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ABC MIÉRCOLES 30 11 2005 Cultura 67 JAZZ XXIV F. del San Juan Concierto de David Murray Gwo Ka Masters. Lugar: San Juan Evangelista. Madrid. Feha: 26- 11- 05 TEATRO Sanchica, Princesa de Barataria Autora e intérprete: Ainhoa Amestoy. Dramaturgia: Ignacio Amestoy. Dirección: Pedro Víllora. Escenografía y muñecas: Andrea D Odorico. Vestuario: Cornejo. Ilum. Marta Graña. Música: Cosmonauta. Lugar: Centro Cultural de la Villa. DELICATESSEN ANTILLANA LUIS MARTÍN EL QUIJOTE EN UN BAÚL JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN F iel a su filosofía viajera, de esquiva clasificación, David Murray se ha presentado en este festival autónomo, manteniendo altísimo el pabellón de la creatividad, y dando testimonio vivo de que en el jazz todavía quedan capítulos por escribir. Episodios que informan acerca de cruces de ideas en cuya materialización se combinan, a dosis parejas, humildad y excelencia, evolución creadora y sensatez en las propuestas. Todo un puntazo la visita del grupo de este saxofonista californiano, acompañado por los Gwo Ka Masters de la isla de Guadalupe. Estos últimos son dos sólidos percusionistas escogidos entre los muchos que practican el gwo ka en la isla; un testimonio rítmico tradicional que, al contacto con la salsa y la samba, terminó dando origen al moderno zouk. El gwo ka se asienta en siete ritmos básicos que los intérpretes adornan con voces y, eventualmente, con baile. Es música circular, de músculo, que conviene no confundir con el choubal bwa de los vecinos martinicos. Y si la característica fundamental de estos estilos es su funcionalidad, la brisa festera conseguida por estos Gwo Ka Masters es tal que no puede sino convencer. David Murray fijó su mirada en ellos con ánimo investigador desde el arranque del concierto. El desafío era enorme: buscar el Atlántico negro valiéndose del jazz, un género que permite una conexión natural con las músicas suramericana, caribeña y africana. Al empeño ayudaban dos socios naturales del saxofonista: Jaribu Shahid desde el bajo, y Hamid Drake en la batería. Y también el trompetista Hugh Ragin y el guitarrista senegalés Hervé Sambe. Y la fiesta se encendió en el tramo final con la incorporación de un par de soberbios músicos adolescentes, ocupados respectivamente en el saxo alto y la trompeta. Desde Randy Weston con los gnauas marroquíes no habíamos visto nada igual. Un rumbón cimentado en tres puntos cardinales: la calentura cubana, el africanismo y la rítmica antillana. Y, en el centro de todo, David Murray, que consigue que tanta mezcla geográfica no haga aguas, como nunca hace aguas la paroxística forma que tiene de tocar el tenor. Estas ideas, tan atractivas como su resolución final, aparecieron publicadas hace un año en el disco Gwotet Sin embargo, nada es igual a la volcánica entrega en directo de la que ahora escribo. Sin duda, el concierto del año. RAÚL DOBLADO Doña Elena inauguró De Herrera a Velázquez La Infanta Doña Elena inauguró ayer en la capital hispalense la exposición De Herrera a Velázquez. El primer naturalismo de Sevilla organizada por la Fundación Focus- Abengoa y que reúne más de 60 obras del siglo XVII. La Infanta recorrió el Palacio de los Venerables (en la imagen) acompañada por los comisarios de la muestra, Alfonso E. Pérez Sánchez y Benito Navarrete; el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, entre otras personalidades El brasileño Marlos Nobre, VI premio Tomás Luis de Victoria de composición El jurado, presidido por José Antonio Abreu, destacó la originalidad de su pensamiento estético b El galardonado, más conocido fuera que en su propio país, confesó desde Brasil que espera que con este premio la música clásica sea más valorada S. GAVIÑA MADRID. Dos días ha estado reunido el jurado del VI premio Iberoamericano Tomás Luis de Victoria instituido por la Sociedad General de Autores y Editores y con una dotación de 60.000 