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24 MARTES 29 11 2005 ABC Internacional Rodríguez Zapatero y Moratinos conversaban ayer con gesto preocupado durante la sesión plenaria de la Cumbre Euromediterránea POOL CUMBRE EUROMEDITERRÁNEA Fracaso de la reunión de Barcelona pese al acuerdo de mínimos sobre terrorismo La falta de entendimiento con los países árabes impidió elaborar una declaración conjunta b José Luis Rodríguez Zapatero considera que es un hecho sin precedentes que se haya podido adoptar un Código de Conducta contra el Terrorismo LUIS AYLLÓN JUAN CIERCO BARCELONA. A José Luis Rodríguez Zapatero le parece que lo conseguido en la Cumbre Euromediterránea de Barcelona es un hecho sin precedentes sobre todo por lo que se refiere a la adopción de un Código de Conducta Antiterrorista al que dieron su visto bueno árabes e israelíes. Teniendo en cuenta el ambiente de pesimismo con que se cerró la jornada del domingo, el jefe del Ejecutivo tiene alguna razón para sentirse satisfecho. Ante la amenaza de ruina, al menos ha salvado los muebles, pero en muy mal estado. Otra cosa es que en el mencionado texto haya un buen número de pronun- ciamientos que cualquiera puede asumir porque comprometen a nada; que quienes han estado en Barcelona no son, en su inmensa mayoría, los máximos gobernantes árabes; y que habrá que comprobar la fuerza que, en la práctica, tendrán esas medidas sobre todo en los países de la ribera Sur, donde la percepción sobre el terrorismo es, en muchos casos, bastante diferente a la de los europeos. Tanto es así que no se pudo alcanzar un acuerdo para suscribir un documento político- -lo que quería ser una visión conjunta de los socios euromediterráneos- -y se optó por la fórmula de una declaración de la Presidencia británica. Remitirse a Naciones Unidas En ese texto se obvia cualquier referencia al pretendido derecho a la lucha armada por parte de los movimientos de liberación y autodeterminación, o de resistencia a la ocupación extranjera, como pretendían bastantes países árabes. Ante la imposibilidad de llegar a una definición sobre qué es terrorismo, los reunidos acabaron por remitirse a los trabajos de la 60 Asamblea General de las Naciones Unidas, donde la cuestión conceptual tiene el mismo grado de dificultad. Con ese despeje, Tony Blair también se mostró contento por la fórmula adoptada, restó importancia a la cuestión de la definición del terrorismo y destacó el espíritu de lo acordado. El primer ministro británico subrayó el hecho de que, aunque haya habido diferencias, todos los participantes hicieron una declaración contundente en la que se condena el terrorismo en cualquier lugar en que se practique, sin ningún tipo de calificativo, y se rechaza que se asocie con esa lacra a cualquier religión o cultura. Para el Gobierno español, acuciado por la necesidad de conseguir algún tipo de acuerdo con el que paliar la masi- va ausencia de los máximos líderes árabes, dar a luz un Código de Conducta Antiterrorista era cuestión de vida o muerte, y a ello se aplicaron en las últimas horas todos los responsables del Ejecutivo, superando la pereza del Reino Unido, en el que residía el principio de iniciativa, carente de entusiasmo y dispuesto a arrojar la toalla. Cooperación voluntaria Las largas negociaciones con árabes e israelíes, en las que estuvo involucrado especialmente el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, sacaron del Código de Conducta el elemento más conflictivo, que, finalmente, no llegó a estar ni siquiera en la declaración de la Presidencia británica, porque los propios árabes lo retiraron. Después de todo, algunos temen que una referencia al Derecho de Autodeterminación se vuelva contra ellos, como podría ocurrirle a Marruecos con el Sahara.