajo coste. La política global sobre comercio de genéricos afectará también a Oriente Próximo, Iberoamérica y África. La nueva normativa, según las ONG, impedirá que los países en vías de desarrollo puedan tener acceso a los avances contra el sida. Miles de familias se enfrentan en la India al sida con escasas posibilidades. No tienen acceso a las medicinas básicas, pero además carecen de recursos para procurarse alimentación adecuada. Me dijeron que comer bien era tan importante como la medicación indica Mamjamma, una viuda que lucha por alimentar de la manera adecuada a su hijo, en tratamiento con antirretrovirales. Intento darle alimentos nutritivos, y no sólo arroz. Pero tengo dos hijos más y me siento culpable. Estoy adelgazando porque todo se lo doy a ellos. Soy madre y son lo primero explica. En Devengere, a más de 8.000 kilómetros de España, los responsables de Ayuda en Acción en India prosiguen su trabajo y piden al Gobierno español que destine recursos concretos de la ayuda oficial al desarrollo para programas de lucha contra el sida en los países más afectados. MADRID. Carlos convive con anticuerpos del virus del sida desde hace dieciocho años. Su mujer también está infectada y ambos tienen dos hijos, concebidos después de saber que habían sido contagiados, que han nacido sin el VIH. Es el signo de los nuevos tiempos y la evidencia de los avances en el tratamiento de esta enfermedad, que muchos definen ya como crónica. Lo que no cambia es la falta de tolerancia y comprensión de mucha gente dice nuestro protagonista real, pero de nombre ficticio. La historia de Carlos es el espejo de un pasado que ha cobrado para un amplio grupo de personas facturas demasiado caras. La droga trenzó de curvas el camino recto que se presupone para toda vida y de la noche a la mañana se levantó en un hospital, después de un mal viaje con una analítica que daba positivo a la prueba del VIH. Fui incapaz de afrontarlo y, lejos de intentar hacer borrón y cuenta nueva, me sumergí aún más en el mundo de la heroína. Era la única escapatoria posible cuenta. Sin embargo, llega un momento, no en todos los casos, en el que la lucidez ilumina las tinieblas y se toma consciencia de que hay algo más que la negación de la evidencia, de la enfermedad. Entonces, la persona reúne fuerzas, mira a la gente que tiene alrededor y empieza a hacer acopio de información sobre qué es realmente lo que está ocurriendo. orejas al lobo, ingresó en Proyecto Hombre para librar otra batalla, la de su desintoxicación. Dejar la droga es algo que no habría podido conseguir sin ayuda. En Proyecto Hombre pude compartir mis vivencias con gente como yo, exteriorizar sentimientos, sentirme, por fin, integrado en un grupo argumenta. Seis pastillas al día Ésa fue la primera de muchas victorias, porque, como dice, a la heroína hay que vencerla día a día Carlos es hoy un seropositivo que disfruta de esa relativa calidad de vida que ofrecen los nuevos tratamientos para evitar que el virus VIH se convierta en sida. Tomo tres pastillas por la mañana y otras tantas por la noche. Antes, la dosis era mayor comenta. Dice que vive bien, que sigue a rajatabla las indicaciones de su médico, que sus hábitos son sanos, que el trabajo como albañil le ayuda a seguir adelante y que su única ilusión es ver crecer a sus hijos y usar sus errores como una arma en positivo para educarles. No somos bichos raros y eso es lo que quiero que ellos y la sociedad en general entienda de una vez por todas señala vehementemente. Pero el sida mina la conciencia y hunde el ánimo: La carga es personal y tienes que aprender a sobrellevarla. No puedes luchar contra ella, porque siempre sale ganando Carlos asegura encontrarse bien, pero reconoce que la depresión sobrevuela a diario una mente que encara la vida como si fuera la dictadura de un implacable reloj de arena en el que la arena siempre encuentra un recoveco para fugarse. Es algo que no se puede explicar con palabras. Sentirte físicamente bien no es suficiente relata. Las cargas nunca vienen solas y en el caso del sida, ni siquiera el tiempo ha podido eliminar todos los prejuicios sociales que lo rodean. Mucha gente es tolerante hasta que te acercas demasiado dice. Carlos cree que no debería hacer falta vivir este mal de cerca para entenderlo. El VIH es difícil de contagiar, hace falta educación, mucha educación, e información concluye. Para los miles de Carlos que hay en España, el sida ya no es sinónimo de muerte, eso sí, piden que no se les entierre en vida. Dejar las drogas Carlos no recuerda muy bien cuándo decidió tirarse del caballo y cómo asumió que el cronómetro había empezado a descontar segundos. Poco a poco fui conociendo el sida, sus consecuencias y los tratamientos que existían explica. Carlos empezó a seguir las pautas que le indicaban los médicos para hacer frente a su mal y creyó que había llegado la hora de dar un giro de esos que llaman copernicano. Después de haberle visto demasiadas veces las Si te revelas contra el sida, siempre pierdes. La carga es personal y hay que aprender a sobrellevarla