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ABC MIÉRCOLES 30 11 2005 Opinión 7 plan francés de biocombustibles ahorrará el 5 por ciento de la contaminación causada por el transporte por carretera. Y si esto es así, ¿debe el agricultor seguir manteniendo esta función regeneradora sin remuneración alguna? ¿Es lógico que lo que tanto vale en términos de supervivencia de la Humanidad no sea correspondido con un precio remunerador? ¿Es racional que el que contamine pague y compre derechos de emisión, pero el que limpia el que ayuda a eliminar el problema, no sea debidamente compensado? ¿Acaso no deberían los agricultores percibir, de aquellos que emiten, la cantidad equivalente por lo que su sumidero vegetal absorbe? ¿O es que alguien cree que esos árboles, esos bosques, están ahí, en el campo, al borde de nuestras carreteras por generación espontánea y su mantenimiento no tiene coste alguno? Está abierto ahora un gran debate agrario- -cumbre de la OMC en Hong Kong- -que enfrenta, además de EE. UU. y la UE, a países en vías de desarrollo, sobre la eliminación de ciertas ayudas a la exportación e incluso sobre la propia supervivencia de la PAC y sus fundamentos, pese a que tales ayudas representan menos del 0,5 por ciento del PIB comunitario. Antes o después la presión de numerosos países hará que las ayudas actuales desparezcan, y en ese momento el número de agricultores de una mitad de nuestro territorio, que hoy sólo sobreviven gracias a la ayuda, se reducirá vaciando así grandes zonas de nuestra geografía. LA ESPUMA DE LOS DÍAS LA CONSTITUCIÓN DEGRADADA ALVIÁ, Barcelona, Caracas... Los titulares del día invitan a escribir sobre la política exterior del Gobierno socialista. Me temo que se termina pronto. Alianza sin aliados. Mediterráneo sin orillas. Europa sin fondos. América sin americanos... Conceptos vacuos que flotan fuera del espacio y el tiempo: diálogo, progreso, cooperación. Cortinas de humo. Al final, nada. La columna sigue en blanco, así que toca discutir de nuevo sobre identidades y estatutos. Los españoles siempre hablamos de lo mismo, pero es porque no nos dejan hablar de otra cosa. Nos ocurre como al desdichado cónsul inglés de Malcolm Lowry, siempre bajo el volcán: Veo que la tierra anda. Estoy BENIGNO esperando que mi casa paPENDÁS se por aquí para meterme en ella Si perdemos esta vez el tren de la historia, no podremos echar la culpa a nadie, aunque tal vez nos consuele coincidir en el furgón de cola con algún vecino remilgado. El caso es que la tramitación del Estatuto catalán entra en fase de penumbra: se negocia a tres o cuatro bandas y al menos en dos niveles, uno de ellos con y otro sin repertorio jurídico sobre la mesa. Siempre al servicio de la causa, los juristas de plantilla pelean entre sí por dejar su huella en el producto definitivo. Habrá Estatuto y nos dirán que es constitucional, aunque diga nación, arrincone al Estado y borre la solidaridad. ¿Qué es una Constitución? La mejor respuesta no procede de Ferdinand Lassalle, el teórico socialista alemán que se hacía hace tiempo esa misma pregunta. Mi generación aprendió de los maestros en el derecho público y en la ciencia política que la Constitución es una norma jurídica y no una declaración retórica de buenas intenciones. Como se dice tantas veces, es norma fundamental, ley de leyes, cúspide del ordenamiento. Por eso, si dice nación española, integrada por nacionalidades y regiones, no cabe ninguna otra nación ni política, ni cultural, ni deportiva ni de otro tipo. Es sólo un ejemplo entre muchos posibles. Pero hace años que está en marcha un proceso de degradación de la Constitución como norma suprema. Entre otros motivos, por causa del concepto multiuso de bloque de la constitucionalidad y por la equiparación excesiva de la palabra del intérprete principal (esto es, el Tribunal Constitucional) con la voluntad material del poder constituyente (la nación española, en uso de su soberanía) No se trata de una discusión erudita, sólo apta para leguleyos. Las consecuencias políticas son evidentes: ahora se pretende cambiar la Constitución sin alterar una sola coma del texto. Por eso Zapatero le da poca importancia a la reforma, imposible además- -como es notorio- -sin el acuerdo del PP. Otro salto hacia atrás. Otra vez la carta magna convertida en adorno literario, símbolo de una soberanía que se diluye. Es el momento de defender la Constitución de 1978 como expresión