euros, para decidir el ganador en esta edición, a la que se presentaban 57 candidatos de 17 países. La decisión, difícil según su presidente, el director de orquesta y ex ministro de Cultura de Venezuela, José Antonio Abreu, recayó finalmente en el compositor brasileño Marlos Nobre. Marlos Nobre (Recife, Pernambuco, 1939) ha sido premiado, según el acta del jurado, por su excelente trayectoria, trascendencia y proyección de su obra destacando los altos valores en el campo de la composición musical, reflejados en su catálogo así como la originalidad de su pensamiento estético Por su parte, Abreu ahondó un poco más en las cualidades del compositor brasileño. Nobre es un maestro de maravillosa trayectoria, con un original pensamiento sinfónico y una amplísima obra pedagógica También subrayó su interés por alentar los valores jóvenes, llevando muchos proyectos a todos los foros donde se disciernen el presente y el futuro Por último, calificó a Nobre, pianista, director de orquesta y compositor, que en la actualidad es presidente del Comité Nacional de Música IMC Unesco, presidente de Juventudes Musicales de Brasil y de Ediciones Música Nova de su país, como un maestro en el sentido más amplio y un ejemplo de integridad Desde Brasil, y en declaraciones a Efe, el galardonado confesó su deseo de que este premio sirva para que la música clásica sea más valorada en un país donde sólo quieren divertirse con la música bailable y popular El jurado, que desde este año no incluye a compositores para evitar cualquier sesgo estético, estuvo formado por José Antonio Echenique, Luis Remartínez, Antonio Álvarez Cañibano y Emilio Casares. n este año de buscarle las vueltas a El Quijote llama la atención por su originalidad la propuesta de Ainhoa Amestoy, que hace un guiño al juego de espejos de la novela cervantina y a su estructura de historias enredadas en otras historias para atrapar los perfiles de las mujeres que se esconden en las páginas del formidable y deleitoso mamotreto. Tras presentarse en la pasada edición del Festival de Almagro, esta iniciativa ha sido incluida en el ciclo de conferencias y representaciones El Quijote en clave de mujeres que se ha desarrollado en el Centro Cultural de la Villa. La autora e intérprete ha debido pensar que nada mejor para rendir homenaje a Cervantes que utilizar métodos cervantinos, y así, se mete en la piel de una actriz, María, la Juglaresa de Lavapiés, a la que una amiga filóloga ha ayudado a confeccionar la obra que quiere representar a partir de unos ignotos escritos de Cide Hamete Benengeli que dan cuenta de que, por iniciativa de Teresa Panza, su hija Sanchica siguió los pasos de su padre, Sancho, y Don Quijote, como testigo y participante en sus aventuras. La joven manchega de quince años realiza de esta forma un doble viaje: el exterior junto al hidalgo y su escudero, y el interior de carácter iniciático y de formación, un tránsito de la adolescencia a la edad adulta. En ese mecanismo de correspondencias que se establece, Ainhoa, es decir, la juglaresa María, es decir, Sanchica, narra las peripecias de la historia dando voz a las mujeres presentes en El Quijote por medio de una deliciosa argucia: lleva un baúl del que va sacando a esos personajes femeninos en forma de muñecas ataviadas de manera diferente hasta formar un quijotesco friso femenino y plural. Se asoman así al escenario Dulcinea, claro, y también la doncella Altisidora, la bella Quiteria condenada a casarse con el rico Camacho pero que terminó en brazos del pobre e ingenioso Basilio... Un espectáculo primoroso al que Pedro Víllora ha sabido dotar con tanta inteligencia como mimo de un fluido vuelo teatral, apoyándose en los delicados apuntes escenográficos de Andrea D Odorico. La actriz y autora realiza un espléndido trabajo multiplicándose en ese juego de espejos que se asoman a otros espejos, para convertirse en todas las mujeres del Quijote desde su propia esencia de mujer. E