Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 27 11 2005 69 El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, pendiente de un hilo ante la posibilidad de crear otra sede Es una juventud que se valora poco, pues se atribuyen rasgos negativos como que son egoístas, consumistas y con poco sentido del deber y del sacrificio en el trabajo o porque siguen viviendo en casa de sus padres No en vano, el futuro se presenta incierto. El 86 por ciento de los contratos de los jóvenes- -dice este experto- -son eventuales. Eso significa que tienen dificultad para proyectar lo que pueden hacer en cinco meses EUSEBIO MEGÍAS Psiquiatra y director técnico de la FAD El proceso de socialización de la familia y de la escuela está en crisis Eusebio Megías defiende que los adolescentes se sienten culpables de su inmovilismo, pero hacen responsable de ello al contexto social que les ha hecho así TEXTO: M. J. P- B. Felices pero con baja autoestima Aún así, la mayor parte de los adolescentes se declara feliz en general, pero si se escarba en su interior ofrecen una imagen de sí mismos que refleja una baja autoestima. Es una juventud que se valora poco, pues se atribuyen rasgos negativos como que son egoístas, consumistas y con poco sentido del deber y del sacrificio. Aunque en ello han influido los adultos. En opinión de Conde, les hemos enseñado que ser joven significa consumir, gastar, disfrutar y no molestar a los adultos. La sociedad adulta no les pide nada pero tampoco les exige Este experto apunta que además la familia es muy proteccionista con los hijos. Y los adolescentes reaccionan, dice, tratando de demostrar que son mayores de lo que piensan los adultos. Por eso adoptan conductas de riesgo, como beber alcohol, consumir drogas o mantener relaciones sexuales a edades más tempranas. Así reafirman su madurez Eusebio Megías EFE ¿Qué ha cambiado para que los adolescentes de hoy sean tan diferentes a los de otras generaciones? -Por un lado, ha cambiado el proceso de socialización de los niños, que ahora se caracteriza por el excesivo proteccionismo y permisividad. Además, existe un alejamiento del compromiso de la familia y de la escuela con la educación, cada uno va por su lado. Por otra parte, también es diferente el contexto social. Hemos modificado los estilos de vida, primando el ocio, enfatizando los valores del bienestar, el hedonismo, la búsqueda de la satisfacción inmediata, relegando valores sociales (tolerancia, solidaridad) al campo de lo ideal. También hemos primado la competi- tividad, sobre todo en el mercado laboral. ¿Cómo influyen esos condicionantes en los adolescentes? -Favorece que crezcan sin responsabilidades, que busquen de forma muy inmediata la satisfacción, que se comprometan poco, que tengan una actitud pasiva y cierta voracidad insaciable por el ocio, por el bienestar. En general, entienden que viven más en un mundo de derechos que de obligaciones, y esto les hace reclamadores. -Los expertos también advierten que se sienten solos y necesitan afectividad y comunicación. -Sí. Todo ese proceso de socialización, de acompañamiento, de la familia y de la escuela está en crisis. Preocupados por el mundo Los adolescentes también sufren sus propias preocupaciones, que no son las mismas de los adultos especifica Jaume Funes, adjunto para la infancia y la adolescencia del Defensor del Pueblo de Cataluña. Se podría decir- -argumenta Funes- -que uno de cada tres pone una especie de enmienda a la totalidad del mundo en el que vive. Se pregunta por qué si a un adulto le parece injusto el hambre no hace nada por cambiarlo Pero además para los adolescentes es un problema el futuro, se preguntan qué será de mí a corto plazo el aislamiento y no ser aceptado en un grupo; no tener amigos; no gozar de capacidad económica; no saber controlarse, ellos lo llaman desfasarse- -dice Funes- y les preocupa enfrentarse a los adultos Nunca en la historia existió una generación tan preparada y con tantas oportunidades, tan diversa. Lo tienen más fácil, pero también más complicado- -apunta Funes- porque se abren tantas alternativas y tan complejas que muchos se encuentran perplejos Y así son los gritos de nuestros adolescentes, silenciosos a veces, ruidosos otras, pero siempre conscientes de un futuro incierto. Por eso, han crecido solos. ¿Cuáles son los mayores riesgos que corren? -En este momento los riesgos se acumulan. Los que más preocupan (accidentes, embarazos no deseados, drogas) se aglutinan en el tiempo del ocio. Pero al margen, existe un riesgo genérico que tiene que ver con la construcción de la vida: el riesgo de la pasividad, de no comprometerse, de no tener inquietudes, de no buscar el enriquecimiento de su propia vida... Esto les lleva a tener dificultades para entender que hay cosas que se ganan con esfuerzo. A veces eso favorece la aparición de problemas escolares, de integración y, sobre todo, facilita una enorme pasividad de cara a los intereses y problemas colectivos (participación, ideología) Esto empobrece la vida personal y colectiva. -Acoso escolar, trastornos alimenticios, consumo de alcohol y drogas... ¿Son conductas donde se refugian o síntomas de malestar? -Ni refugio, ni malestar real. No parece que los chicos y chicas tengan problemas reales, de hecho viven mejor que nunca, pero las ventajas materiales no les satisfacen. Ellos confiesan que se aburren, tienen cierto déficit de autoestima, se sienten poco felices. Y por ese afán de vivir vorazmente y compensar el aburrimiento, sí que pueden aparecer conductas de riesgo. Tiene que ver más con vivir en un mundo donde las satisfacciones están al alcance de la mano y donde todo se nos debe y tenemos derecho a todo. Cuando chocan con la realidad, se sienten engañados y frustrados. ¿Cuáles son sus preocupaciones? -Fundamentalmente dos: prepararse para el mercado laboral, que entienden que es complicado y que para ello están obligados a trabajar en el colegio y preocuparse por su formación. Y después: explotar el presente y sus ventajas, sobre todo divertirse.