jurídica suprema de ese sujeto constituyente único que se llama España. C ranjos, manzanos, etcétera, o no cuidaran y protegieran los bosques de su propiedad, tales sumideros desaparecerían, agravando la situación actual. Sabemos que en Europa la biomasa absorbe entre el 7 y el 12 por ciento de las emisiones. El sumidero vegetal es, pues, de enorme consideración. Y no menciono la agricultura herbácea por considerarla neutra en cuanto a su balance de emisiones, aunque altamente positiva como productora de remolacha, girasol, cártamo, etc. que son la base de los nuevos biocombustibles, en cuyo estímulo viene atinadamente insistiendo el profesor Jesús Fernández (UPM) Suecia y España son pioneros y el Por ello éste es el momento de abrir una gran reflexión sobre esta cuestión y replantearse el debate del futuro agrario sobre dos nuevos objetivos: la remuneración de las plantaciones leñosas o permanentes y bosques por su trascendente papel como sumidero de CO 2 y la compensación de la agricultura herbácea como productora de materias primas para la fabricación de biocombustibles, es decir, como fuente de energías limpias y renovables, sustitutivas de las fósiles, que son finitas. Éstas serán las nuevas funciones de la agricultura europea del siglo XXI. Todo ello sin perjuicio de sus funciones clásicas de productora de alimentos y materias primas, garante del paisaje rural y guardián de un patrimonio cultural del que gozan todos pero que sólo cuidan y protegen menos de un millón de personas en toda España. Los agricultores que piden ayudas PAC por hacer- -o no hacer- -lo de siempre tendrían que demandar nuevas y más cuantiosas compensaciones por estas nuevas funciones fundamentales para el futuro de la Humanidad. Es otro enfoque sobre el que meditar. PALABRAS CRUZADAS ¿Los cambios en la LOE son una rectificación o un simplemente maquillaje? TRES DE CUATRO I el Partido Socialista introduce modificaciones sustanciales en tres de las cuatro críticas centrales a la LOE, no cabe hablar más que de rectificación. Y lo ha hecho. Al Partido Popular le gustaría hacer más cambios, pero debe reconocer que esto no es lo que era y que el Gobierno ha admitido nada menos que tres de las grandes reclamaciones: la elevación del mínimo de contenidos comunes en todas las comunidades autónomas, el endurecimiento de las condiciones para pasar de curso y una buena parte de las exigencias de la escuela privada concertada. Falta una, la consideración de la religión como materia evaluable. Pero ésta es, sin duda, la más discutible de todas; ni siEDURNE quiera es común a todos los críticos de URIARTE la LOE y es aquella en la que más se diferencian los objetivos y los intereses de la Iglesia y los del PP. Incluso ha habido otra rectificación de calado, el reconocimiento de que el servicio público de la educación puede ser prestado por el Estado y por la iniciativa social. Las filosofías de fondo de derecha e izquierda siguen lejanas, y las soluciones mágicas para los problemas de nuestro sistema educativo, aún más. Pero el Gobierno ha hecho un notable, incluso sorprendente, acercamiento de posiciones. RETOQUES FORZOSOS L Gobierno rectifica, pero poco. Es como intentar paliar la falta de solidez de los cimientos con una mano de pintura. Las enmiendas acordadas con IU y CC, en contra del PNV, CiU y el PP, mejoran un texto que pasa de pésimo a malo. Entre otros parches, aumenta algo la proporción de las enseñanzas comunes en toda España, y se reduce a tres el mínimo de suspensos para repetir curso. Pero no garantiza la calidad exigible, ni la libertad de elección del tipo de educación por los padres ni la necesaria cohesión entre las enseñanzas impartidas en las comunidades autónomas. En suma, leves retoques forzosos. Por emplear los términos habituales en la evaluación escoI. SÁNCHEZ lar: insuficiente. Es decir, el tradicioCÁMARA nal suspenso. Ante la presión social y la multitudinario soledad del PP, el Gobierno ha optado por la cosmética en lugar de por la cirugía. En vez de pactar con los populares la reforma de un texto rechazado por la mayoría de los ciudadanos y de las asociaciones y organizaciones educativas, se ha decidido por un conjunto de enmiendas que excluyen al principal partido de la oposición en uno de los más trascendentales asuntos de Estado. La cosmética no restablece la salud; sólo atenúa y difumina los síntomas. S E ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate