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74 Cultura DOMINGO 27 11 2005 ABC (Viene de la página anterior) Madrigal de las Altas Torres, Virgen con el Niño de la derruida iglesia templaria de San Pedro Manrique) entre medias se distribuyen, cuantitativamente por este orden, Valladolid (destacan unas columnas con los escudos del cardenal Mendoza de las claras de Tordehumos) Zamora (sobresale el San Cristóbal de Entreviñas, atípica imagen de San Cristóbal con el Niño, en una mano el bastón y media rueda de molino en la otra) León (excepcional Crucifijo del XII de la iglesia astorgana de San Bartolomé) Segovia (la mejor captura, máximo exponente de un amplio muestrario, fue la monumental talla de la Virgen, atribuida a Gil de Siloe, de San Francisco de Cuéllar) y Salamanca (presidido este apartado por el sepulcro de Juan de Vargas, de Alba de Tormes) Ahora mal, representadas en el Marés todas y cada una de las provincias de Castilla y León, a la hora del balance no salen nueve, como la realidad dicta, sino diez ¿Y esto? La décima podría llamarse la provincia del misterio, territorio de copiosa cosecha: más de medio centenar de obras, contando a la baja, figuran adscritas a los sinónimos voluntarios de una vaguedad inquietante, siendo los más frecuentes meramente para salir del paso Procede de Castilla Origen castellano aunque también figuran aclaraciones de mayor ingenio Procede de la zona palentino- vallisoletana y ni siquiera escasean circunloquios francamente despampanantes Labor leonesa con reflejos de arte francés Años cincuenta, sesenta y setenta, pero no antes de Cristo; años cincuenta, sesenta y setenta del siglo XX. ¿Qué esconden tan infumables imprecisiones? Conjuntos de varias imágenes, considerable tamaño y mucho peso sacados en época tan reciente, con grúas y camiones, ¿y no se sabe de dónde? Qué cosas. Rejería de la catedral de Valladolid, que se halla en el Metropolitan de Nueva York Lo mejor descansa en lo alto, decía, en lo alto y en Buenos Aires, la ciudad de Larreta, en la que fue su mansión, una quinta de Belgrano, obra de uno de los mejores representantes de la arquitectura academicista argentina (Ernesto Bunge) paraíso al que se acogió a partir de 1916, convertida en Museo de Arte Español un año después de su muerte (6 de julio de 1961) La quinta de Belgrano, austera por el exterior, esconde una escalinata plateresca en el vestíbulo, ornamentación de rejas y plantas al estilo andaluz, estancias renacentistas, mobiliario barroco, un oratorio con la impronta de los Siglos de Oro, artesonados de antología, una desigual colección de obras de arte, quizás la mejor biblioteca de un escritor modernista y la colección de trajes regionales, cincuenta trajes, cincuenta, que Franco regaló a Eva Duarte de Perón con motivo de su viaje de 1947. Centro de todo aquello es el retablo de Sinovas. En la versión oficial, Larreta lo habría adquirido en París y 1912, a precio considerable, al anticuario Demotte, que sería el villano de la película; sin embargo, al maleado discurrir de la tradición oral, Demotte fue, sencillamente, una pantalla, porque la compra, con omisión de los permisos preceptivos, fraguó de tejas abajo en las esquinas del disimulo- -ora por mor del alcalde, ora con la complicidad del sacristán, ora con el consentimiento del párroco- -y gracias al descontrol de la valija diplomática, puente de oro para sortear el escollo de las aduanas. En definitiva, el retablo de Santa Ana ingresó en Argentina de la mano de Larreta en 1916, acomodado en el oratorio de la referida quinta, donde en la actualidad permanece, restaurado en 1998. Los testigos cuentan que Larreta se transportaba a la gloria de don Ramiro cuando lo contemplaba. La gloria de Don Enrique Como muestra de los desmanes privados, sirva el caso de Enrique Larreta (no quiero referirme, al menos por el momento, a los estragos causados por cierta