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24 LUNES 28 11 2005 ABC Internacional Moratinos, Zapatero y Blair, durante la sesión de trabajo celebrada ayer por la tarde en el Centro de Convenciones de Barcelona ELENA CARRERAS CUMBRE EUROMEDITERRÁNEA Decepción en el Gobierno, que se declara dispuesto a asumir el fracaso por la ausencia de los líderes árabes Zapatero pide que se espere al final de la cita para hacer balance regímenes árabes por el virus del ausente y por su falta de compromiso en la democratización y en la lucha contra el terrorismo JUAN CIERCO LUIS AYLLÓN BARCELONA. Portavoces oficiosos del Gobierno de España y de la UE no sabían con qué palabra quedarse en los corrillos habituales de estas cumbres, pero las manejaban conscientes de la realidad. Malestar y decepción eran las más comunes, pero se resistían a hablar de fracaso. La ausencia de los jefes de Estado de los países de la orilla sur del Mediterráneo en la cumbre (salvo el palestino, Mahmud Abbas, el único sin Estado) no ha sentado nada bien en la Ciudad Condal, pero tampoco en Madrid o Bruselas. Ni ha sido bien encajada la dificultad para lograr acuerdos. La apuesta de la UE había sido a caballo ganador. La cita se había organizado con la intención de convocar a los jefes de Estado y de Gobierno que no estuvieron presentes hace diez años, b Europa pasará factura a los cuando se lanzó el proceso. Entonces, los representantes mediterráneos fueron sus ministros de Exteriores. El golpe ha sido más duro de lo esperado. Fuentes gubernamentales españolas señalaron su decepción por la floja respuesta de los países árabes: Han perdido una oportunidad histórica de demostrar que apuestan por las reformas democráticas y por la lucha conjunta contra el terrorismo Además, aseguraron que el Ejecutivo asumiría el fracaso, en caso de producirse. Pese a no querer entrar de lleno en la cuestión, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no tuvo más remedio que hacerse eco, durante la rueda de prensa de ayer en Palma de Mallorca junto al primer ministro de Turquía, Recep Tayip Erdogan, de la ausencia de los líderes árabes. para hacer balance y que no haya prejuicios antes de que comience. En el Gobierno ha causado especial extrañeza la ausencia del presidente de la República Árabe de Egipto, Hosni Mubarak, que coordina al grupo árabe y se había comprometido a asistir. De hecho, en la entrevista con el rais egipcio publicada ayer por ABC, Mubarak dejaba bien clara su apuesta a todo riesgo por el proceso de Barcelona. Los egipcios no quieren que se incluya en un documento oficial la facilidad de movimientos sin trabas de las ONG por su territorio. Junto con Túnez, El Cairo pone pegas además a cuestiones relacionadas con lo que se ha dado en llamar la gobernanza y que tiene que ver con los derechos humanos. Tampoco parece que se haya comprendido la ausencia del presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, pese a la excusa de una enfermedad que en algunos círculos se estima podría ser política Otras fuentes gubernamentales aseguraron haber comprobado que Buteflika se encuentra en París. Esas mismas fuentes, que quisieron rebajar el grado de fracaso- lo importante es que la cumbre se celebre justificaron la actitud de los líderes árabes por la muy difícil situación interna en muchos de los países afectados por el virus del ausente Sea como fuere, España seguirá tirando del carro mediterráneo indicaron fuentes diplomáticas españolas. En cualquier caso, tras la poco brillante Cumbre Iberoamericana celebrada en octubre en Salamanca, esta cita de Barcelona, la otra gran apuesta del Gobierno en política exterior, pasará con bastante más pena que gloria. Medidas antiterroristas Como gran logro, se destacaba ayer en la Ciudad Condal la creación del espacio de justicia, libertad y seguridad y se señalaba que, independientemente de si se aprueba el Código de Conducta Antiterrorista, ya hay un acuerdo para la aplicación de medidas específicas: intercambio de información y operaciones conjuntas, entre otras. Argelia y Siria han puesto, durante los debates entre los segundos espadas, muchos problemas para cerrar un acuerdo sobre el Código de Conducta Antiterrorista, por las dificultades para definir qué es terrorismo. Algunos países árabes no están por la labor de incluir a aquellos que luchan contra la ocupación extranjera de sus territorios (y mencionan ahí los casos de los israelíes en los Territorios Palestinos y de los aliados en Irak) en el mismo saco que los terroristas de Al Qaida. Por una u otra razón Zapatero mostró su respeto por los jefes de Estado o de Gobierno que por una u otra razón no han podido acudir a Barcelona y señaló que, en cualquier caso, todos sus Gobiernos están representados. El jefe del Ejecutivo pidió que se espere a que concluya la cita Han perdido una oportunidad histórica de demostrar que apuestan por las reformas democráticas