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66 Espectáculos MARTES 29 11 2005 ABC DANZA Giselle Música: Adolphe Adam. Adaptación coreográfica: María Giménez (sobre la original de Coralli, Perrot y Petipa) Diseño de vestuario y escenografía: Roger Salas. Diseño de iluminación: Rafael Mojas. Principales intérpretes: María Giménez, Mikel Larrabeiti, África Sobrino, Ángel Gil. Lugar: Teatro de Madrid CLÁSICA Temporada OCNE Obras de Stravinski, Knussen y Benjamin. Int. Isabelle van Keulen, violín. Orquesta Nacional de España. Dir. Ilan Volkov. Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. Fecha: 25- 11- 05 BENJAMIN EL BALLET TAMBIÉN EXISTE JULIO BRAVO ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE l ballet es una de las artes que mayor esfuerzo requiere. En España, montar uno de los títulos clásicos del repertorio y hacerlo, además, con una compañía propia creada para la ocasión no puede calificarse sino de proeza. Es lo que ha hecho María Giménez, una bailarina con muchos años de experiencia en las espaldas, y que desde hace tiempo está empeñada en demostrar que el ballet clásico tiene un lugar en nuestros escenarios. Por eso, ver el patio de butacas del teatro de Madrid lleno en una fría tarde de domingo, y encontrar en los asientos a muchos niños y niñas produce una especial satisfacción para los aficionados a la danza, y refuerza la teoría de que el público español se merece una compañía capaz de abordar con la calidad necesaria los grandes títulos del repertorio, como El lago de los cisnes Don Quijote Romeo y Julieta o Giselle Éste es precisamente el ballet elegido por María para la presentación de su compañía, que lleva un extraño y enigmático nombre: Arte 369, y para ello ha aprovechado la producción- -vestuario y decorados- -realizada hace unos años por el Ballet de Zaragoza. Giselle es, probablemente, el título que más veces se ha visto en los últimos años en Madrid. La propia María Giménez lo había bailado con su maestro, Víctor Ullate, y junto al Ballet Nacional de Cuba. María ha reforzado en esta nueva interpretación las cualidades que le han llevado a ser una de las más destacadas bailarinas de nuestro país: su seguridad, la belleza de su línea y su intensidad. E María Giménez, durante un momento del ballet Giselle EFE El cine llegará al Teatro Real a principios del próximo año S. GAVIÑA MADRID. El gerente del Teatro Real, Miguel Muñiz, ya había expuesto entre sus propósitos la intención de incorporar el cine dentro de las actividades del coliseo madrileño. Ayer volvió a confirmarlo durante la presentación a la prensa del tercer DVD que se graba en el Real- -después de Merlín y Tosca Se trata de Il barbiere di Siviglia de Rossini, estrenada la pasada temporada con un reparto encabezado por Juan Diego Flórez, María Bayo, Ruggero Raimondi y Pietro Spagnoli, con dirección musical de Gianluigi Gelmetti y escénica de Emilio Sagi. Será en estas sesiones de cine, que tendrán lugar los sábados o domingos, a precios muy populares donde también se proyecten los tres DVD que hasta el momento ha sacado al mercado el teatro, gracias a la colaboración con Opus Art, TVE, el canal franco- alemán Arte, Madiapro y el sello discográfico Decca. Muñiz situó el inicio de esta actividad a principios de 2006 sin concretar una fecha. La política de grabar algunos de los Barro moldeable María ha creado una compañía extraordinariamente joven, con bailarines entregados y animosos, y por encima de su inevitable bisoñez se vislumbra el trabajo y el esfuerzo realizados para dar forma a un ballet exigente- -especialmente en su segundo acto, que pide un cuerpo de baile femenino firme y seguro- El tiempo se encargará de afianzar ese barro que todavía se nota húmedo y moldeable, no sólo en el cuerpo de baile, sino también en los solistas: Mikel Larrabeiti (que estrenaba el papel después de que durante tres días lo hubiera bailado el magnífico artista argentino Maximiliano Guerra) se muestra todavía dubitativo como Albrecht, y Ángel Gil es un correcto Hilarión. títulos que se programan cada temporada en el Real- los de calidad más comercial -responde, según su gerente, al deseo de que permanezca lo que hacemos aquí además de permitir un acceso mayor al público, acercándole en las mejores condiciones técnicas la ópera a casa Un paso intermedio, además de las proyecciones de cine que darán comienzo el próximo año, es la apertura el próximo 1 de diciembre del Cafe del Teatro Real (entrada por la Plaza de Isabel II) donde también se podrá ver, en una pequeña sala, proyecciones de distintas óperas ya grabadas en el Real. De momento, los primeros días será experimental y se verán fragmentos Muñiz aclaró que no se podrán ver las representaciones de Luisa Miller que se estrena el jueves, por problemas de derechos de imagen En los próximos meses saldrán al mercado en DVD otras dos óperas: La traviata y Don Giovanni y están en negociaciones en estos momentos La Bohème y la zarzuela Luisa Fernanda l compositor británico George Benjamin tiene cara de niño bueno. Sonrisa inocente, gestos pulidos y educados. Está en Madrid, es fácil cruzarse con él. La Orquesta Nacional de España le ha invitado como protagonista de su segunda Carta blanca pequeño ciclo dentro de la temporada que aún se prolonga con algunos conciertos de formato camerístico, además de otras actividades como el encuentro en la Residencia de Estudiantes y la actuación del propio Benjamin, en la Filmoteca Española, ilustrando desde el piano el Nosferatu de Murnau. Aún más: la publicación de un libro plagado de inteligentes y muy atractivas opiniones acerca de la música y la composición actual. Merece la pena conocer a Benjamin. Verle de cerca. Haber escuchado, en primer lugar, su improvisación ante la pantalla cinematográfica para comprender hasta qué punto la suya es una música refinada, exquisita, capaz de envolver la realidad en meras sugerencias, lejanas evocaciones, ligeros apuntes entre los que la figuración se desvanece en una atmósfera que no pierde un ápice de expresividad. La posterior audición de Ringed by the Flat Horizon ya en el concierto del viernes de la One, añadió la sorpresa del trabajo meticuloso, de los timbres engarzados con homogénea naturalidad, de un paisajismo de nítidos contornos y veladas imágenes, digno de quien fuera alumno mimado de Messiaen. Fue éste un concierto programado con inteligencia, franqueado en sus extremos por Stravinski, todavía un necesario y maravilloso antídoto y completado con el Concierto para violín de Oliver Knussen. Mucho debió el embaucador lirismo y la rotunda factura instrumental de esta partitura a la actuación inmaculada de Isabelle van Keulen, tan cercana al oído que quiere abandonarse y tan lejana a la sonoridad químicamente pura que proponen los nuevos geniecillos del violín que por el mundo habitan. También a la dedicación de la Orquesta Nacional y el director Ilan Volkov que se centraron en la música de Knussen y Benjamin para dar lo mejor de sí mismos. Con otra traza se escucharon los Cuatro estudios para orquesta de Stravinski, pues, pese a la sintética desnudez de la interpretación, dejó en el aire algún tropezoncillo instrumental que luego, en Petruchka se transformó en una versión con muy poco que elogiar. Cara y cruz. E