señora, esposa de uno de nuestros más grandes poetas) diplomático y escritor argentino (Buenos Aires, 1873- 1961) amigo de pintores como Ignacio Zuloaga y apasionado de España, autor de La Gloria de don y de Las dos fundaciones de Buenos Aires presa de cuyo amor fue el retablo de Santa Ana, fechado hacia 1503, de la iglesia de San Nicolás de Bari, en Sinovas, barrio o arrabal de Aranda de Duero. San Nicolás de Bari bien merece una visita. Románica la portada, defensiva la torre, del XV la nave, del XVI el ábside, clasicista el porche y de subida belleza la escalera que da acceso al coro, de técnica mudéjar y motivos góticos, la maravilla descansa en lo alto: en el artesonado, únicamente conservado en su tercera parte, cumplida exhibición de tipos y trajes de la época, pinturas relacionadas, a juicio de Juan Gabriel Abad Zapatero y José Arranz Arranz (1989) con la decoración de varios códices de la catedral de El Burgo de Osma. Artesonado, ciertamente, de fábula. Grecia se suma a la ofensiva legal de Italia contra el Getty para frenar el tráfico arqueológico JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. El ruido de tribunales que asedia a ocho grandes museos norteamericanos está poniendo coto, por primera vez, a un tráfico arqueológico ilegal que supone en todo el mundo de 4.000 a 6.000 millones de dólares anuales, según un informe del Gobierno británico en el año 2000, antes del saqueo de Irak. A los procesos del Gobierno italiano contra el Getty Museum en Los Ángeles y contra su entonces conservadora en Roma, Marion True, se unirá el Gobierno de Atenas presentando una querella para recuperar cuatro piezas arqueológicas saqueadas en Grecia, incluida una estela votiva de Thasos adquirida por el mismísimo multimillonario petrolero J. Paul Getty en 1955. Ante la ofensiva legal italiana, el Getty ha devuelto ya voluntariamente las primeras ocho piezas, incluido el extraordinario vaso pintado por Asteas en el siglo IV a. de C. en Paes- tum, la entonces colonia griega de Poseidonia, al sur de Nápoles. Pero Italia exige 42 piezas y entre las reclamadas se incluyen la Afrodita de Morgantina- -adquirida por 18 millones de dólares y calificada por Marion True como la mejor obra de arte antiguo en los Estados Unidos -y el Atleta de Lisipo, extraído del Adriático por un pesquero italiano en 1964. Después de haber sufrido la misma frustración que Italia, el Ministerio de Cultura griego anunció esta semana que seguirá sus pasos yendo también a los tribunales. El Gobierno de Atenas empezó a reclamar las cuatro piezas al Getty en 1996, pero el museo de Malibú no se digna en contestar. Atenas presentará una querella para recuperar cuatro piezas, entre ellas una estela votiva de Thasos Según el viceministro de Cultura, Petros Tatoulis, nosotros preferimos siempre la negociación amigable, pero en este caso no ha dado resultado. Nuestras repetidas comunicaciones escritas al museo no han recibido respuesta Uno de los jefes de la unidad de la policía griega que se ocupa del expolio de obras de arte manifestó que están ya en contacto con los fiscales italianos que llevan el proceso contra Marion True en Roma. Tanto los fiscales italianos como los Carabinieri que realizan las investigaciones son grandes especialistas en el tráfico de arte saqueado o robado y reciben cada vez más consultas de otros países. El fiscal griego Ioannis Diotis, famoso perseguidor de terroristas, se encargará de presentar la querella contra el Getty para conseguir la devolución de las cuatro piezas. Las tres adquiridas por Marion True son un torso ateniense de mujer en mármol, adquirido por 3,3 millones de dólares; una corona funeraria de oro procedente de Macedonia, adquirida por 1,15 millones; y una inscripción tumbal de Beocia, por la que pagaron 750.000 dólares. La cuarta pieza, una estela votiva de Thasos, fue adquirida por el propio J. Paul Getty en 1955.