Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 Los domingos DOMINGO 27 11 2005 ABC ENTREVISTA ALASTAIR CAMPBELL Director de estrategia electoral de Tony Blair y ex portavoz del primer ministro A veces es mejor perder un voto defendiendo lo correcto que ganarlo haciendo lo incorrecto Cuando el Parlamento británico sacudía a Tony Blair su mayor varapalo en la votación contra la ley antiterrorista que éste proponía y se diagnosticaban los efectos de todo ello en la opinión pública, y por ende en el temido barómetro de las encuestas, muchos pensaron en Campbell, ese pelirrojo escocés de lengua afilada y en cómo habría gestionado esa información para hacer de tal derrota, cuando menos, un trance más liviano. Un fracaso que coronaba a primeros de noviembre una de las peores semanas para el primer ministro, tras la obligada dimisión de David Blunket, uno de sus más estrechos colaboradores, y la duda que lanzó el Financial Times sobre si el líder laborista resistiría más allá del próximo verano ¿La derrota de Blair con su ley antiterrorista es una prueba de que ya no cuenta con la confianza de su grupo? -No, de hecho, creo que en esa discusión gozaba del apoyo de una clara mayoría del partido y de la ciudadanía. Pero el Gobierno tiene una mayoría inferior a la de los primeros dos mandatos, y eso implica que se necesiten menos miembros parlamentarios para infligir una derrota. Pero vale la pena recordar que una abrumadora mayoría de parlamentarios laboristas apoyó al Gobierno. Se perdió la votación porque los conservadores de la oposición, por sus propias razones oportunistas, optaron por secundar las libertades civiles por encima de los argumentos presentados por la Policía para establecer nuevas medidas. ¿Cómo se le puede vender a la opinión pública que un resultado así no cuestiona el apoyo al primer ministro? -Fue un problema grave y, sin duda, el primer ministro prefiere conseguir votos a perderlos. La opinión pública no es un concepto sencillo. Pero pienso que la mayoría de la gente se da cuenta de que el primer ministro se está enfrentando a algunos asuntos difíciles, sobre todo el terrorismo, y creo que respetarán la postura que expuso: a veces es mejor perder un voto defendiendo lo correcto que ganar uno haciendo lo incorrecto. ¿Este revés es un daño que puede obligar a Blair a recortar su tercer mandato? -Aquí hay un punto democrático básico. Hace tan sólo unos meses que fue reelegido como primer ministro, con una buena mayoría, pa- Ni siquiera Irak ha sido un obstáculo para él, que ha alzado a Tony Blair como el líder de mayor éxito del laborismo. Un hito que echa por tierra la maldición de la foto de las Azores y la última razón para los británicos que sostienen que si hay alguien capaz de mejorar la imagen del diablo de modo que parezca un dios ése es el todopoderoso Alastair Campbell POR VIRGINIA RÓDENAS La revolución en el laborismo Curtido como corresponsal político en el periodismo sensacionalista del Daily Mirror la mano derecha de Blair durante casi una década hizo sus primeros pinitos en la letra impresa, bajo el pseudónimo de El gigoló de la Rivera con artículos sobre pornografía para la revista francesa Forum Unos antecedentes que también apuntalan a este escocés que llevó a Tony Blair a Downing Street- -al menos eso le reconocen amigos y enemigos- como virtuoso de la gaita, políglota por Cambridge, y tan apasionado por el laborismo como devoto del fútbol. Cuando en 1994 Blair le llamó a su lado tras lograr la jefatura del Partido Laborista, Campbell impuso un nuevo estilo de contacto con los medios y revolucionó los hábitos del partido, reacio a tratar con la prensa tory Así, durante nueve años fue el arquitecto de la maquinaria mediática de Downing Street hasta que en agosto de 2003, tras el suicidio de Kelly, el mayor experto británico sobre las armas de Irak, y la feroz batalla entre su oficina y la BBC, dimitió como jefe de comunicaciones del primer ministro. Pasado mañana el periodista llega a España para participar en el IV Seminario Internacional de Comunicación Política y Electoral (www. comunicacionelectoral. com) que organiza The George Washington University y Mas Consulting Group, donde hablará de La comunicación gubernamental en la Sociedad de la Información ra llevar a cabo un plan de reformas. Dejó claro que no se presentaría a otras elecciones, pero también que agotaría la legislatura, y fue elegido con esas condiciones. Evidentemente, en algún momento cederá el paso a un sucesor, pero sería un error adelantar esa fecha como resultado de esta votación. ¿Ocho años en el Gobierno es tiempo suficiente para no percibir bien la realidad -Teniendo en cuenta las presiones que sufre el primer ministro y la anormalidad de la vida que debe llevar, es tan sólido y normal como cualquier político de alto rango que se me ocurra. Es inevitable que, si has estado en el poder durante algún tiempo, encuentres a gente que, por varios motivos, decida dar la espalda al primer ministro o al Gobierno del momento. Muchos de los que votaron contra el Gobierno han perdido su posición como ministros en el cambio inevitable que se produce en cualquier Gobierno, y creo que algunos de ellos se tomaron muy mal su salida del Ejecutivo. Otros tendrán verdaderas diferencias que no siempre pueden salvarse. ¿Cómo explica que la guerra de Irak fuera determinante para el fin del Gobierno del PP y que, sin embargo, no haya acabado con Blair que, en mayo pasado, se convirtió tras ser reelegido en el líder de mayor éxito de la historia del laborismo? -Irak fue un problema en Gran Irak fue un problema en Gran Bretaña, y de no haber sido por él nuestra mayoría para el tercer mandato habría sido mayor. Al tratarse de elecciones generales, la gente valora en quién confía para la economía, los servicos públicos y el liderazgo mundial, y eso hizo que se mantuviera fiel al Partido Laborista