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4 Opinión LUNES 28 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil TERROR GUADIANA OS Grapo aseguran, en documentos internos, que han conseguido reorganizarse y amenazan con volver a cometer atentados. La banda terrorista de ultraizquierda aparece de nuevo, como un guadiana, después de que en sendos golpes policiales, llevados a cabo en Francia en 2000 y 2002, se detuviera a sus máximos dirigentes, entre ellos Manuel Pérez Martínez, Camarada Arenas y Fernando Silva Sande. Los informes policiales constatan que en estos años la banda no ha cesado de captar nuevos militantes en organizaciones radicales de izquierda y que sigue considerando imprescindible la lucha armada Pese a las desavenencias de su núcleo dirigente y a la supuesta marginalidad de sus activistas no se debe minusvalorar la potencial amenza y peligrosidad de un grupo criminal con decenas de asesinatos a sus espaldas. L LA CONFUSIÓN DE LAS CIVILIZACIONES ON la complicidad poco entusiasta del secretario general de las Naciones Unidas, que al final no ha considerado necesario asistir personalmente, el presidente del Gobierno ha tenido ya en Calviá su particular ceremonia de presentación en sociedad de su providencial eslogan, conocido como Alianza de Civilizaciones Rodríguez Zapatero sigue empeñado en convencernos de que no tiene mejor receta para aplicar a cualquier problema que se presente que la magia de las palabras altisonantes. Aunque este fin de semana tenía su particular momento estelar para explicar de una vez por todas de qué se trata en realidad ese ambicioso proyecto, ha vuelto a contestar con la jerigonza habitual, vacía y sin sentido. Por ejemplo, ¿qué puede tener en común Rodríguez Zapatero, que como una de sus primeras medidas de gobierno quiso aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, con un personaje como el ex presidente iraní Mohamed Jatamí, que representa a un país donde a una persona se le puede llegar a ahorcar por el hecho de ser homosexual? Forzosamente, ambos deberían estar en desacuerdo. Pero Zapatero es de los que creen que no son la lógica y la razón los principios que deben utilizarse para resolver los problemas, sino el particular bálsamo de Fierabrás de las palabras cuyo único efecto benéfico es la eufonía, que suenan bien. De la reunión de Calviá del grupo de alto nivel sólo han salido nubes de ideas difusas y, entre otras iniciativas, la propuesta de que se sumen a las discusiones otras personalidades emblemáticas que hasta ahora no estaban incluidas en el proyecto. Los reunidos no han pensado tanto en académicos o grandes pensadores, que tal vez tengan ideas concretas que aportar, sino que se ha mencionado expresamente a deportistas y personajes populares. Es más, para colmo de adversidades, la reunión con la que se ha querido ensalzar esta ocurrencia con pretensiones universales del presidente del Gobierno ha servido, en parte, para interferir en la Cumbre Euromediterránea de Barcelona, de la que- -dicho sea de paso- -la diplomacia española ha vuelto a salir trasquilada, porque a última hora no ha querido asistir casi ninguno de los líderes de la C orilla sur del Mare Nostrum, en contra de lo que esperaba el ministro Miguel Ángel Moratinos. Las ausencias han sido clamorosas, pues sólo ha acudido a la cita el palestino Mahmud Abbas, dirigente de un pueblo que aún no tiene Estado. No se entiende, pues, que el propio Ejecutivo español desvíe el foco de atención y contraprograme la cita barcelonesa. La maniobra ni siquiera es entendible, a no ser que la coincidencia sólo busque dar algo de porte a su idea estrella. En el terreno de las comparaciones, tampoco se comprende que para no ensombrecer el grupo de Calviá, el Ejecutivo socialista hiciese desaparecer el Foro Formentor, al que sí acudían las personalidades del mundo árabe y que ofrecía conclusiones interesantes. Porque, además, nada más aterrizar en la Ciudad Condal, Zapatero pudo comprobar que todo aquello de lo que había estado hablando horas antes en Baleares no sirve prácticamente para nada a la hora de resolver problemas concretos. En cuanto se pone sobre la mesa una discusión específica, la Alianza de Civilizaciones es de muy poca ayuda, porque todo el mundo saca sus verdaderos argumentos, empezando por sus intereses nacionales. Anoche, los delegados estaban atascados en la definición de terrorismo, que es algo sobre lo que en estos tiempos todos los socios políticos deberían estar claramente de acuerdo. Será difícil evitar la palabra fracaso como balance