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6 Opinión JUEVES 1 12 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ MARÍA AZNAR EX PRESIDENTE DEL GOBIERNO DEL LIMBO A BABIA E L Vaticano ha designado una Comisión Teológica Internacional para que profundice en la idea del limbo y concluya sobre la conveniencia de mantener el concepto, tan querido en la Edad Media, de un lugar abstracto, sin dolor, en el que descansan las almas de los hombres justos anteriores al cristianismo y la de los niños muertos antes del bautismo. El hecho de que, donde sea y sobre lo que sea, haya personas que apliquen el cacumen, lejos del pragmatismo que nos asfixia, para buscarle matices a las ideas es motivo para afianzar la confianza en la condición humana. Así que agradezcamos a Roma y a sus teólogos, los científicos de la fe, la búsqueda de un M. MARTÍN aparcamiento más conFERRAND creto para las almas buenas no bautizadas. Aquí y ahora, esa Comisión designada por Ratzinger puede crearnos un serio problema en el análisis político. Ya habíamos asumido, a través de la observación cotidiana, que el PP no atraviesa su mejor momento y que, salvo en alguna salida parlamentaria, Mariano Rajoy y sus próximos viven en el recuerdo de lo que fueron y, sin digerir el tránsito, no abundan en el estímulo de lo que podrían llegar a ser. Dado que, a pesar de que la moda marca laicismo anticlerical, tenemos la cultura cristiana metida hasta los huesos habíamos encontrado el limbo como un confortable lugar de espera para los herederos de José María Aznar, un balneario en el que serenar sus ánimos hasta la llegada de un Congreso en el que puedan brotar ideas y personas. La iniciativa vaticana, por razones de respeto y utilidad, nos obliga a sacar del limbo a Rajoy y sus gentes, y, dadas las prisas y las circunstancias, no se me ocurre mejor iniciativa que instalarles en Babia. Si el limbo les cuadra por su inocencia, Babia les conviene por su adecuación para quienes andan distraídos de lo fundamental, ignorantes de la realidad más próxima y temporalmente alelados por su incapacidad de reaccionar tras una derrota inesperada. Entre el limbo y Babia, precisamente, se encuentra un partido en síndrome de soledad absoluta después de haber sabido despertar la economía española y de no haberse enfrentado a la regeneración democrática que sigue pendiente. No es buena noticia para el PP la de salir del limbo, un espacio con prestigio y acogido a sagrado, para refugiarse en Babia. No la Babia geográfica en la que cazaban osos los viejos reyes de León, sino la del despiste que tan bien sintetiza el dicho al que se acoge un paisaje ideal en el que no caben las penas del pasado, pero en el que resulta imposible la ilusión del futuro. Quizás en el Congreso que esté por venir, y que por razones de estilo ya debiera haberse celebrado, el PP se sacuda los complejos y vuelva a ser la alternativa política que nos merecemos, y necesitamos, a la vista de un PSOE perdido en Cataluña y en el País Vasco y sin rumbo claro en el resto de España. LA OTAN CONTRA EL TERRORISMO ISLAMISTA El autor analiza los cambios organizativos y estratégicos que debe acometer la OTAN para adecuar su función al contexto actual. La implicación de la Alianza Atlántica- -estima- -es fundamental para poner freno al terrorismo islamista A OTAN fue creada en 1949 para salvaguardar la libertad, el patrimonio común y la civilización de las naciones occidentales. Fue erigida sobre los principios de la democracia, la libertad individual y el Estado de Derecho, y como tal es igualmente indispensable hoy en día. La Alianza fue capaz de proteger nuestra libertad de la amenaza soviética. Ahora es fundamental que nos defendamos de la amenaza del terrorismo islamista. Es cierto que la OTANse reinventóen los años noventa y quedejó su programa de la Guerra Fría y pasó a convertirse en una especie de organización exportadora de estabilidad un resultado conveniente si tenemos en cuenta los conflictos de los Balcanes. Sin embargo, los años noventa fueron una década de vacaciones estratégicas- -en la que todos celebramos la desaparición de la amenaza existencial que representaba la URSS- -y de confianza en que éramos tan poderosos que podíamos intervenir y poner fin a todo conflicto civil y étnico en la periferia de la OTAN. Pecamos de exceso de confianza: los años noventa también fueron la década en la que un nuevo enemigo se preparaba para atacarnos. El 11 de septiembre de 2001 descubrimos que no estábamos viviendo en un entorno benigno, y que nos volvía a desafiar otra amenaza mortal. No sólo porque el terrorismo se convirtió en terrorismo de masas, sino porque el terrorismo islamista tiene una clara visión que es incompatible con nuestras democracias liberales, con nues- L tra forma de vida. El 11- S significó también una revolución estratégica para la OTAN. Conceptos tradicionales como contención y disuasión ya no eran viables ante el yihadismo global; recurrir a una defensa pasiva o reactiva, como hizo la OTAN durante más de cuatro décadas, implicaba, en realidad, poner en peligro la vida de nuestros ciudadanos. Sin embargo, el tomar la ofensiva o adoptar medidas preventivas contra el terrorismo islamista no era algo que la OTAN estuviera preparada para hacer, ni siquiera después de haber activado sus disposiciones de defensa colectiva. Nunca lo había hecho; nunca lo había necesitado. Pero ha llegado el momento de cambiar. El terrorismo islamista ya ha golpeado a muchos de nosotros: EE. UU. España, Turquía, Reino Unido o Rusia, por nombrar sólo a los países miembros de la OTAN o que están vinculados a ella. La OTAN ha puesto en marcha un proceso de transformación internacional para hacer más efectiva a la organización. La cumbre de finales de 2006 abordará los cambios e ilustrará qué clase de OTAN desean sus miembros para los próximos quince años. La Alianza sigue atascada en la agenda de los años noventa. Por ello, si la OTAN quiere ser tan relevante para sus miembros como lo era en el pasado, tiene que dar un salto audaz. Ésta es mi Hoja de Ruta: -Primero, reconocer que compartimos una nueva amenaza existencial encarnada por el terrorismo islamista. Es- -Y pensar que muchos asesinados hoy por los atracadores habrán votado a Zapatero, porque el PSOE les prometía más seguridad ciudadana.