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ABC DOMINGO 27 11 2005 Los domingos 65 En el ámbito social, la nación está consumida por un paro masivo que afecta al 10 de la población activa desde hace un cuarto de siglo y que supone una barrera drástica para el acceso al mercado laboral de los jóvenes (tasa de desempleo del 23,5 y de los inmigrantes (tasa de desempleo superior al 40 en el caso de los magrebíes) Por tanto, a partir de la década de 1990 la movilidad social se interrumpe y zonas enteras del territorio- -desde los 670 guetos urbanos donde no existe el estado de derecho hasta los campos desertizados- -se sumergen en la anomia. En el terreno diplomático, el descolgamiento francés desemboca por lógica en una marginalización de la influencia del país en Europa y en el mundo. En la Unión, la esquizofrenia francesa- -que pretende defender la Europa política rechazando las transferencias de soberanía, la transposición de las directivas o los compromisos financieros- que atribuye a Bruselas las reformas que todos saben que son indispensables pero de las que nadie quiere responsabilizarse, ha estallado con el fracaso del referéndum sobre la Constitución. Esto marca el fin de medio siglo de prioridad interna y externa a favor de la construcción comunitaria y deja el terreno libre a la diplomacia británica para rematar su control de la Unión. Todo esto converge y tiende hacia una crisis nacional importante, sin parangón desde la agonía de la Cuarta República y comparable en intensidad a las que devastan con regularidad la historia de Francia y explican su destino extrañamente duro y violento. La demagogia de los dirigentes, que ocultan su inacción negando la Francia se ha convertido en el enfermo de Europa. En pocas palabras se encuentra actualmente en una situación prerrevolucionaria realidad y convierten el éxito de otras naciones en chivo expiatorio de su incapacidad para la reforma, alimenta la pérdida de referentes y el nihilismo de los ciudadanos. En pocas palabras, dado que suma la ruptura entre el país legal y el país real, una crisis económica y social endémicas y la propagación entre los ciudadanos de un sentimiento de humillación y desesperación, Francia se encuentra actualmente en una situación prerrevolucionaria. En consecuencia todo es posible, incluida la violencia política, aunque quizá también la preparación de un cambio radical en 2007, fecha de las próximas elecciones presidenciales, en la medida en que permitirá que los ciudadanos debatan los verdaderos problemas del país, algo que se evitó en 1995 y 2002, y que surjan proyectos de modernización del país dignos de fe y un liderazgo político fuerte para apoyarlos y aplicarlos. Y dado que no existen un modelo único ni una modernización impulsada desde el exterior, Francia puede inspirarse al menos en la experiencia y los éxitos de los países vecinos Entre los países desarrollados, sólo Francia siente nostalgia de los gloriosos años 30 e insiste en dedicar toda su energía a la preservación del pasado y a la conservación de un modelo caduco, en vez de subirse al carro del siglo XXI y proyectarse hacia el futuro. Situación incluso más absurda teniendo en cuenta que dispone de todas las bazas necesarias para reincorporarse al crecimiento intensivo y al pleno empleo en la economía abierta: una demografía que resiste (1,9 hijos por mujer) un ahorro abundante (índice de ahorro del 17 de los ingresos dis- ponibles en los hogares) polos de excelencia al más alto nivel mundial tanto en el sector privado- -con varios líderes mundiales en las empresas del CAC 40 y pymes muy dinámicas- -como en el público, con infraestructuras de muy buena calidad, empresarios y cerebros. Pero, al igual que sucedió en el Reino Unido en la década de 1970, estos incentivos al desarrollo resultan estériles debido al estancamiento del sistema político y social. Este es el motivo por el que los años comprendidos entre 2005 y 2010 serán decisivos tanto para Francia como para Europa. En 2007 la situación pasaría en Francia de difícil a catastrófica si las elecciones presidenciales desembocaran, como en 1995 y 2002, en una nueva modernización abortada: entonces se aceleraría la espiral de problemas políticos y sociales, de desorden económico y pauperización y, por último, de marginalización diplomática, lo que acabaría provocando una crisis importante de la Unión y de la zona euro. También para Europa este periodo es vital: debe ver obligatoriamente que Alemania- -tras el ambiguo escrutinio del 18 de septiembre de 2005- Italia en 2006 y Francia en 2007 aclaran su posición sobre la reforma de sus estructuras políticas, económicas y sociales, y se ponen en situación de superar sus dificultades, que actualmente pesan sobre la Unión. Para Europa, que debe al mismo tiempo sacar partido de estos años de transición, al día siguiente del poco glorioso aborto del proceso constitucional, para volver a ponerse en marcha antes de plantearse nuevas iniciativas importantes en el umbral de la decenio de 2010. Título: Francia en declive Autor: Nicolas Baverez Editorial: Gota a gota Páginas: 120 Precio: 19 euros Fecha de publicación: 28 de noviembre