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ABC DOMINGO 27 11 2005 Deportes BALÓN DE ORO MAÑANA, EN PARÍS, LA FIESTA POR EL CINCUENTA ANIVERSARIO 101 LUIS SUÁREZ Balón de Oro 1960 En el 64 o en el 66 hice más méritos para ganarlo Entonces fue el ganador más joven del trofeo. Tenía 25 años y deleitaba en el Barça. Siempre podrá sentirse orgulloso de ser el único futbolista nacido en España que lo ha logrado TEXTO E. O. IGNACIO GIL a Luisito Di Stéfano siempre le echa en cara con cariño a Suárez que no fichara por el Real Madrid. Le querían los dos, el Barça y nosotros. Pero se adelantó un comerciante catalán, Tamburini. Eran varios hermanos, pero éste que yo digo se dedicaba a las telas y viajaba mucho. Pasó por La Coruña y le fichó, que lo sé yo. Aquí nos quedamos un poco dormidos. Porque sabíamos ya que era un gran jugador. Quizá por eso cada vez que venía a Madrid le silbaban mucho en el Bernabéu, no le perdonaban que hubiera fichado por el enemigo Luisito también recuerda meridianamente aquellos momentos, a pesar del paso de los años. Yo jugué el primer partido con el Deportivo contra el Barça en Las Corts. Jugué muy bien, me salió un partido perfecto. A la semana siguiente jugamos en Riazor contra el Valladolid y vino a verme Ipiña, que era el secretario técnico del Real Madrid. Todo me salió mal, no dí una a derechas. Con los años me enteré de que Ipiña dijo que no era gran cosa y, por lo que había visto ese día, lo podía decir. Entre Ortega y Lasala, los dos medios del Valladolid, no me dejaron tocarla A ambos les ilusiona el homenaje de mañana en París. Luis, que viajará hoy mismo, dice que se pondrán nostálgicos cuando vean a sus compañeros de entonces y Alfredo, que llegará mañana en el mismo avión privado que Zidane y Ronaldo, incide en que tenía que haber más españoles entre los galardonados. Gento o Del Sol eran muy buenos. Entonces lo ganó Kopa, que era francés, pero que le fichamos nosotros. Kubala también se lo mereció Sabes en qué éramos similares Luisito y yo. En que parecíamos dos apátridas. A mí en Argentina me decían que era español y aquí que era argentino. A él que si era italiano, que si era español... Ahora, afortunadamente, somos ciudadanos del mundo MADRID. Todo un especialista del Balón de Oro este gallego de La Coruña (2- V- 35) que se hizo hombre en Barcelona y se doctoró como futbolista internacionalmente a la sombra de la Scala de Milán. Si consiguió el galardón en el 60, por delante de Puskas- -54 votos contra 37 del húngaro del Real Madrid- en otras cuatro oportunidades estuvo en los puestos de honor. Cuarto en el 59, segun- Suárez ganó en do en el 61 y el 64, tras Sivori y Law, y tercero en el 65. -Parece que a nivel internacional se le valoraba más que en España. -Ya lo ve, suele pasar. Muchas veces cuando estoy en Barcelona o el club hace actos para recordar hechos del pasado y veo que no se acuerdan de mí, me pregunto si habré jugado alguna vez allí... Pues sí, seis años y me siento muy orgulloso de ellos. Debe ser nuestra forma de ser. Pero usted lo ha vivido cerca de mí, en Italia se me conoce mucho más, tanto por la calle, como por los medios de comunicación. Pero que no se malinterpreten mis palabras. No lo digo desde el rencor, lo digo porque me extraña que no se valore una parte de la historia del club. -Cuando le dieron el Balón de oro sólo tenía 25 años. -Y no me lo esperaba. Había sido cuarto la temporada anterior, cuando lo ganó Alfredo. Y creo que en años posteriores, dos veces segundo y una tercero, había hecho más méritos, porque por lo menos había ganado más títulos con mi club. En el 64, por ejemplo, gané la Eurocopa de selecciones con España y la Liga, la Copa de Europa y la Intercontinental con el Inter. Ese año lo ganó el escocés Law, que jugaba en el Manchester United y no creo que hiciera tanto como yo esa temporada. En el 65 volvimos a ganar la Copa de Europa y la Intercontinental. En el 66, otra vez la Liga... No sé, nunca he comprendido muy bien el secreto de estas votaciones, pero bienvenido fue el que me llegó y bien orgullosos estoy de él. -Sobre todo porque desde entonces ningún otro jugador español lo ha ganado. -Hombre es un dato, pero si entonces había una gran competencia, en los úl- timos años aún hay más porque ahora también se puede votar a los jugadores suramericanos que juegan en las Ligas europeas y han llegado grandes estrellas brasileñas, argentinas... Ahí está Ronaldo, que tiene dos. Rivaldo también lo tiene. Yo creo que Raúl lo podía haber ganado algún año. Méritos ha acumulado, pero a lo mejor le ha faltado un empujón. Estos de las 1960 votaciones son muy difíciles de controlar. También le puede haber perjudicado que con la selección no se haya estado en los últimos años entre los mejores y siempre es un escaparate que cuenta. ¿Recuerda cómo le entregaron el trofeo? -Sí, casi en el anonimato. Nada que ver con lo de ahora, que se organiza una fiesta, lo televisan en directo. A mí me llamó Mercé Varela, que era el corresponsal de la revista en España y vivía en Barcelona. Me hicieron unas fotos, una entrevista y después me lo dieron en el Camp Nou en un partido, pero ni siquiera me acuerdo contra que equipo fue. Era mi penúltimo año allí, jugué el siguiente y me vine para Italia. Me vine por la lira y ya llevo más de cuarenta años. -Entonces se dijo de usted que tenía la precisión de un geómetra, la autoridad de un duque, que era el precursor de una nueva ola de futbolistas con talento, pero que siempre lo ponía al servicio del colectivo. -Eran mis condiciones. Yo jugaba como sabía, pero siempre tenía presente que formaba parte de un engranaje. Era una parte del un todo y tenía que pensar en el bien del equipo. -En la relación de ganadores, ¿echa a alguien de menos? -Es difícil. Están los jugadores que todos tenemos en la memoria. Para mí Di Stéfano tenía que haber ganado alguno más. Entonces no había otro como él. Yo siempre decía que era el 9,5. Marcaba goles como el 9 y jugaba por todo el campo como el 10 Los delanteros o los jugadores creativos, de talento, con buena técnica siempre han estado más en el escaparate y es lógico que haya mayoría entre los galardonados.