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ABC MIÉRCOLES 30 11 2005 Opinión 5 MEDITACIONES SILENCIO Y A está otra vez largando En La Caixa- -esa caja española, profesional y emprendedora en palabras de su presidente- -temen como en el campo se teme un pedrisco que Josep Montilla abra la boca para lo que sea. Cualquier discurso público del ministro de Industria es recibido con una desolación sin maticesen la entidad financieracatalana a cuenta de lasconcomitancias, analogías e identificaciones que acarrea. Porque todo parece empeorar cuando el primer secretario del PSC toma la palabra. La situación tiene difícil arreglo, pues Montilla ha emprendido la estrategia de la locuacidad imparable. Habla, habla y habla; de día, de tarde y de noche; todos los días de la semana y todas las semanas del mes. Y no calla nunca. Y cuanto más habla, más echan de menos en La Caixa la única cosa que al pronunciarla desaparece: ¡el silencio! MARCO AURELIO LEER Y PENSAR LA CUMBRE DEL COMO SEA POR EL BIEN DE LA REVOLUCIÓN DE ALBERT MINNIG Alikornio Barcelona, 2005 75 páginas 7,40 euros La guerra en guerra El obrero anarquista suizo Albert Minnig publicó en Le Réveil anarchiste de Ginebra, entre julio de 1937 y febrero de 1938, crónicas sobre su participación en la Guerra Civil, que ahora se recogen, por primera vez, traducidas al castellano. Tienen valor documental, porque vieron la luz mientras sucedían los hechos: mayor en el relato de las acciones y de la organización militares en el avance contra Huesca que en el análisis político de la crisis de intereses entre anarquistas, partidarios de la revolución, y comunistas, partidarios de renunciar a la revolución hasta que no se consiguiera la victoria. Aunque a menudo parece que Albert Minnig respondía mejor a la sugestión de la propaganda que a lo que sus propios ojos le enseñaban, lo cierto es que sus crónicas se van tiñendo de una honda e íntima desesperación: falta de munición, de comida, de aliento y de triunfos. En apenas unos meses, de su entusiasmo inicial no queda nada, y menos quedaría, como le ocurrió a George Orwell, si hubiera asistido a los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, que en estas crónicas se pueden prefigurar. FÉLIX ROMEO UERÍA emcumbrarse con la cumbre. Como si Barcelona fuera uno de los 8.000 del Himalaya. Viene siendo un 8.000 para el montañero Zapatero, la de fotos que se ha hecho en esas cimas, que ahora han resultado ser cumbres borrascosas. Las cumbres que le van bien son las de formato 18 por 24. Las cumbres fotográficas. Las cumbres de salir en la foto. Incluso en Barcelona podía haberle salido bien la cuestión. De Barcelona le vino el encumbramiento. Primero, en las primarias del partido. Cuando nadie daba un duro por él como candidato, Maragall le prestó las pelas que necesitaba. Y luego, llegado al poder tras el 14- M que (nunca debe olvidarse) siguió el 11- M, de Barcelona le vino siguiendo el apoyo. Apoyo cumbre. Apoyo de ERC. Tan cumbre, que lo encumbró en la mayoría necesaria para formar... Iba a decir que Gobierno, pero cualquier cosa es un Gobierno, Dios ANTONIO mío de mi alma. BURGOS Lo único que ha salido ganando de todo esto de Barcelona es lo que precisamente allí está en un mayor peligro: la lengua española. Se ha enriquecido, y de qué modo, la lengua coloquial, la que andando los años vendrá una nueva María Moliner a recogerla en un diccionario de usos. O en un diccionario de abusos, da lo mismo. Que si hiciéramos el Diccionario de Abusos del Español a Cargo del Gobierno iba a ser tan gordo que los centenarios tomos del Espasa iban a ser a su lado un librito de papel de fumar. Gracias a la espantá internacional y al pasemisí del comunicado final de Barcelona, hemos enriquecido bastante la palabra cumbre Cumbre, aparte de sustantivo, para designar la cima de un monte o la reunión de máximos dignatarios nacionales o internacionales para tratar asuntos de especial importancia, se usa también como adjetivo. Sobre todo, en los ambientes taurinos o flamencos: Q ¿Cómo estuvo El Fandi ayer? ¡Cumbre! ¿Cómo es el último disco de Enrique Morente? ¡Cumbre! Estar cumbre es estar sembrado, derrochar arte, abrir el compás, coronar el éxito, la cima de la perfección. Vamos, todo lo contrario de Barcelona. La cumbre de Barcelona no ha estado nada cumbre. Ha estado más bien tirando a sima, espeleología total, vamos, que yo creo que a ZP y a Moratinos hasta les han salido estalactitas y estalagmitas. Se ha enriquecido la lengua, al comprobarse que la cumbre no ha estado nada cumbre, y también hemos sabido mucho más acerca de la metodología del poder. Me daba el pálpito de que el Gobierno del Reino de España, desde que tomó el poder, actuaba por métodos como a la caraja, al ya te veré, a la que más corra, al que venga atrás que arree, al mantente mientras cobro e incluso según la metodología de acción política descubierta por la praxis de El Peña de Cai, y que es precisamente la que aplica ZP con sus socios del tripartito y la que siguen los atacantes de la opa contra Endesa: Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse En ese libro abierto que son los micrófonos cerrados, que como los locos, los niños y los poetas dicen siempre la verdad, ZP nos ha descubierto, empero, su suprema metodología en el ejercicio del poder: el método del Como Sea. Ahora nos hemos dado cuenta de que así lleva gobernando un año, como sea. Hay que retirar las tropas de Irak como sea. Hay que acabar con el Plan Hidrológico como sea. Hay que casar a los homosexuales como sea. Hay que darles a los obispos por debajo de la sotana como sea. Hay que pactar con ETA como sea. Por eso está España en ese precipicio, tan lejos de la cumbre, porque es elemento de trueque para el Como Sea. Si con barbas, San Antón; si no, la Purísima Concepción, con tal de mantenerse en el poder. Como sea. Al precio que sea. Aunque se acabe con España, pero como sea.