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ABC MIÉRCOLES 30 11 2005 Nacional 15 Zapatero sólo manejó dos nombres para dirigir la diplomacia española, el de Moratinos y el de Solana, responsable de la política exterior y de seguridad de la UE Ministro de Exteriores antes de salir en el BOE GONZALO LÓPEZ ALBA Moratinos, ayer, antes de reunirse la subcomisión de Exteriores del Congreso Las diferencias de Moratinos han sido especialmente claras con José Bono, algo que contribuye a lastrar la política exterior, que parece moverse en una especie de triángulo de las Bermudas formado por Moncloa, Exteriores y Defensa. En medio de los intentos del primero de recomponer las relaciones con Estados Unidos, su colega de Defensa viajó también a Washington, donde el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, le recibió más cálidamente que Condoleezza Rice a Moratinos. La polémica venta de material militar a Venezuela, auspiciada por Bono EFE MADRID. En el ecuador de la campaña del 14 de marzo de 2004, José Luis Rodríguez Zapatero filtró los nombres que había elegido para, si ganaba las elecciones, dirigir tres carteras claves en cualquier Gobierno: Miguel Sebastián iría a Economía; José Bono a Interior y Miguel Ángel Moratinos a Exteriores. Luego, tras la victoria electoral, tuvo que hacer ajustes en su propia quiniela Sebastián no se atrevió a asumir la cartera de Economía y, con ayuda de Luis Ángel Rojo, convenció a Zapatero de que, en aquel momento, era mejor opción un valor consolidado como Pedro Solbes, el último ministro de Economía de Felipe González y comisario de Asuntos Económicos en la Unión Europea. A Bono le pareció una patata caliente la cartera de Interior y convenció a Zapatero de que se la cambiara por la de Defensa. Sólo Moratinos permaneció en su casilla aunque para este Ministerio el líder socialista tenía una apuesta doble Zapatero conoció a Moratinos después de asumir el liderazgo del PSOE y, cuando decidió crear un Comité de Notables para contrarrestar la idea que se había acuñado de que carecía de un equipo solvente para gobernar, le incluyó en este sanedrín del que saldrían varios miembros de su Gobierno, como Pedro Solbes, Magdalena Álvarez, Carmen Calvo, José Bono, María Jesús Sansegundo y el propio Moratinos. Moratinos fue, junto a Bono, de los primeros en saber que serían ministros y de qué. Empezaron a ejercer como tales antes de que sus nombramientos hubieran salido en el Boletín Oficial del Estado porque a ellos dos les tocó engrasar y organizar la ejecución de la que sería la primera decisión de Zapatero como presidente del Gobierno: la retirada de Irak. Militante en tiempos difíciles El ministro de Exteriores, aunque nunca ha desarrollado una gran actividad orgánica como militante del PSOE, pidió el ingreso en el partido cuando corrían tiempos de vacas flacas después de la derrota electoral de Felipe González en 1996. En 2004 fue incluido en la candidatura electoral por Córdoba. Sus colaboradores hablan de él como un gran trabajador y una persona muy afable con el respaldo de Zapatero, ha constituido otro motivo de roce y un asunto en el que Exteriores ha sido dejado prácticamente al margen, aunque en algún momento tuvo que intervenir para tratar de maquillar la operación con una cumbre a cuatro entre Zapatero, Chávez, Uribe y Lula. Por si fuera poco, cuando Bono vendió la promesa de la presidenta de Filipinas de no aplicar la pena de muerte al español Francisco Larrañaga, Moratinos tuvo que salir a la palestra para recordar que eso ya se le había comunicado antes a él. Moratinos ganó a Solana Zapatero manejó dos nombres para Exteriores: el de Moratinos y el de Javier Solana, a la sazón- -como ahora- -responsable de la política exterior y de seguridad de la UE. Esta circunstancia ya acarreaba una dificultad para que el elegido fuera Solana, pero- -según algunas fuentes- -en su contra operaba también su declarado atlantismo cuando la primera decisión como presidente que Zapatero tenía decidido adoptar era la retirada de las tropas españolas de Irak, lo que implicaba- -inevitablemente- -enfrentarse con Estados Unidos. Además, sus relaciones, siendo cordiales, nunca han sido fluidas, especialmente desde que el secretario general del PSOE abortó personalmente la posibilidad de que el ex ministro de Felipe González fuera el candidato a la Alcaldía de Madrid y, por esta vía, pudiera cumplir su nunca abandonada vocación de regresar a la política española. Es probable, según algunas fuentes, que Solana hubiera sido finalmente el elegido si la victoria del PSOE se hubiera producido por un estrecho margen, como era el cálculo de Zapatero. El vuelco provocado por el 11- M que estableció la distancia con el PP en más de un millón de votos, otorgó a Zapatero un mayor margen de libertad frente a la vieja guardia del partido y los poderes fácticos para elegir a sus ministros, y se decantó por Moratinos, que se había labrado un gran prestigio internacional como mediador en Oriente Próximo. Bono acuerda la venta de 21 aviones españoles a Colombia y la cesión de 4 helicópteros ALEJANDRA VENGOECHEA CORRESPONSAL BOGOTÁ. El ministro de Defensa, José Bono, acordó ayer con el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, una operación comercial según la cual España venderá al país iberoamericano 12 aviones de segunda mano modelo C- 212 de transporte ligero, y nueve aeronaves nuevas, -dos C- 295 y siete CN- 235- -todas de transporte militar. Junto a ello, el Gobierno español donará 4 helicópteros del Ejército de Tierra, también de segunda mano, que podrían llegar a Bogotá en diciem- bre, una vez reparados. La operación, según subrayó ayer el ministro, irá unida a un paquete financiero para su compra en las más favorables condiciones financieras por orden de José Luis Rodríguez Zapatero, y podría ser firmada en un plazo de más o menos dos meses No obstante, Bono no dio cifras en cuanto al coste del material, si bien precisó que el interés de la operación es político y no económico porque es de solidaridad, contra el terrorismo, en favor de la paz (en Colombia) y la cooperación, que es lo que prima