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18 Nacional MIÉRCOLES 30 11 2005 ABC La Plaza de España, centro neurálgico de Santa Cruz de Tenerife, amaneció ayer con este aspecto que atestigua la fuerza de los vientos DESIREÉ MARTÍN Trescientos agentes se despliegan en Tenerife para evitar incidentes tras el paso de Delta Miles de tinerfeños sin luz ni teléfono por la caída de cinco torres en Santa Cruz y La Laguna b Las conexiones de la isla por aire y mar ya se han restablecido y se han abierto al tráfico la mayoría de las carreteras. Protección Civil da por concluida la alerta PABLO ALCALÁ LAS PALMAS. Después de la tormenta, el caos. La tormenta tropical Delta esperó hasta la caída de la noche para sorprender a las más exageradas previsiones del dispositivo de Emergencias montado a propósito de su paso a más de 500 kilómetros de distancia del archipiélago canario. Siete víctimas mortales, sólo una si atendemos a la afirmación del delegado del Gobierno en Canarias, José Segura, para quien no se puede considerar a los seis inmigrantes muertos como víctimas del temporal componen el titular de una crónica que continua con el apagón completo del área urbana de la isla de Tenerife, las pérdidas de tensión en el resto de islas occidentales, y daños materiales en todos los extremos de la geografía canaria. El lunes a última hora, cuando la tormenta se desplazaba hacia el oeste, las islas occidentales comenzaron a notar los efectos de un viento de hasta 200 kilómetros, que lejos de cesar, sopló con más fuerza durante toda la noche, y hasta bien entrada la madrugada. El apagón general en La Laguna y Santa Cruz de Tenerife fue, paradójicamente, la consecuencia más visible de lo que se avecinaba. Cinco torretas fundamentales para el abastecimiento eléctrico del área metropolitana de Santa Cruz, habían sucumbido a la fuerza del viento. Nada que hacer a esas horas en las que Delta daba sus últimos y más peligrosos coletazos. Santa Cruz se quedó vacía. Sólo 300 operarios de distintos cuerpos de seguridad trataban, inútilmente de reparar algunos de los daños que el viento seguía produciendo. Carreteras cortadas, palmeras y otros Una torreta de la luz se incrustó en una vivienda de la isla de Tenerife árboles arrancados, señales de tráfico convertidas en peligrosos proyectiles... Nada que hacer en el interior oscuro de unos domicilios donde los tinerfeños oían los objetos que golpeaban sus casas. DESIREÉ MARTÍN Poder de devastación En el puerto de Santa Cruz, un remolcador sin tripulación era pasto de las olas que siguieron golpeando el litoral. Grúas volcadas en varios puntos de las islas, edificios con los cristales literalmente arrasados, tejados de grandes edificios y de viviendas unifamiliares levantados por la fuerza del aire. Sólo algunos ejemplos del poder de devastación de Delta en esta y otras islas. Con el alba se aplacó la tormenta, se recuperaron lentamente las conexiones por aire y por mar, canceladas desde primeras horas de la tarde del lunes, y comenzaron los trabajos en las carreteras. Sólo eso, los cerca de 20.000 teléfonos, 200.000 puntos sin electricidad, o la cobertura de los móviles, que dejaron de funcionar afectados por la destrucción de tres centros, seguían anoche sin reestablecerse. Todos los esfuerzos consiguieron apenas que las calles del núcleo urbano de Tenerife recuperasen la luz ayer por la noche. Sólo las calles y los servicios básicos. Esta recuperación parcial, lograda con el esfuerzo de grupos electrógenos, y desviando energía desde otros puntos de la isla, sirvió para dar cierta normalidad a la noche tinerfeña, y disuadir a los autores de