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62 Los domingos DOMINGO 27 11 2005 ABC TRIUNFADORES Nadie duda a estas alturas que Ronaldinho es el mejor jugador del momento Ronaldinho La sonrisa que alumbra el fútbol mundial El nuevo Balón de Oro tiene en la samba su segunda pasión, asegura que, de no haber sido futbolista, se habría dedicado a ser percusionista y va apuntándose a las obras benéficas que le surgen en todo el mundo. Perdió a su padre ahogado en una piscina, y ahora se rodea de toda su familia POR JOSÉ MANUEL CUÉLLAR cedió la tragedia. El padre se ahogó en una piscina y, si el jugador ya estaba unido a su hermano Roberto de Assis, desde ese momento lo estuvo aún más, siendo su guía espiritual y físico en este mundo: Mi hermano es mi mayor ídolo. Siempre lo fue. Después de él siempre me gustaron más los jugadores del pasado. Veía a todas horas vídeos de Zico, Rivelino y Pelé Regateando muebles De aquella época suele decir que aprendió a regatear sorteando los muebles que había en el salón de su casa. Ahí, entre cuatro paredes aprendió todas las habilidades que hoy exhibe en los campos de fútbol. De la música hizo su segunda pasión, y de la samba su baile favorito: Todo lo que soñé ser es lo que soy hoy en día. Ser conocido, poder dar autógrafos, fotos, vivir rodeado de gente. Estoy seguro de que si no fuese así sería un tipo frustrado, y de no haber tenido condiciones para el fútbol habría sido músico, y, por supuesto, de samba. La samba es alegría, es fiesta y me llena el alma. Soy feliz cuando la canto y la bailo Es percusionista porque le gusta improvisar igual que lo hace en el terreno de juego. Canta fatal, por cierto, pero su canción favorita es Fundo de Quintal ean a Ronaldinho. No sólo es el mejor jugador del mundo, sino que además se ríe, siempre se ríe. Es la alegría del fútbol, una fiesta continua. Tiene una razón para sonreír: ha salido del barro y del drama, y lo ha hecho a pulso, a golpe de esfuerzo propio. Para saber cómo es el chico hay que remontarse a su infancia, pues a los seis años ya jugaba al fútbol y estaba metido en las secciones inferio- V res del Gremio de Porto Alegre, adonde lo llevó su padre, que había sido portero del equipo. Su hermano ya jugaba y los técnicos del club le preguntaron si querría jugar. Dijeron sí y su padre lo protegió junto a su hermano. De hecho, su padre era su mayor fan, y siempre estaba diciendo que su hijo pequeño sería un gran futbolista y que jugaría en la selección. De aquella época Ronaldinho siempre recuerda que se tiraba en Usa botas de oro (ocho onzas de 24 kilates) con un valor de 5.000 euros, pero nunca olvida de dónde salió el campo del Gremio más tiempo que en su casa, y con el balón siempre a cuestas. Incluso cuando salía del club con su hermano iban con la pelota para arriba y para abajo. Un fanático del esférico. De aquellos tiempos se dice que data su primera entrevista, por meter 23 goles en un solo partido. Era extremadamente delgado y eso era un obstáculo respecto a sus esperanzas de llegar a ser un astro. Fue un año después cuando su-