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ABC DOMINGO 27 11 2005 Sociedad 71 Se queda, de momento, en Madrid. En un principio iba a ser trasladado a La Coruña por un compromiso de Zapatero. Pero, tras una defensa numantina, la propuesta que maneja Educación es crear otra sede en Galicia. ¿Con qué colección? Pasen y descúbranlo El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, pendiente de un hilo TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTOS: SIGEFREDO MADRID. En el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MNCT) los relojes del siglo XVIII siguen marcando las horas, con una puntualidad exquisita, casi suiza, en pleno siglo XXI. Sin embargo, las alarmas del traslado no han dejado de dispararse en los últimos tiempos. Diversas Autonomías han porfiado por esta perita en dulce La Fundación del Museo lucha a brazo partido para que no se mueva de Madrid. Y Educación y Ciencia quiere que existan dos sedes, una en Madrid y otra en La Coruña, pero sin que la capital de España pierda su colección emblemática aseguran fuentes ministeriales. ¿Qué atesora el MNCT que ha convocado los desvelos del presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, para comprometerse a trasladarlo a La Coruña? En un principio, maravillosas piezas reales, que arrancan en el siglo XVI, desde la Academia Real Matemática o el Colegio Imperial. Y en un hipotético final, su cautivadora colección. ABC solicitó a Amparo Sebastián que hiciera de cicerone en esta inmersión científica. Y la directora del Museo nos muestra, al detalle, las trescientas delicattesen que exhibe el MNCT. Las limitaciones de espacio obligan a que otras 15.000 joyas duerman en los almacenes, a la espera de unas instalaciones dignas. Nos zambullimos en estas veinte mil leguas de via- Lucha numantina de la Fundación La Fundación del MNCT ha movido todos los hilos para que el traslado a Galicia del Museo esté, por el momento, paralizado, parado, hibernado o invernado comentan fuentes próximas a la institución, lo cual no quiere decir que no lo realicen en cualquier momento La Fundación está regida por un Patronato, que preside Francisco Fluxá, al que asesora un Consejo Científico repleto de las mejores neuronas del mundo: la crema de la crema científica. Medio centenar de expertos de patrimonio científico, como el director del Museo Británico, Robert Anderson, o el profesor Paolo Brenni, presidente de la Scientific Instrument Society, respaldan la institución. El MNCT dispone en Madrid de cuatro edificios (8.000 metros cuadrados aproximadamente) y unos 1.800 de exposición. Hay 300 piezas expuestas y unas 15.000, en el almacén. je científico mientras el equipo del Museo prepara un ciclo sobre Cine y Ciencia. En la pantalla se proyectan escenas de Ultimátum a la tierra película dirigida en 1951 por Robert Wise. En el discurso del filme no existen términos medios, según se lee en el tríptico de presentación: Si se progresa en la violencia nuclear, la consecuencia es la destrucción El MNCT se ha visto amenazado en los últimos tiempos por ultimátums de presuntos traslados, pero ahí sigue resistiendo en su Álamo particular, en el Paseo de las Delicias, ofreciendo una lección de pedagogía, convivencia y enseñanza como pocos museos puedan hacerlo hoy en España. Después de guerrear contra los elementos, Amparo Sebastián consiguió inaugurar el Museo en 1997 con muy poco dinero de Cultura y con algo más del Plan I+ D, que siempre creyó que una parte fundamental de la política cultural, científica y tecnológica en cualquier nación es su Museo Nacional de Ciencia (ahí están los memorables Sciencie Museum londinense o el Deutschen alemán) Sebastián propuso crear una Fundación de apoyo, con la que llegaron los patronos y subvenciones importantes. En la actualidad, el MNCT es el único centro español que tiene consolidado desde hace siete años un programa repleto de actividades para los próximos siete años. En este viaje de la Tierra al Cielo uno se encuentra objetos indispensables, instrumentos precursores de la astronomía, la navegación o el desarrollo de las ciencias físicas. Lo primero que se observa es el astrolabio flamenco, del año 1560, atribuido al constructor Gualterius Arsenius, el mayor hacedor de instrumentos científicos de toda la historia. Cuando Amparo Sebastián llegó al MNCT esta pieza era anónima. Durante dos años se afanó en estudiarla y realizó análisis metalográficos para demostrar la autoría de Gualterius. A su lado se exhibe la única ballestilla completa de Arsenius que se conserva en el mundo. Completan la vitrina microscopios solares, un anillo equinoccial universal, el planisferio terrestre y un astrola- Esfera armilar de Jorge Adams La institución cuenta con 15.000 piezas, de las que expone más de 300; el resto duerme en los almacenes bio Claudio Ricardo el grafómetro de pínulas, la máquina pneumática, los hemisferios de Magdeburgo, el Tornillo sin fin, la balanza de Roberval... Seguimos avanzando entre relojes solares o dando la vuelta por el cielo con sólo girar uno de los globos más antiguos que se conocen: el llamado globo celeste del siglo XVII de G. Blaeu. Nos detenemos ante el telescopio construido por James Short, la silla de astrónomo y el libro de astronomía de Galucci, fechado en 1612, que fueron elementos frecuentes en los siglos XVIII y XIX, como la esfera armilar de Jorge Adams. Por encima de las vitrina sobresale el impresionante Gramófono Mamut para bailes de salón, junto al fonógrafo tin- foil patentado el 19 de febrero de 1878 y que fue la primera máquina mediante la cual Thomas Alva Edison logró reproducir su voz. El MNCT cobija alambiques, máquinas para hacer caramelos, linotipias, una televisión Baird radios de galena, teléfonos murales Ader, el velocípedo Rudge (sobre estas líneas) carros de bomberos; el reloj de sobremesa con planisferio astronómico que Carlos III encargó directamente a John Ellicott, famoso fabricante inglés de relojes y barómetros, relojero de cabecera de Jorge III y miembro de la Royal Society; escalofriantes sierras de amputar, biberones romanos y griegos, fechados entre los siglos I y V a. C. las primeras muñecas parlantes, de ojos incisivamente negros, el compás de artillería, de 1584, de Ludovicus Collado, la cámara lunar Hasselbladen o el microscopio electrónico Tesla, de 1960. Desde ese microscopio se observa cómo el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología se halla pendiente de un hilo. Tal vez del hilo de Ariadna, el que le facilitó la hija de Minos, rey de Creta, a su amor y héroe ateniense Teseo para que saliera del laberinto. ¿Quién le prestará a Zapatero un buen ovillo para salir del laberinto del traslado?