final, y principal, de esta Cumbre. Parece que este fórum euromediterráneo ya nació en su día con inspiraciones no muy diferentes de las que iluminan hoy la Alianza de Civilizaciones porque diez años después de la apertura del llamado Proceso de Barcelona, lo que ahora vemos es todo lo que dan de sí el pragmatismo y la complacencia incondicional con los gobiernos que no comparten con nosotros los principios democráticos más esenciales: nada o prácticamente nada. Dentro de una década, tal vez alguien intentará conmemorar el aniversario de esta Alianza de Civilizaciones y si para entonces no se ha pasado de la verborrea vana, obtendrá sin duda idéntico resultado al que vemos hoy. Como diría el mismo Rodríguez Zapatero: una positiva ausencia de realizaciones concretas José Bono IGNACIO GIL FIESTA EN CARACAS C IZQUIERDA NO NACIONALISTA ASI obsesionado en estropear más las relaciones con EE. UU. el Ejecutivo ha enviado al ministro de Defensa a Venezuela para que participe en los fastos y demás alborozos preparados para la firma de la venta de material militar al Gobierno de Hugo Chávez. Acostumbrados a los numeritos y chusquedades que adornan al presidente venezolano, José Bono tendría que haber meditado su asistencia a un evento que, casi con seguridad, será aprovechado por el ex golpista bolivariano para dar rienda suelta al despropósito. Pero una vez allí, no estaría de más que el ministro se interesara por las expropiaciones de tierras que el régimen chavista está efectuando a inmigrantes canarios, y que han motivado una queja del Gobierno autonómico del archipiélago. Pero será difícil que Bono se atreva a estropear la fiesta antiyanqui que se prepara en Caracas. L A deriva nacionalista del socialismo español resulta difícil de justificar desde el punto de vista de los postulados ideológicos de la izquierda. En el caso concreto de Cataluña, supone además una incongruencia con el modo de pensar y de sentir de una parte muy sustancial de sus afiliados y votantes. Secuestrado por una elite de condición burguesa y catalanista, el PSC ha perdido sus señas de identidad a cambio de alcanzar un precario poder autonómico, con la exigencia de ponerse a la cabeza de una operación que conduce a la quiebra del modelo constitucional vigente. No es extraño, por ello, que surjan voces discrepantes para reclamar el retorno a los orígenes, que se identifican en este caso con la izquierda que asume como propia la conjugación de los principios de unidad y autonomía y el doble sentimiento natural de pertenencia. Las corrientes Ágora y Socialistas en Positivo, de cuyos planteamientos informa hoy ABC, conectan con un importante sector de ese electorado que se siente tan español como catalán y que desea además ver reforzadas las políticas propias de un partido de izquierdas frente a las formaciones nacionalistas de corte ideológico conservador. Si se suman estos enfoques al anuncio de un nuevo partido político promovido por la plataforma Ciutadans de Catalunya en el que participan destacados intelectuales y escritores, es fácil percibir que algo se mueve en aquella comunidad autónoma, tal vez porque mucha gente considera asfixiadas sus libertades individuales ante la hegemonía de los nacionalistas de todos los partidos. El discurso de apariencia progresista que proclama Zapatero choca contra la evidencia de su acercamiento- -algo más que coyuntural- -hacia formas anticuadas de hacer política que traen causa de algunos tópicos marchitos. Es incongruente rasgarse las vestiduras ante un supuesto nacionalismo español al tiempo que se busca sin disimulo un acercamiento hacia los nacionalismos periféricos. Es importante seguir la pista a estos movimientos de la izquierda catalana no nacionalista, que pueden suponer un obstáculo no menor en los planes de Maragall y sus socios para llevar adelante su inaceptable proyecto de Estatuto. TIEMPO PERDIDO OS convocantes de la mafiestación contra la LOE prevén nuevas medidas de protesta; el PSOE se aviene a negociar con alguna asociación del sector; los socialistas del Congreso pactan enmiendas con los nacionalistas... Confusión, en fin, del tamaño de un iceberg. Año y medio gastó el Gobierno en elaborar un proyecto que a estas alturas está en las antípodas del consenso. El Ejecutivo habría de reflexionar no sólo sobre su contenido- -inaceptable para la mayoría de la comunidad educativa- sino sobre el propio procedimiento. Resulta un contrasentido que esto ocurra en la que fue calificada como la legislatura del diálogo expresión convertida ya en un cachivache inservible. L