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ABC LUNES 28 11 2005 55 Jackson Browne publica Solo acoustic vol 1 su nuevo álbum, grabado en directo Luisa Miller de Verdi, regresa a Madrid tras 118 años de ausencia, dirigida por Jesús López Cobos EDUARDO SUBIRATS Filósofo España es intelectualmente mediocre BERLÍN. -Cuando regresó a España para la transición, ¿imaginó el país que hoy sale en el periódico? -La transición se hizo bajo ostensibles límites: políticos, sociales, intelectuales, porque la educación media del español es baja, la universidad es insuficiente, las tradiciones intelectuales liberales, precarias. Estas limitaciones, aunque se justifiquen, han generado una transformación cultural con problemas. -En Intransiciones vio un optimismo superficial y formación precaria en la izquierda intelectual española. -El medio académico era y es disfuncional y poco competitivo, lo que no ayuda a crear una conciencia crítica. Además, el nucleo intelectual que existía y abanderaba la transición fue desplazado por el corporativismo de los partidos. Protagonistas del proceso de cambio en España han sido los medios y, en general, éstos crean casi sólo basura y estupidización masiva. -Viéndose postergado en Barcelona a causa de Lukács no tardó en tomar de nuevo el avión. -Una de las características de la cultura española es su poca tolerancia a quien piense diferente a una media académica, que es técnicamente mediocre en cualquier rama intelectual. -Vio una intelectualidad acomodaticia hasta comprometer su rigor. -Dice mucho que, cien años después de una obra intelectualmente enclenque, Unamuno siga siendo el santo definidor del carácter español, y Ortega la máxima expresión de la modernidad. Todo pensamiento incapaz de rebasar esos techos no aporta nada en el siglo XXI. La vida intelectual española es un desastre, no debate, no puede competir, ni aportar nada. El nivel de discusión de Brasil o México es mucho más interesante y creador: desde computer art a la filosofía analítica. Así que te espetan: Usted es demasiado inteligente, lárguese ¿El que inventen otros es un altanero no- saber? -Tiene que ver con la tradición antiintelectual y te acaban exiliando. ¿Qué se puede esperar de un país que tiene a sus mejores intelectuales jóvenes en las universidades de EE. UU. y no los recuperará? -Usted buscó las claves en Insuficiencias de la Ilustración ¿o ahora de la Transición? -Que la movida se considere históricamente la expresión de las libertades y la vitalidad espiritual española, da que pensar. Nadie sostendrá que su producción literaria, filosófica, crítica y hasta fílmica se caracterice por una responsabilidad intelectual o consistencia filosófica alguna. La tarea de la inteligentsia era la revisión crítica de la historia política e intelectual, filosófica o lingüís- Filósofo del marxismo, recupera a Blanco White en Crítica y exilio y en el Cervantes de Berlín ha execrado la tolerancia europea de la que se refugia en la Universidad de Nueva York TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL Subirats, durante la entrevista con ABC en Berlín tica y, en lo fundamental, está por realizar. -Lo que se está revisando es la idea de Estado. -Cada vez que aterrizo en España, hoy como hace 20 años, sólo se discute de un tema: los nacionalismos. No puede haber cosa más aburrida. Es infame que una nación pase 30 años discutiendo solamente los problemas de su identidad nacional, ya sea desde el nacional- catolicismo como desde los nacionalismos de izquierda. Es un país que no ha encarado y discutido los grandes dilemas que en ese tiempo han venido afectando al mundo: económicos, migratorios, militares y ecológicos. ¿Recurrir al pasado es evasión del futuro? -No se puede planear el futuro sin revisar el pasado, es ley. Pero se puede revisar mejor, o limitarlo a términos ridículos: si se deben o no abrir las fosas o, en PATRICIA SEVILLA CIORDIA cambio, revisar las corrientes de pensamiento que nos han traído aquí o definen la espiritualidad de Cervantes, si es la escolástica, el Zohar o la inquisición y su liquidación de una España pluricultural. Son problemas a debatir, aunque algunos muy sofisticados filosóficamente, no para debatirlos en el bar o en medios de masas: como concordar si España se define en el presupuesto exclusivo de 1492 o su trasfondo cultural puede ser más amplio. -La España plural tiene gran actualidad. -Plurales eran Maimónides, Raimond Llull, Cervantes o Santa Teresa. Los nacionalismos, sea español o catalán o vasco, serán respetables como opción, pero, desde el punto de vista intelectual, son de una grosería inaceptable. Un catalanista de espada en alto no puede ignorar que Llull, su mayor figura, es impensable sin la cultura árabe. Y Espríu, tal vez el mayor poeta español del XX, es precisamente el más abierto a todas las culturas. Ahora dígame de qué identidad estamos hablando. Es preciso romper con esa cháchara ridícula, sea de una derecha casi siempre ignorante, sea de una izquierda oportunista para asegurar sus pequeños planes de poder. -Su España desmemoriada iba más allá de quien perdió la guerra. -Quien ganó o perdió es hoy muy secundario y ningún bando de entonces tiene actualidad presente. A mí me interesa saber por qué hemos eliminado a nuestros pensadores reformadores, como Blanco White, o ignoramos que uno de los más influyentes místicos de la modernidad es Ibn Arabí, que Santa Teresa no es concebible sin él; o saber qué hacer con nuestra tradición árabe, con la espiritualidad judía, que ha tenido un papel central en la configuración del mundo español: Cervantes no se puede comprender sin el Zohar ¿Es deshonestidad intelectual? -Los intelectuales españoles tienen miedo del debate, de romper la cáscara de huevo en la que han sido creados. Ahora premian en Madrid a Baudrillard, cuando todo su discurso está ya desmontado. Pero mire, sí hay cosas de Ortega vigentes: su denuncia de una maldita tradición de selección de los peores; piense en quién está arriba en cada caso y verá que es así. ¿No iba a ser ésta la mejor generación? -No veo una generación crítica, responsable y curiosa, sino culturalmente muy frágil y no tiene que ver con los políticos: no hay revistas culturales independientes y sí una industria cultural con unos márgenes muy estrechos limitados a la novela de éxito. No existen cauces para que nadie se lance a pensar o innovar. En Berlín participé en un cabaret literario con unos amigos, en Barcelona no tendría dónde. -En El final de las vanguardias y La cultura como espectáculo observó una pérdida de autonomía del arte, en pro de una utilidad o de una política, luego del mero espectáculo: ¿El espectáculo político lleva a la política- espectáculo? -Las condiciones de producción del espectáculo son el enemigo número uno del intelectual. Lo reducen a negocio, diseño, banalidad. El simulacro es el fin del arte y hoy el artista, el intelectual y el político prefieren ser fabricantes de eslóganes. -El eslogan del día es la tolerancia, ¿un simulacro tranquilizador? -Cuando los políticos usan esa palabra, la vacían. En un mundo con 800 millones de hambrientos, que cruzan continentes para comer, hablar de tolerancia en un salón es repugnante.