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ABC MIÉRCOLES 30 11 2005 Internacional 27 El congresista republicano por California Randy Cunningham- -heroico aviador militar en la guerra de Vietnam- -se enfrenta a diez años de cárcel por dejarse mimar en exceso por contratistas del Pentágono Un top gun en apuros P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Randy Duke Cunningham forma parte de toda esa leyenda de aviadores navales tantas veces inmortalizada por Hollywood. Heroico piloto de cazas durante la guerra de Vietnam, acreedor de múltiples condecoraciones, e instructor en la peliculera escuela para Top Guns de Miramar. Tras saltar a la política en 1990 de la mano del Partido Republicano, logrando un escaño en la Cámara Baja federal por California, la distinguida biografía de Cunningham ha caído en picado esta semana al reconocer que se ha dejado mimar en exceso por contratistas del Pentágono. Durante una llorosa comparecencia ante las cámaras de televisión, el diputado republicano, de 63 años, ha dimitido de su escaño tras declararse culpable de haber recibido múltiples sobornos por parte de suministradores del Departamento de Defensa deseosos de expandir sus respectivos negocios. Conducta complicada por evasión de impuestos, que se puede llegar a transformar en una sentencia de diez años de cárcel. Tras cuatro meses de desmentidos, Cunningham ha reconocido cohechos por valor de unos dos millones de euros, con una evidente debilidad por la buena vida, el lujo y la grandiosidad. En la lista de regalitos improcedentes figuran desde un Rolls- Royce, un yate, alfombras persas, candelabros de plata, muebles históricos, fines de semana en hoteles de lujo y extravagantes fiestas familiares, como la fiesta ofrecida para celebrar la graduación universitaria de su hija. Precisamente ese afán consumista es el que ha provocado la caída de Cunningham, reelegido ocho veces para su escaño en la Cámara de Representantes y con puestos destacados en la cúpula legislativa de Estados Unidos. Hace dos años, su hogar en la zona de San Diego fue adquirido por una empresa de material militar a un precio inflado para facilitar que el congresista se pudiera mudar a una mansión muy por encima de los limitados ingresos de un militar jubilado o un miembro del Congreso federal. Una cuenta más A cambio de estas generosas y delictivas atenciones, Cunningham habría asegurado durante los últimos cinco años la buena fortuna en Washington de sus benefactores, a través de sus puestos relevantes en el Subcomité de Apropiaciones para el Departamento de Defensa y el Comité de Inteligencia. Al reconocer entre lágrimas su conducta criminal, el ex militar ha recordado: En Vietman aprendí que la verdadera medida de un hombre se centra en cómo responde a la adversidad. No puedo deshacer lo que he hecho, pero puede expiar mis culpas La corrupta saga de este top gun se suma al rosario de acusaciones fraudulentas acumuladas por altos cargos de la mayoría republicana en el Congreso Randy Duke Cunningham AP Tras cuatro meses de desmentidos, Cunningham ha reconocido cohechos por valor de unos dos millones de euros federal, y que ya han forzado la dimisión del líder en la Cámara Baja Tom DeLay. Varios congresistas se encontrarían bajo sospecha en las crecientes pesquisas desencadenadas por la compañía de lobby de Jack Abramoff, especializado en asegurar la buena voluntad de legisladores republicanos. Este panorama cada vez más turbio de cuestionable influencia privada en asuntos públicos hace temer a los conservadores un considerable revés en las elecciones legislativas previstas para el año que viene.